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Innovación 18 dic 2013

Así serán los videojuegos del futuro

Nuevas interfaces tecnológicas, como los cascos de realidad virtual y las Google Glass, permiten a los desarrolladores crear nuevos tipos de juegos.

El tópico dice que la innovación tecnológica en el campo del desarrollo de videojuegos es exclusiva de los grandes estudios. Son empresas con la mano de obra y el dinero necesarios para explorar nuevas formas de que los jugadores interactúen con los juegos digitales, y para replicar los detalles y la textura de la realidad en pantalla cada vez más fielmente. Mientras, los desarrolladores independientes innovan en el campo del diseño de juegos, donde son lo suficientemente pequeños y ágiles como para asumir riesgos creativos.

Existe algo de verdad en estos tópicos, y la interacción entre el progreso tecnológico y la creatividad de los dos grupos ha creado un ecosistema que funciona bien. Las innovaciones tecnológicas cosechadas por los grandes desarrolladores pasan, después, a los desarrolladores independientes, mientras que las nuevas formas de jugar descubiertas por los independientes suelen acabar llegando a los grandes lanzamientos comerciales.

Pero, en 2013, numerosos desarrolladores independientes han demostrado su disposición a trabajar con tecnologías emergentes, descubriendo nuevas formas de interactuar con los juegos. En concreto, están explorando el nuevo territorio de diseño abierto por Oculus Rift, el casco de realidad virtual que se venderá al público a partir del año que viene (ver “La realidad virtual se posiciona para convertirse en el medio «definitivo»“).

Los estudios están descubriendo nuevos tipos y estilos de juego específicos para este hardware. Aquí tenemos algunos de los ejemplos más interesantes de invención tecnológica en los últimos juegos independientes.

Johann Sebastian Joust (PC, PlayStation 3)

J.S. Joust es creación del académico y diseñador Douglas Wilson. Diseñado para 2 a 7 jugadores, el juego deja la pantalla de televisión al margen y sólo usa los mandos PlayStation Move, las varitas de Sony que tienen una luz del tamaño de una pelota de pin pon en un extremo. Cada jugador intenta desestabilizar el controlador del otro al mismo tiempo que mantiene el propio estable. Si un controlador se mueve demasiado rápido, la luz se vuelve roja y su dueño queda eliminado. El objetivo es eliminar a todos los demás.

Durante el juego, se escuchan de fondo los Conciertos de Brandemburgo de Johann Sebastian Bach con un tempo muy ralentizado. La velocidad de la música va acelerándose a intervalos regulares, indicando que la sensibilidad del mando al movimiento es cada vez menor, lo que permite una acción más enérgica y mayor interactuación entre los jugadores. Un básico de las reuniones de jugadores independientes que está en versión beta desde 2012, J.S. Joust es un juego de salón que rompe las barreras sociales animando al contacto físico, y al no necesitar una pantalla de televisión como centro de atención permite un emocionante contacto visual entre jugadores.

Estaba previsto el lanzamiento de una versión comercial del juego para PC y PlayStation 3 como parte del compendio Sports Friends, pero éste aún no se ha producido.

Spin the Bottle: Bumpie’s Party (Wii-U)

Otro juego que pasa de la pantalla, Spin the Bottle: Bumpie’s Party, es un juego independiente para la próxima generación de consolas Nintendo, la Wii-U. Los jugadores compiten por equipos en una variedad de tremendamente creativos minijuegos que usan una combinación de los mandos de la Wii y la interfaz de pantalla táctil al estilo tableta de la Wii-U.

En uno de los juegos que se incluyen, Rabbit Hunt, los jugadores se dividen en dos equipos. Un grupo sale de la habitación mientras el otro esconde los mandos de la Wii lo mejor que pueda, intentando confundir al equipo contrario. Cuando éste vuelve a la habitación, tiene un minuto para encontrar los mandos, que de vez en cuando emiten el sonido de un conejo.

Al igual que J.S. Joust, este juego transforma la habitación en la que se juega, convirtiéndola en parte del juego; los límites triviales de un espacio físico se convierten en un nivel de videojuego en el que los objetos cotidianos se pueden convertir en traicioneros escondites de diminutos conejos. Es una demostración inspiradora de cómo el hardware para videojuegos se puede usar en formas creativas que los diseñadores originales no imaginaron.

