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Blockchain 26 jun 2018

Así son los contratos inteligentes que blindarán tus transacciones

La aplicación de un ‘smart contract’ tendrá sentido siempre que exista la necesidad de gestionar un determinado flujo de trabajo definido por unas reglas o de asegurar el cumplimiento de unas condiciones previamente acordadas.

Es el término omnipresente cuando se trata de analizar las tendencias más disruptivas del momento: ‘blockchain’. ¿Pero están estas cadenas de bloques llamadas de verdad a cambiar el mundo? De momento, a pesar de que muchos siguen asociando exclusivamente esta tecnología a las transacciones basadas en ‘bitcoins’, su aplicación ya ha trascendido el ámbito de las criptomonedas para adentrarse en las más diversas esferas de la realidad: desde el sector de la automoción hasta la protección de los derechos de autor y las donaciones aportadas a una ONG, pasando por la optimización de operaciones de comercio internacional.

Aun así, esos ejemplos son tan sólo una pequeña muestra de lo que está por venir. Tal y como señala Carlos Kuchkovsky, CTO de Nuevos Negocios Digitales de BBVA, en menos de cinco años se habrán solventado algunos retos en los que están trabajando consorcios multisectoriales como Alastria, una asociación sin ánimo de lucro que aspira a proveer a España de una infraestructura de ‘blockchain’ común y de un estándar de identidad digital para que con esta tecnología sea posible realizar transacciones con todas las garantías. Estas operaciones cerradas dentro de una red distribuida y descentralizada como las creadas a partir de las cadenas de bloques estarán respaldadas en ‘smart contracts’, otro de los conceptos imprescindibles en cualquier recopilación de tendencias digitales.

Para entender la importancia de los contratos inteligentes es preciso recordar que ‘blockchain’ ha desatado lo que ya se conoce como el ‘internet del valor’. Al igual que el ‘internet de la información’ revolucionó muchos negocios, esta nueva realidad para compartir valor a través de redes descentralizadas cambiará muchas industrias siempre y cuando las partes implicadas estén de acuerdo sobre cuál es la información verdadera. Por eso se dice que ‘blockchain’ es la máquina del consenso. Y para esclarecer qué es cierto en una transacción realizada en una cadena de bloques, se utilizan los contratos inteligentes, es decir, unas aplicaciones informáticas que se ejecutan a sí mismas cuando se cumplen las condiciones programadas en su código.

“En una cadena de bloques, el usuario podrá establecer quién, para qué y a cambio de qué utiliza sus datos, lo cual incrementa la confianza en las transacciones”

A falta de un único agente que centralice y valide las operaciones realizadas en una blockchain —ya sea pública, privada o una mezcla de ambas —, los miembros de esas redes descentralizadas deben actuar conjuntamente como un notario colectivo de cualquier movimiento que se realiza en esa plataforma. En la práctica, nadie debe dar su consentimiento de forma expresa, sino que todo funciona de manera automática y el propio sistema se encarga de corroborar la validez de cada interacción a través de esos contratos inteligentes.

Cumplir condiciones

Para Kuchkovsky, la aplicación de un ‘smart contract’ tendrá sentido “siempre que exista la necesidad de gestionar un determinado flujo de trabajo definido por unas reglas o de asegurar el cumplimiento de unas condiciones previamente acordadas”. En el sector bancario y financiero, esto se traduce en tres tipos de operaciones.

En primer lugar, las que tienen que ver con procesos internos de los propios bancos, entre sus diferentes entidades o departamentos de control. En segundo lugar, las relaciones del banco con otros bancos o con organismos reguladores y supervisores; y las transacciones realizadas por los clientes, ya sean particulares o empresariales. En tercer lugar, los contratos inteligentes pueden servir para blindar procesos interbancarios como el envío de remesas o pagos internacionales debido principalmente a tres razones.

  1. Una exhaustiva trazabilidad de la operación, ya que se puede conocer en todo momento en qué punto se encuentra el envío de dinero. Cada movimiento queda registrado en la cadena de bloques y nadie puede modificar esa información.
  2. El establecimiento de condiciones que se ejecutan automáticamente garantiza que un pago solo se realizará si las partes involucradas cumplen con lo pactado. Por ejemplo, si se ha acordado que el cliente pagará al proveedor el 20% de una operación cuando la mercancía salga del puerto, esto sucederá cuando el GPS acoplado al pedido envíe a la cadena de bloques la información con sus coordenadas, lo cual, además, agiliza muchos procesos que hasta ahora deben pasar por distintas validaciones.
  3. El control total sobre la información privada y confidencial. En una cadena de bloques, el usuario podrá establecer quién, para qué y a cambio de qué utiliza sus datos, lo cual incrementa la confianza en las transacciones.

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