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Emprendimiento 20 ene 2015

¡Atención emprendedores! Las claves para poder crecer sin financiación externa

Bootstrapping, o “trampear” como lo define Mario López de Ávila, es una forma de emprender sin financiación externa, pero no es algo que excluya el emprendimiento con inversión profesional, sino que es “algo por lo que hay pasar” si eres emprender.

  • “Bootstrapping o trampear no es una alternativa a la financiación de una startup, es algo por lo que pasamos todos los emprendedores”.
  • “Trampear no es una metodología ni un técnica, es una mentalidad que no tiene herramientas”.
  • “Para poder trampear solo se necesita un instrumento financiero: un presupuesto operativo y la mayor parte de los emprendedores no lo tienen”.

Con estas tres ideas ha querido empezar Mario López de Ávila, fundador de Agile Entrepreneurship Spain, su masterclass en Startup Academy. Son tres ideas que siempre da a los emprendedores que le piden consejo. “Hablo con mucha gente que quiere emprender y en sus historias hay cosas que se repiten, como la pregunta “cuándo crees qué es el mejor momento para ir a por inversión profesional”.

López de Ávila lo ha dejado muy claro: “La mayor parte de los proyectos y de las startups nunca conseguirán inversión profesional”, pero ante esta aparente sentencia de muerta, se pregunta ¿es esto tan malo? Y citando a Fred Wilson asegura que ‘cuantos menos dinero recibe una startup más éxito tiene en el mercado’.

En su opinión, “tratar de crecer demasiado rápido, al recibir una fuerte inversión, cuando todavía no es tu mundo, puede suponer un fracaso para la startup, ya que el modelo de negocio puede no estar preparado para gestionar esa inversión”.

Por ello, ha aconsejado a los emprendedores que se “centren en su negocio y traten de generar ingresos y llegar al mercado cuanto antes y con el menor coste posible”. “Así tiene que crecer un emprendedor, trampeando y siendo más fuerte y competitivo”, porque el objetivo de los ‘trampeadores’ es “crear y fortalecer tu modelo de negocio para poder crecer”.

Este es un paso esencial en el proceso de crecimiento de una startup, porque “si haces bien las cosas, le estarás demostrando a los inversores profesionales que eres capaz de construir algo y de hacer crecer tu negocio”.

¿Cómo se trampea?

No hay que pedir dinero, hay que ser ingenioso para buscar alternativas: si necesitas comprar una avioneta igual solo tienes que pedirla prestada, si necesitas crear un prototipo igual puedes escribir a todas las grandes compañías, contarles tu proyecto y pedirles una pieza para construirlo.

Ser emprendedor trampeador requiere disciplina y hay que ir ajustado los presupuestos casi semanalmente”

“Nunca es el mejor momento para pedir inversión profesional”. López de Ávila ha puntualizado que en las primeras fases de una startup hay que aprender para saber cómo ganar dinero y para ellos que ‘trampear’. “Una vez conoces bien tu modelo de negocio y tienes cifras de ventas, y no antes, puedes sentarte con un inversor profesional para que te ayude a crecer, porque en esta fase ya necesitarás dinero”.

Por ello, en este momento de búsqueda de inversor profesional hay que tener en cuenta que “el dinero no es lo que te ayuda, sino que lo que te ayuda es el inversor que te aporta ese dinero, porque no es solo dinero, sino experiencia, contacto, sentido común y apoyo emocional que te puede dar inversor”.

“Para ser un ‘trampeador’ hay que ser atrevido, valiente y muy creativo. Hay que ser un caradura para hacerlo, porque todo es posible si pensamos de la forma adecuada”.

La visión del inversor profesional

Tras esta masterclass, la moderadora del panel inversor organizado por Startup Academy, Mercedes Cubillo, ha continuado la esencia del mensaje de López de Ávila, recordando: “El gran error de un emprendedor es buscar inversión profesional antes de empezar a vender”, porque las métricas y el equipo de la startup son importantes, no solo la idea del proyecto.

En este sentido, la “explosión” de emprendedores en los últimos años ha sido uno de los puntos calientes del debate. Enrique Penichet, fundador Business Booster, no se atreve a confirmar si ahora hay más proyectos que antes, pero sí que “el emprendedor está más preparado, son de más calidad”. Sin embargo, ha querido resaltar que si el proyecto es bueno “llegará a conseguir el dinero, aunque creo que era más fácil levantar una ronda de inversión en 2011 que ahora”.

En este sentido, Samuel Gil, director de Inversiones e Inversor de Capital Riesgo en la Fundación José Manuel Entrecanales, ha señalado que, con esta explosión de proyecto, “la ejecución es la clave, porque una buena idea puede estar intentando ser ejecutada por varios equipos y los inversores buscamos la diferencia en la ejecución del proyecto”.

Por tanto, el equipo es una de las piezas fundamentales en la que se fija el inversor para elegir un proyecto. “Nosotros buscamos más que la idea, el equipo, quiénes son los que tripulan el barco y los perfiles de desarrollador, marketing online y un perfil comercial son tres de los claves en los arranques de una startup digital”, ha señalado Penichet.

En este sentido, Rodolfo Carpintier, fundador de DaD Digital Assets Deployment ha lamentado que uno de los problemas actuales de las startups en España es “la falta de diversidad en los equipos”.

Por último, Gil ha recordado que los inversores también tienen sus problemáticas: tienen que “levantar” dinero para sus fondos, “tenemos que convencer a los miembros del fondo de los retornos que tendrá el proyecto que elegimos” para invertir.

Carpitier ha puntualizado esta problemática: “Los fracasos son tantos, que o somos capaces de tener un éxito muy gordo en cinco años o es muy difícil rentabilizar las inversiones”. En su caso, nos ha contado que tiene “el corazón partido”, entre cuidar la rentabilidad de sus inversores y descubrir y apostar por un buen equipo.

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