DropChord (PC/Mac, iOS, Android, Ouya)

Creado por DoubleFine, el estudio conocido por juegos narrativos con sentido del humor (como Psychonauts, Sesame Street: Once Upon a Monster y Brütal Legend), DropChord es un juego musical abstracto para tabletas que además ofrece uno de los mejores usos para el mando Leap, una pieza de hardware compuesta por un dispositivo sensor que admite instrucciones dadas por movimientos de los dedos y de las manos (ver “La era del control por gestos“).

Las reglas del juego son sencillas: coloca los dos pulgares delante de la pantalla y se forma un haz de luz palpitante entre ellos, cortando la oscuridad. Durante el juego tienes que apuntar el haz para golpear las “notas” que aparecen en el círculo. El peligro se introduce en forma de “notas discordantes”, puntos rojos que debes evitar tocar con tu haz. Si tocas todas las notas de una sección sin tocar una discordante, consigues un patrón perfecto. Los movimientos correctos disparan explosiones de fuegos artificiales que iluminan la pantalla con luz y partículas.

Mientras que Sony y Microsoft siguen creando juegos controlados por el movimiento (la cámara Kinect 2.0 de éste último, lanzada junto con la X Box One el mes pasado es una pieza de hardware especialmente potente), los jugadores aún no se encuentran cómodos con estos juegos. DropChord es un raro ejemplo de un juego que se juega mejor con sensores de movimiento y demuestra el grandísimo potencial de esta forma de interacción donde la mayoría han fracasado.

Private Eye (PC & Oculus Rift)

En este asombroso juego de detectives para el casco de realidad virtual Oculus Rift, juegas como un detective en silla de ruedas que espía un edificio a través de sus prismáticos. Claramente influido por La Ventana Indiscreta de Alfred Hitchcock, Private Eye recrea la sensación de ser un voyeur impotente con estilo.

Tu única forma de interacción con el mundo del juego es a través de movimientos de la cabeza. Observando la escena para captar detalles importantes debes trabajar para resolver los misterios del barrio, desde encontrar una pelota perdida para un grupo de niños, hasta descubrir los planes de la mafia local.

Sin embargo, el objetivo final es coger a un asesino que sabes que matará a las 10 de la noche. Es una exploración maravillosa e inspiradora de las posibilidades del muevo hardware.

Tenya Wanya Teens (PC)

El excéntrico autor Keita Takahashi es conocido por su surrealista serie para PlayStation Katamari Damacy, en la que los jugadores interpretan a un príncipe alienígena que hace girar una pelota pegajosa por el mundo, recogiendo los detritos de la vida moderna por el camino. Tenya Wanya Teens es una propuesta igual de poco convencional, un juego para fiestas en el que dos jugadores hacen carreras por ser el primero en llevar a cabo toda una serie de acciones en pantalla al azar, desde gritar “te quiero” a una chica guapa, hasta conseguir mear con éxito en un orinal.

La invención tecnológica viene dada por los dos gigantescos mandos de 16 botones. Cada una de las acciones en la pantalla está ligada  a un botón de un color diferente (así que, por ejemplo, podrías tener que pulsar un botón rojo para mandar a tu personaje lavarse los dientes delante de un espejo en el baño).

La diversión deriva del hecho de que los colores de los botones cambian al azar (vía luces en los propios botones), engañando a tu cerebro para que apriete el botón equivocado en los momentos más inoportunos. Así puedes acabar mandando a tu personaje que diga a un orinal que lo ama con locura o que se mee sobre un oso. Desternillante y memorable, aunque, debido a que necesita hardware específico, no es de uso generalizado.

Escape (Google Glass)

Escape no fue el primer juego anunciado para Google Glass, el dispositivo de computación portable que se lanzará el año que viene, pero fue el primero en terminarse y lanzarse (aunque sólo a quienes cuentan con un kit de desarrollo, evidentemente).

Muy lejos de los juegos de pistoleros en primera persona imaginados por algunos creadores de videojuegos, Escape es un juego de rompecabezas sencillo que se juega en la superficie de una de las lentes del dispositivo. En el juego guías a un personaje por un camino de puntos. Es el tipo de juego que jugarías en tu buscador para pasar el rato, pero el contexto de Google Glass lo eleva a un nuevo nivel de interés, y la acogida del juego demuestra las ganas que tienen los consumidores de nuevas experiencias de juego en el hardware portable emergente.

 

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