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Diseño Act. 16 ago 2017

El ‘boom’ de la impresión 3D aún se hará de rogar

3D dados cielo recurso

El fin de varias patentes clave en 2014 de la tecnología de impresión más precisa podría reducir su precio hasta unos 100.000 euros pero este coste aún es demasiado elevado para el mercado masivo.

En julio de 2013, un artículo de la revista Quartz aseguró que la impresión 3D ‘explotaría’ en 2014 gracias a que ciertas patentes clave estaban a punto de expirar, lo que haría disminuir los precios y aumentar la oferta. Las palabras venían de Duann Scott, experto en diseño 3D de la compañía Shapeways, cuyo objetivo es esta tecnología al alcance de todos. Sin embargo, algunos expertos dudan que el boom de la impresión 3D, todavía poco conocida y comprendida, se vaya a producir pronto.

‘Sistema para producir partes por sinterizado selectivo’ es el nombre de la patente que expiró el pasado 28 de enero. Su nombre hace referencia a una tecnología de impresión 3D denominada sinterizado selectivo por láser (SLS por sus siglas en inglés), desarrollada y patentada en la década de 1980 por el ingeniero de la Universidad de Texas en Austin (EEUU) Carl R. Deckard y adquirida posteriormente por 3D Systems. Se trata de la única empresa que, hasta ahora, utilizaba este sistema, y que de momento no se ha incorporado a ningún modelo de los que se pueden comprar para uso doméstico. Actualmente la técnica SLS sólo la presentan modelos industriales de mayor tamaño y precio.

Esta tecnología emplea un láser para fusionar de forma selectiva pequeñas partículas de material en forma de polvo, como por ejemplo plástico. Así se forman, mediante barrido, finas capas transversales que se superponen hasta dar forma al objeto tridimensional deseado. La precisión que se obtiene es, gracias al láser, mayor que con el modelado por deposición fundida (FDM por sus siglas en inglés).

El FDM es, por el momento, el sistema más habitual y el que incorporan muchos modelos domésticos, en el que un hilo de plástico se coloca en una posición concreta para luego fundirse. El SLS, por su parte, permite utilizar más materiales –cualquier polvo que se funda, desde nailon hasta metal– y crear diseños más complejos.

Debido al fin de las patentes relativas al SLS, Scott asegura que “2014 será un año importante para el desarrollo de la impresión 3D”, y avisa de que otras patentes cruciales caducarán a lo largo de este año y los siguientes. El diseñador explica que “esto abrirá el mercado, y otros fabricantes podrán competir para mejorar la tecnología y bajar los precios”. También recuerda que “ocurrió algo similar cuando expiraron las patentes relacionadas con el FDM”, de la que hoy se pueden conseguir modelos de uso doméstico por menos de 400 euros. No obstante, la mayoría de variedades que la incorporan ronda o incluso supera ampliamente los 1.000 euros.

A pesar de este optimismo, otros expertos son escépticos sobre la expansión de las impresoras con sinterizado láser. El presidente de T.A. Grimm y Asociados, empresa de marketing y consultoría que aconseja sobre tecnologías como la SLS, Todd Grimm, advierte: “No pienso que el sinterizado florezca aún, porque existen exigencias relacionadas con el control térmico que todavía están protegidas por patentes”.

Grimm piensa que, a pesar de todo, “la liberación de las patentes será buena para la industria, al llegar nuevos competidores los precios serán más bajos”, aunque aclara: “Por más bajos me refiero a entre 70.000 y 100.000 euros”, una disminución notable si se tiene en cuenta que las máquinas de SLS superan los 180.000 euros.

El alto precio no es el único motivo por el que la impresión SLS todavía no va a llegar a las casas. Esta técnica requiere trabajar en una atmósfera muy controlada, ya que una leve variación de la temperatura durante el proceso afectaría al producto. Aun así Grimm admite que “con una mayor competición veremos más creatividad e innovación, e incluso la utilización de nuevos materiales en la impresión”.

Pero el auge de la creatividad en impresión 3D no depende en exclusiva del fin de las patentes comerciales. El proyecto RepRap es una iniciativa abierta cuyos diseños están bajo una licencia de software libre. De esta forma han creado una impresora 3D autorreplicable que puede producir copias de sí misma a bajo coste. De acuerdo a los creadores en su página web, “puedes imprimir un sinfín de cosas útiles, incluso un RepRap para un amigo”.

Software libre

Algunas empresas apuestan por estas licencias libres, como es el caso de la compañía española bq. El ingeniero del departamento de innovación y robótica de la empresa, Juan González, explica: “Hasta ahora las patentes no nos afectan, ya que para nuestra impresora utilizamos la misma tecnología que RepRap, que no está patentada”. A pesar de eso, González admite: “Las patentes que caducan en febrero nos permitirían probar nuevos prototipos de impresoras, por lo que sería algo a evaluar”.

Todavía está por ver si habrá una impresora 3D en cada casa junto a las tradicionales de tinta, lo que según algunos expertos podría ahorrar hasta 1.500 euros al año en un hogar imprimiendo objetos de uso cotidiano. Las impresoras SLS están lejos de alcanzar un precio adecuado para el consumidor, pero parece que conforme expiren más patentes se asistirá a un incremento en la innovación y posibilidades de estos dispositivos, sea este año o el siguiente.

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