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Big Data 09 may 2018

El ‘big data’: un nuevo motor de cambio de la cultura empresarial

Los datos son el petróleo del siglo XXI. El potencial del análisis de datos ha calado en un sinfín de empresas, con indiferencia del sector al que se dediquen y de su número de empleados. Ahora, la clave es sacar el máximo partido de estos profesionales y lograr que el conocimiento fluya en la organización de forma cada vez más transversal.

En este proceso de cambio, preocupa sin embargo el aumento de la demanda de empleo. El número de especialistas en ciencia de datos es escaso y aún no logra cubrir la demanda de las empresas. Estos perfiles profesionales requieren una sólida base académica, pero sobre todo exigen buenas dosis de creatividad e improvisación, y también orientación a los negocios, para moverse con ligereza en un entorno en constante cambio.

Arquitectos de los datos

El  pilar del talento es el que sostiene el desarrollo de la arquitectura del dato. “Cuando hablamos de ‘big data’, hablamos de personas en primer lugar”, explica Luis Carpintero, data portfolio manager en Datio, la unidad especializada de BBVA, quien ha participó en la mesa redonda ‘Un negocio de futuro, un empleo de futuro’, celebrada por el IMF Business School en Madrid. Junto a Carpintero, han intervenido portavoces de las unidades de datos de la tecnológica Indra, la cooperativa de distribución farmacéutica Cofares, la consultora KPMG y el portal inmobiliario Idealista.

“El dato financiero es muy rico en sí mismo, lo que ha favorecido que la banca pueda participar en muchos más procesos de valor”, explica Carpintero. El ‘big data’ es transversal, y ello obliga a que los profesionales sepan tanto de flexibilidad como de ingeniería del dato.

Para el responsable de BBVA, los profesionales de los datos ocupan tres áreas –arquitectos, técnicos y desarrolladores–, dentro de las cuales puede haber una amplia variedad de especialidades. Además, según Carpintero existe una “tercera pata” sobre la que se levantan los ‘stakeholders’.

El experto se refiere tanto a la incorporación de talento como, sobre todo, a la transformación del talento interno. “La inspiración de la banca para el análisis de datos es brutal en estos momento”, apunta. En este caso y en otros, “es muy importante que las empresas sepan qué valor de uso quieren dar a los datos”.

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Elena Fraire (Cofares), Ignacio Álvaro (Minsait - Indra), Lorenzo Dávila (IMF Business School) y Luis Carpintero (Datio BBVA).

Eva García, socia responsable de Data Analytics de KPMG, concuerda con Carpintero y lamenta el desaprovechamiento del dato ante la ausencia de especialistas: “Todavía hay pocos científicos de datos que tengan una visión clara de negocio y de proyecto”.

Su reto, afirma García, “no es acabar el proyecto en tiempo y con una calidad adecuada, sino hacer el mejor de los modelos”. A su juicio, la formación en negocios sigue siendo una asignatura pendiente para estos profesionales. Además, según la responsable, la clave está en crear “un ecosistema de personas a las que se suma un puntal de especialistas que son los que te dan ese ‘más uno’ y te hacen ser competitivo”. Con el contexto actual, García recomienda a los jóvenes “no saltar de empresa en empresa, sino manejar algo de paciencia para hacer carrera y ganar experiencia”. De lo contrario, continúa, “tendremos un montón de gente que conoce solo de manera superficial este mercado”.

La formación interna, una transformación necesaria

Frente al actual déficit de profesionales, apunta Carpintero, de BBVA, las empresas tienen que optar por una transformación del talento interno hasta donde se pueda llegar: “Con tus propios empleados adecuadamente formados puedes solventar muchos de los pasos inmediatos”. En cuanto a los profesionales, que eligen sus propias rutas formativas y muchos son autodidactas, Carpintero recomienda captar su atención y llevarla hacia aquellos espacios que se necesitan cubrir, como las habilidades para los negocios, donde estos jóvenes por lo general cojean.

Esta es también la opinión de Elena Fraile, Business Intelligence & Market Research Manager de Cofares, quien pone de ejemplo las palabras de una reciente incorporación a su área. “He convertido mi ‘hobby’ en mi trabajo”, cuenta que aquel joven le expresó. Para Fraile, la clave está en combinar empresa e institución académica y “los grados todavía no han llegado al punto de ofrecer las herramientas fundamentales para actuar sobre la realidad también cuando cambie”.

David Rey, Chief Data Officer de Idealista, recomienda a las entidades formativas impulsar el nacimiento de proyectos desde su propia organización porque, dice, “no todas las empresas están en condiciones de acoger a estos jóvenes sin experiencia y darles el tiempo suficiente”. Para Rey, pese a que el análisis de datos no compete a todas las empresas, el dato está en el núcleo de todas ellas, razón por la que el mercado pide a marchas forzadas más y más profesionales.

“Durante mucho tiempo hemos incorporado perfiles técnicos con una base muy sólida pero muy alejados de la realidad, ahora vemos que muchas personas comienzan en la empresa con una formación más corta, quizá máster, pero más cercanos a la casuística”, relata Ignacio Álvaro, jefe de Data Technologies & Analytics en Minsait- Indra.

Un cambio de cultura empresarial

En Indra “trabajamos con las entidades formativas para articular programas formativos, como socios estratégicos, adecuados a la demanda y a las necesidades de las empresas”, explica Álvaro. En la cota más alta de la cumbre tecnológica, los profesionales del ‘big data’ de Indra se segmentan bajo la etiqueta de “tribu”: la tribu de los ‘big data’, la tribu de los ‘data scientists’, seguidos de una estructura de perfiles más orientados a la consultoría y la organización. La unión de todas estas tribus, explica Álvaro, “hace que un proyecto tenga la suficiente envergadura para provocar un cambio en la forma de trabajar de una empresa”. Esta estructura responde al horizonte de incertidumbre, “que lleva a desestimar una organización rígida”.

A esta evolución de la cultura empresarial en orden al ‘big data’ también se refiere Carpintero, quien entiende como “fundamental” que todas las áreas de negocio participen en las pruebas. “Hay que romper las barreras que hasta ahora existían: cliente-servidor”, exhorta. La cultura empresarial está cambiando, dice, “no solo por los datos y la metodología para trabajar con ellos, sino también porque es muy difícil que los técnicos solos o los innovadores solos acierten”.

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