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Internet Act. 17 ago 2017

Los bancos se enfrentan al reto de verificar la identidad de los nuevos clientes

Los millenials no tiene previsto pisar una sucursal en su vida. Están acostumbrados a contratar todos los servicios online y quieren tener la misma facilidad con los bancos. Pero, como destaca el artículo de BBVA Research “Contratación digital de servicios financieros: identidad electrónica como elemento clave” no existe un marco regulatorio que facilite a los bancos verificar a distancia la identidad de los nuevos clientes.

Mientras que Google, Facebook o Skype no necesitan verificar la identidad real de la persona que accede a sus servicios -ni siquiera Amazon-  darse de alta en un banco no es tan fácil.  “El marco regulatorio que afecta al alta de clientes en el sector financiero no es completamente homogéneo a nivel global. Algunos países prohíben los procesos de alta a través de canales digitales y requieren una reunión presencial para proceder a la identificación del cliente y comprobación de sus documentos de identidad. Por otra parte, en aquellos lugares donde sí está permitida la contratación no presencial, a veces es difícil establecer mecanismos de verificación de la identidad en estos canales digitales que permitan conocer, de manera unívoca, quién es el cliente”, destaca el artículo.

En México, por ejemplo, uno de los objetivos de la banca de 2016 es reforzar los controles y durante los últimos meses se ha extendido la lectura de las huellas digitales para la identificación de clientes y apertura de nuevas cuentas. Como recoge este artículo de El Universal, “con la huella digital y la fotografía de los clientes no hay manera de robar la identidad cuando ya están registradas las huellas”.

El problema de la seguridad es creciente, como destaca este artículo BBVA Research: Según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), el costo de la delincuencia informática para la economía mundial es de aproximadamente 450 mil millones de dólares. Además, el Instituto Ponemon informa de que en 2013, el 43% de las empresas estadounidenses experimentaron una violación de seguridad de los datos. A nivel individual, los mayores riesgos son la suplantación de identidad y la pérdida de información confidencial. El CSIS calcula que en el mismo año hubo 800 millones de registros personales robados en todo el mundo. En Corea del Sur, por ejemplo, en un mes, más del 70% de las personas con edades comprendidas entre 15 y 65 años sufrieron el robo de sus datos personales y sus tarjetas de crédito se pusieron en riesgo. En EEUU, según una encuesta de 2012 realizada por la Oficina de Estadísticas Judiciales, la suplantación de identidad afectó a 16.6 millones de personas, con un costo de 24.7 mil millones de dólares en pérdidas financieras.

¿Y cómo se garantiza la identificación?

Como destaca BBVA Research: El marco regulatorio que afecta al alta de clientes en el sector financiero no es completamente homogéneo a nivel global. Algunos países prohíben los procesos de alta a través de canales digitales y requieren una reunión presencial para proceder a la identificación del cliente y comprobación de sus documentos de identidad. Por otra parte, en aquellos lugares donde sí está permitida la contratación no presencial, a veces es difícil establecer mecanismos de verificación de la identidad en estos canales digitales que permitan conocer, de manera unívoca, quién es el cliente.

Volviendo a los millenials y a la anterior generación,  “una encuesta de Telstraglobal sobre las generaciones X e Y (los nacidos en 1966-1976 y 1977-1994, respectivamente) indica que más de la mitad de los encuestados valoran la confianza como el factor de elección más importante a la hora de seleccionar un proveedor de servicios financieros. Una de cada cinco personas compartiría su ADN para ayudar a proteger la información financiera y personal, y hasta una de cada dos personas estaría dispuesta a pagar por la identidad móvil. Además, menos de la mitad se muestran satisfechos con la seguridad de su institución, más de un tercio han experimentado la suplantación de identidad, el 40% de las víctimas cree que era culpa de las instituciones y el 65% es probable que abandone la institución como consecuencia de ello”.

2016 promete ser el año de despegue de la biometría. Y los bancos no se pueden quedar rezagados.

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