El documento propone trabajar sobre los siguientes aspectos:
- Un sistema de medición, notificación y verificación de emisiones creíble, ya que es vital medir el progreso hacia los objetivos de un tratado eficaz sobre el clima
- Medidas para construir un mercado sólido de emisiones de gases de efecto invernadero, con el objeto de lograr reducir las emisiones de forma más efectiva, eficiente y equitativa
- Medidas políticas adicionales, para obtener un cambio drástico en la eficiencia energética, promoviendo la utilización generalizada de las tecnologías bajas en carbono, y estimulando nuevos mercados de productos y servicios bajos en carbono - Un marco para los países en desarrollo, con el objeto de acelerar la utilización a gran escala de tecnologías limpias a través de soluciones de financiación sólidas, que lleven a la adopción de compromisos de reducción de emisiones. El Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) debe ser revisado para garantizar que facilite la ayuda financiera y la transferencia de tecnología a los países en desarrollo en la escala requerida
- Una estrategia de adaptación, así como una solución de la financiación, que ayude a los países y poblaciones más pobres, especialmente vulnerables a los efectos del cambio climático
- Un mecanismo para reducir las emisiones por deforestación y degradación de los bosques (REDD) en los países en desarrollo, que garantice unos flujos financieros a largo plazo
- Un enfoque mundial y completo respecto a las emisiones de la aviación y el transporte marítimo internacional.
2009 es un año crítico para la lucha contra el cambio climático, ya que las negociaciones en la Conferencia de Copenhague tienen como objetivo elegir un nuevo marco sobre el cambio climático que será sucesor del Protocolo de Kyoto.
Ya en diciembre de 2007, BBVA firmó el Comunicado de Bali, iniciativa alineada con la de Copenhague cuya finalidad era mostrar la disposición de los líderes empresariales internacionales de afrontar el problema del cambio climático y trabajar para encontrar soluciones dentro del marco legal vinculante de Naciones Unidas.
La asunción de estos compromisos al más alto nivel muestra el esfuerzo de BBVA por gestionar su huella medioambiental materializado en el Plan Global de Ecoeficiencia 2008-2012. Este ambicioso plan contiene seis objetivos concretos asociados a la mitigación de la huella ambiental del Grupo BBVA y cuenta con cinco bloques de líneas de actuación. |