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Tecnología 16 ago 2017

'Blockchain': la fiebre de las ICOs tiene que bajar

Esta forma de financiación, que permite a las pequeñas empresas captar millones a través de ‘blockchain’ y criptomonedas, se enfrenta a una peligrosa burbuja alimentada por la especulación.

Una vieja máxima de la inversión dice que cuando todo el mundo habla de lo bien que está la bolsa, es el momento de salir de ahí para invertir en otro tipo de activos. En la pequeña pero creciente comunidad española de expertos e interesados sobre ‘fintech’ y ‘blockchain’ últimamente solo se oye hablar de ICOs, las siglas de Initial Coin Offering. Y sí, parece que es el momento de pisar el freno respecto a estas inversiones: se ha creado una burbuja que tiene que explotar de la manera más suave posible. Esa fue de una de las principales conclusiones de la mesa redonda organizada por Blockchain España, en el Impact Hub de Madrid, sobre el fenómeno de las ICO.

Pero, ¿cómo se ha formado esa burbuja? ¿Qué puede pasar a medio plazo? Y, por si acaso, ¿qué son las ICOs y qué tienen que ver con ‘blockchain’?

Las ICOs son una forma de financiación empresarial: en vez de una ronda de financiación tradicional, o incluso una OPV, la empresa ofrece al mercado no acciones sino ‘tokens’, y sus inversores pagan con monedas digitales, como ‘ethers’ o ‘bitcoin’. Todo, a través de ‘blockchain’. Los ‘tokens, además de convertir su activo en dinero –siempre en criptomonedas–, pueden dar acceso a servicios o productos de la empresa.

Una imagen de la mesa redonda organizada por Blockchain España.

Desde un punto de vista legal, en España las ICOs se encuentran en un limbo, por lo que se les puede aplicar la normativa existente para el ‘crowdfunding’, para los valores bursátiles o para el capital riesgo. Solo un puñado de países han cogido el toro de las ICOs por los cuernos, adoptando esta forma de financiación a su estrategia de país, como ha sucedido en Suiza, Estonia y Singapur.

Pero el problema de las ICOs no es, en sentido estricto, su falta de regulación. El problema, como resaltaron los expertos reunidos por Blockchain España, es que las ICOs se están yendo de las manos. “Fiebre irracional”, “burbuja”, “avalancha de avaricia”… fueron algunos de los términos que utilizaron para describir una espiral inversora que alcanza cifras mareantes. Se calcula que distintas ‘startups’ de ‘blockchain’ han captado ya 380 millones de dólares mediante ICOs.

En principio, como resaltó Xavier Foz, abogado especializado en ‘fintech’ y ‘blockchain’ del bufete Roca y Junyent, “todo lo que sea abrir el abanico de financiación de las empresas es bienvenido”. Nuevos proyectos tienen recursos al alcance de su mano con los que no podían ni soñar los emprendedores de hace solo unos diez años. Pero la burbuja de las ICOs tiene también serios efectos negativos, tanto desde el punto de vista inversor como respecto al propio sentido empresarial y social de ‘blockchain’.

El salvaje oeste de la inversión sin ley

“Es un momento muy interesante porque estamos financiando el internet del valor, pero al mismo tiempo hay muchos timos y especulación”, afirmó Carlos Kuchkovsky, CTO de New Digital Business de BBVA. Por eso precisamente la SEC de Estados Unidos (el regulador del mercado, equivalente a la CNMV en España) advirtió el pasado 25 de julio que desde ese día considerarían los ‘tokens’ que se emiten en las ICOs como valores bursátiles, con las mismas responsabilidades legales para sus emisores.

Con este tipo de advertencias se trata de acabar con el efecto llamada que el interés por ‘blockchain’ y el éxito de las ICO está provocando en todo tipo de indeseables y caraduras. No es algo exclusivo de esta tecnología: en el mundo analógico se han producido escándalos como el de Fórum Filatélico. Pero las ICOs están peligrosamente de moda. “Hay gente que llama y dice que quiere montar una ICO para ‘levantar’ mucho dinero. Estamos pasando por una fiebre sin sentido. Es una situación que me da pena”, afirmó Cristina Carrascosa, abogada especializada en ‘blockchain’.

“Necesitamos que en todos estos procesos se aporten cada vez más garantías; de lo contrario, la burbuja explotará de la peor manera posible”, consideró por su parte Adrián Calvo, cofundador de Icofunding, una empresa que precisamente se dedica a gestionar el lanzamiento de ICOs. En esta línea, Foz recomendó que se fijen límites a la captación de fondos –”¿necesita una ‘startup’ 250 millones de dólares, algo que no tuvieron ni Google ni Facebook’”– y reglas claras sobre la utilización de ese dinero por los gestores de la empresa.

Carrascosa se mostró especialmente crítica con la vertiente más especulativa de las ICOs, “pues ‘blockchain’ y las ICOs tienen un componente social y cultural” que está quedando en segundo plano. “Los desarrolladores y programadores que estuvieron detrás del nacimiento de internet necesitaban a las grandes corporaciones y no se hicieron millonarios; ahora con ‘blockchain’ la situación puede ser diferente: ese aspecto de propiedad puede ser reconocido”.

El riesgo de que los millones que están atrayendo las ICOs desvirtúen su auténtica función es evidente. “Lo primero que tiene que hacer una ‘startup’ es plantearse si necesita ‘tokens’. Lo segundo, si quiere que esos ‘tokens’ estén en muchas manos. Y solo en un quinto o sexto paso debe plantearse la ICO”, explicó Carrascosa.

¿Cuál es la solución? Hay quien apunta a la posibilidad de, directamente, prohibir la negociación en los mercados secundarios de los ‘tokens’, para que así recuperen su esencia: no ser una herramienta de especulación, sino una muestra de confianza en una empresa que, con un poco de suerte, dará beneficios. Pero mientras lleguen las decisiones políticas y legales sobre los ‘tokens’, tal vez lo mejor sea recordar, como hizo Foz, que un ‘token’ era, hace años, la ficha que se utilizaba para poner en marcha un coche de choque. Es decir, daba acceso a un servicio, y a nadie se le ocurría comprarlo con la idea de hacerse multimillonario sin esfuerzo.

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