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Innovación 23 may 2019

‘Agile’ vs ‘Lean’: ¿cuál es la diferencia?

Estas dos metodologías de trabajo pueden resultar muy parecidas si se tiene en cuenta que ambas comparten los mismos principios fundamentales: orientación al cliente, adaptación al cambio, entregas rápidas a los usuarios, calidad y mejora continua de procesos de trabajo. Sin embargo, ni son lo mismo, ni son incompatibles. Tanto ‘agile’ como ‘lean’ cuentan con herramientas muy útiles que pueden funcionar conjuntamente si se aplican de manera adecuada.

A la hora de comparar ambas filosofías, hay que tener en cuenta que ‘lean’ es una de las fuentes en las que se inspiran las diferentes metodologías ágiles. La filosofía ‘agile’ surgió a raíz del Manifiesto Ágil de 2001 que supuso un cambio total en la forma de enfocar el desarrollo de ‘software’, aunque actualmente se ha ido extendiendo a muchas otras industrias, especialmente a aquellas relacionadas con el desarrollo de productos. El término ‘lean’, sin embargo, empezó a usarse en Occidente mucho antes, concretamente en los años 80, para describir el sistema de producción de Toyota establecido en Japón desde los años 50.

Una característica que comparten ambas filosofías es la importancia que conceden a entregar rápidamente a los clientes un producto que les genere valor, es decir, que resuelva sus necesidades. De igual forma, ‘lean’ y ‘agile’, buscan adaptar constantemente sus procesos a los cambios en el mercado y a las necesidades de los clientes.

Si bien es cierto que, a pesar de compartir los mismos principios,’lean’ y ‘agile’ presentan algunas diferencias.

‘Agile’ está orientada a la entrega de producto en funcionamiento, con utilidad para los usuarios, y que permita obtener un ‘feedback’ temprano de los consumidores. ‘Lean’ se centra en lograr un proceso capaz de entregar el mayor valor posible al cliente con la mejor calidad.

Agile’ se basa sobre todo en las personas y sus relaciones, tanto en los equipos de trabajo como en el cliente, un respeto por los individuos que es herencia directa de ‘lean’. Por un lado, este marco de trabajo emplea equipos multidisciplinares que trabajan juntos durante todo el desarrollo del proyecto, producto o servicio, creando valor de manera incremental; y, por otro, se centra en el contacto con el cliente, que está presente en todo momento. La cultura del ‘feedback’ se vuelve esencial, pues el objetivo es entregar valor al cliente desde el principio, conseguir adaptarse a sus necesidades, y hacerle partícipe del avance en el desarrollo de su producto para que pueda introducir los cambios que considere necesarios.

‘Lean’, sin perder de vista esta atención a los individuos, otorga una mayor importancia a la calidad y la eficiencia. Su objetivo es eliminar desperdicios y quedarse únicamente con aquello que aporte valor al proceso y, por tanto, al cliente. Es decir, hacer más con menos.

Así como ‘agile’ busca más el desarrollo de un nuevo producto que resuelva una necesidad del cliente, ‘lean’ se centra más en mejorar el proceso para reducir tiempos de entrega y mejorar la calidad de los productos. Por ejemplo, en el lanzamiento de un producto en ‘agile’ se busca lanzarlo rápido y aprender de él a través de los comentarios de los clientes, mientras que en ‘lean’, se tiene en cuenta lo que el mercado demanda en ese momento y se elimina del proceso todo aquello que no sirve en pro de la calidad, es decir, que el producto no tenga ningún defecto.

La clave está en adaptarlas y combinarlas

A la hora de utilizar cualquiera de estas metodologías hay que tener en cuenta el entorno. Si se da el caso de un entorno con poca variabilidad y alta predictibilidad, cuyos niveles de demanda son elevados, lo más apropiado será adoptar la filosofía ‘lean’. Por contra, en un entorno de alta incertidumbre, donde la demanda todavía no está establecida y el objetivo es testar un prototipo, resultará más apropiado utilizar ‘agile’, pues permite responder con mayor velocidad a los cambios derivados del ‘feedback’ de los usuarios.

Las empresas están evolucionando sus modelos para adaptarlos a un entorno de cambio continuo. Incorporar las filosofías ‘lean’ y ‘agile’ contribuye a mejorar la calidad y los tiempos de entrega, permitiendo optimizar los procesos, mejorar la competitividad y el ‘time to market’. Adicionalmente, favorece la colaboración y el trabajo en equipo, orientando la organización a la mejora continua, poniendo foco en las necesidades de los clientes y potenciando las capacidades de los empleados.

Tanto ‘lean’ como ‘agile’ han supuesto una parte muy importante en la transformación digital de BBVA, que le ha permitido convertirse en una de las primeras multinacionales en adoptar una organización ágil.

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