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Banca Responsable 28 sep 2017

¿Cómo afecta la falta de educación financiera en la economía?

La economía conductual avisa de que es fácil dejarse llevar por el recuerdo de decisiones financieras anteriores y querer repetirlas. Sin embargo, el panorama económico está cambiando a una velocidad vertiginosa, por lo que es fácil equivocarse. Mantenerse informado y tener una buena educación financiera es vital para evitar errores.

El ensayo ‘The Anatomy of Ignorance: Diagnoses from Literature’ de los expertos de la Universidad de Harvard, Devjani Roy y Richard Zeckhauser, ha analizado cómo la ignorancia se ha convertido en un factor influyente en la vida social, las cuestiones políticas y, cómo no, en las decisiones económicas.

En el campo de las finanzas, según este ensayo, es fácil dejarse llevar por las experiencias pasadas para tomar nuevas decisiones. A pesar de contar con todos los medios para informarse sobre la actualidad económica, las personas tienden a fiarse más de sus propios recuerdos y de las vivencias del pasado para manejar sus finanzas en el presente. El riesgo de esta conducta es que el contexto está cambiando a gran velocidad y lo que ayer era válido, hoy puede no serlo.

El peligro de la ignorancia

El ensayo de Roy y Zeckhauser, distingue entre dos tipos de ignorancia. Por un lado está la primaria, cuando una persona no sabe ni siquiera que carece de conocimientos y otra es la reconocida, cuando el individuo sí percibe su ignorancia pero no sabe que esta tiene consecuencias importantes para su vida. Estas personas, a la hora de tomar decisiones, saben que lo están haciendo desde el desconocimiento, pero no lo identifican como el desencadenante de un futuro problema financiero.

La solución parece sencilla, pero es difícil de llevar a la práctica. Tal y como aconseja el ensayo: “Uno debe contemplar el futuro, identificar lo que podría suceder, unir todas las probabilidades y hacer la mejor elección posible”. Sin embargo, “tales esfuerzos son difícilmente viables con la ignorancia, ya que no se pueden identificar algunos resultados significativos posibles”. A la hora de tomar una decisión financiera, uno de los peligros de la falta de conocimiento es que la realidad no tenga nada que ver con las posibilidades que la persona ha contemplado. Por ejemplo, en el caso de un pequeño inversor, esta tendencia es realmente delicada ya que una mala decisión, en la que no se han tenido en cuenta todos los factores que entran en juego, puede hacer que los ahorros se esfumen.

En este panorama, la educación financiera es vital para no caer en errores que puedan afectar al futuro de las personas y de sus familias:

No fijarse en los demás

Lo que le viene bien a otra persona, no tiene por qué ser lo correcto para uno mismo. Antes de tomar una decisión financiera, lo mejor es analizar la situación personal, realizar un presupuesto propio e informarse de forma individualizada para no caer en errores.

Olvidar el pasado

Una persona que, hace unos años, realizó una operación bursátil que le salió redonda no tiene por qué volver a acertar años después. Las experiencias pasadas no deben determinar las decisiones del presente porque el contexto ha cambiado.

Asesoramiento especializado

Si se está pensando en adquirir un producto financiero, siempre hay que acudir al asesoramiento de un experto que ayude a la persona a tomar la decisión más adecuada.

Estar al día y leer sobre temas relacionados con el ahorro, la inversión o las pensiones nunca está de más. En la web del Centro para la Educación y Capacidades Financieras  se encuentra toda la información relevante sobre educación financiera en el mundo para mantenerse actualizado y adquirir conocimientos.

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