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América Latina, a la vanguardia en el uso de subastas de energía renovable

El desarrollo de las energías limpias como la solar, eólica, hidráulica y biomasa es fundamental para combatir el cambio climático y cumplir con el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 7, que aboga por una energía asequible y no contaminante. En ese propósito se encuentra la mayoría de países de América Latina, que a través del mecanismo de subastas han logrado el desarrollo de su capacidad de energía renovable.

Las subastas se han convertido en la herramienta preferida para atraer y facilitar la inversión en energía limpia y América Latina ha estado a la vanguardia en su uso. Los países de la región que más se han destacado por ser los principales destinos para este tipo de inversión son Brasil, México y Chile.

De acuerdo con el informe ‘Clean Energy Auctions in Latin America‘, elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en los últimos 4 años, en la región se han adjudicado a través de subastas proyectos que superan los 46.800 millones de dólares y con los cuales se han generado 27 gigavatios (GW) de nueva capacidad de energía renovable instalada.

Algunas de las primeras licitaciones exitosas de energía renovable del mundo se realizaron en países latinoamericanos, concretamente en Brasil, en 2005, y Uruguay, en 2006. La mayor economía de la región sigue siendo líder a nivel mundial y hoy en día tiene más de 40 subastas, en tanto que la nación charrúa, si bien no ha realizado licitaciones recientemente, las que hizo en años anteriores le permitieron desarrollar una matriz de energía que está impulsada en un 26% por la energía eólica. Con los años se han sumado otros países de la región, llegando a un total de 15 hoy en día que realizan este tipo de operaciones.

En 2009, Perú celebró la primera subasta abierta a energía solar de la región y desde entonces ha celebrado cuatro licitaciones específicas para renovables.  México, por su parte, inició estas subastas en 2015 celebrando tres licitaciones de energía limpia que arrojaron precios de oferta récord  nivel internacional. “Las tecnologías renovables han demostrado ser altamente competitivas incluso en las licitaciones tecnológicamente neutrales de Chile, impulsadas por un sistema innovador de bloques de tiempo de generación intradía. En Argentina, las licitaciones del programa RenovAr han contraído 4.5 GW de capacidad renovable desde 2016, impulsadas por ambiciosos objetivos de energía renovable”, señala el informe del BID. A estos países también se suman varios de Centroamérica.

Ventajas y desventajas

De acuerdo con el BID, las subastas de energía limpia ofrecen varias ventajas como señalar objetivos de política a largo plazo y un entorno de inversión estable, proporcionando certeza reguladora y transparencia. También pueden facilitar la planificación gubernamental a largo plazo al mejorar el pronóstico de los precios y la capacidad de la energía. Además, se puede buscar la reducción de emisiones y pueden servir como una herramienta para diversificar la matriz energética con el fin de mejorar la seguridad energética y reducir la volatilidad de los precios.

Al respecto, el organismo multilateral señala en su informe que “América Latina genera más del 50% de su energía de grandes centrales hidroeléctricas. Sin embargo, la capacidad hidroeléctrica potencial adicional está disminuyendo debido, principalmente, a la oposición local a los costos sociales y ambientales de la construcción de grandes represas. Dado que la demanda de electricidad aumentará un 91% entre 2016 y 2040, atraer fuentes renovables de energía no convencionales (principalmente energía eólica, solar, biomasa, geotérmica y pequeñas centrales hidroeléctricas) es una prioridad en muchos países latinoamericanos”.

Sin embargo, a pesar de los beneficios de las subastas de energía limpia, el BID advierte que este mecanismo no necesariamente puede ser el enfoque correcto para todos los países, pues también pueden implicar altos costos de transacción tanto para el gobierno como para los participantes.

Asimismo, se pueden ver afectadas por factores externos, como el clima general de inversión del país, el perfil de riesgo de crédito del comprador, el tamaño del mercado, la disponibilidad de infraestructura de transmisión y distribución, y el potencial de recursos de energía renovable. De ahí que el organismo multilateral aconseje a los responsables considerar cuidadosamente las ventajas y desventajas de las subastas de energía limpia para seleccionar el mejor enfoque y determinar si el entorno es o no favorable para las subastas.

Fotografía de Energías renovables no convencionales: una luz que brilla fuerte para Chile BBVA

Algunas de las primeras licitaciones exitosas de energía renovable del mundo se realizaron en países latinoamericanos, concretamente en Brasil, en 2005, y Uruguay, en 2006.

Compromiso de BBVA con el ODS 7

A través de su Compromiso 2025, anunciado a comienzos de 2018, BBVA ha trazado su estrategia de cambio climático y desarrollo sostenible para contribuir a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Como parte importante de este compromiso y dentro de su Plan Global de Ecoeficiencia, BBVA ha enfocado también sus esfuerzos en lograr una mejora de la eficiencia energética y fomentar el uso de energías renovables, a través de la financiación de proyectos sostenibles.

En ese sentido, BBVA ha orientado parte de sus esfuerzos a reducir el consumo de electricidad de 920 W por ocupante que registraba en 2015 a 874 W que es el objetivo marcado para 2020, lo que significa una disminución del 5%, que alcanzaría el 8% en 2025 cuando se llegue a un consumo de 848 W.

En esta línea, BBVA trabaja para aumentar la contratación de energía renovable, que espera ascienda desde el 27% en 2015 al 48% en 2020 y al 70% en 2025. El objetivo es alcanzar un 100% en 2030. Asimismo, se tiene proyectado reducir las emisiones de CO2 en un 68% al finalizar 2025, respecto a 2015.

De igual forma, BBVA está comprometido en la transición energética de sus clientes, especialmente de los sectores más contaminantes como automotriz, naval y aviación, con los que BBVA trabajará para ayudarles en dicha transición hacia una actividad más respetuosa con el medio ambiente. Esta labor pasa por el análisis de los datos que los clientes utilizan para producir energía y sus inversiones en el futuro. De esta forma, se determinarán los cambios tecnológicos que sean necesarios y la forma en la que deben reducir sus emisiones de carbono.

Además, BBVA se ha comprometido a movilizar 100.000 millones de euros entre 2018 y 2025 en financiación sostenible, incluyendo proyectos de energías renovables, eficiencia energética, emisión de bonos verdes, entre otros.

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