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Análisis y opinión 27 ene 2012

Business Impact: Una red de sensores para buscar aparcamiento

En muchas zonas urbanas, una tercera parte de los coches en circulación ya han llegado a su destino y están dando vueltas a la manzana esperando encontrar un sitio donde aparcar. Surgen problemas como contaminación, atascos y accidentes. Una enorme red de sensores instalados en las calles de San Francisco (EE UU) podrían mejorar sensiblemente la situación al ayudar a los conductores a encontrar sitios para aparcar rápidamente.

Los ayuntamientos esperan que los sistemas que dirigen a los conductores hacia plazas de aparcamiento libres contribuyan a mejorar el tráfico y ayuden a los negocios del centro. “Estamos intentando que a la gente le resulte muy fácil encontrar sitio para aparcar”, explica Jay Primus, encargado del nuevo programa SFPark en San Francisco, el sistema de aparcamiento inteligente más avanzado de Estados Unidos.

Esta aplicación informa a los conductores sobre dónde hay aparcamiento disponible en San Francisco. Las zonas azules son plazas libres, las rojas, ocupadas

La ciudad instaló sensores magnéticos en el asfalto bajo 8.200 plazas de aparcamiento y además recoge información de miles de plazas más en aparcamientos, así como de parquímetros inteligentes. Toda esa información llega a un sistema central de gestión. Los conductores pueden usar un sitio web o una aplicación de teléfono para acceder a datos en tiempo real sobre dónde hay plazas disponibles y cuánto cuestan. Los conductores que están dando vueltas son conductores distraídos”, afirma Primus. “Tienen muchas más probabilidades de atropellar a peatones, ciclistas y otros coches, y mientras buscan sitio para aparcar, girando y frenando constantemente, pueden provocar retrasos impredecibles en el tráfico”. Explica que el Ayuntamiento espera que se reduzcan las emisiones de dióxido de carbono y los choques, que mejore la fiabilidad del tráfico y que el sistema sirva para ayudar a los negocios a atraer clientela. El proyecto está financiado por una subvención de 19,8 millones de dólares del Departamento de Transportes de Estados Unidos.

Algunas investigaciones llevadas a cabo en Los Ángeles descubrieron que solo con circular unos 3 minutos buscando aparcamiento en un barrio de 15 manzanas, los coches sumaban 580.000 kilómetros innecesarios al año. Ahora, en Los Ángeles se está construyendo un sistema de aparcamiento inteligente similar al de San Francisco. En los próximos meses, la ciudad dispondrá de sensores en unas 7.000 plazas de aparcamiento en superficie. “Si cuentas el número de plazas existentes, realmente no hay escasez de sitios en Los Ángeles”, afirma Peer Ghent, analista de gestión sénior en el Departamento de Transporte del Ayuntamiento de Los Ángeles.

¿Dónde están las plazas libres?

El problema es que los conductores no saben dónde están las plazas libres. Eso es algo que podría resolver el sistema de aparcamiento inteligente gracias a su red, que también permite a los gestores ver rápidamente qué coches se han excedido del tiempo permitido de aparcamiento o están aparcados delante de bocas de incendios o paradas de autobús. En Los Ángeles, los agentes de policía pueden usar una aplicación de teléfono para identificar los coches que infringen la ley sin tener que ir mirando coche por coche.

Los datos en tiempo real sobre la ocupación de plazas permiten a los gestores de la ciudad establecer precios de aparcamiento que animen a los conductores a aparcar en zonas menos congestionadas. Desde el mes de abril del año pasado, cuando se instaló el sistema en San Francisco, los gestores han cambiado la estructura de tarifas tres veces. En una calle animada en el distrito de Fisherman’s Wharf, aparcar cuesta 3 dólares la hora (unos 2,33 euros); si das la vuelta a la esquina el precio baja hasta 1,5 dólares (unos 1,16 euros).

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El sensor circular que se ve en la imagen, desarrollado por Streetline, detecta la presencia de un coche y envía esa información a una base de datos centralizada a través de una red inalámbrica en malla

Con las aplicaciones para el aparcamiento inteligente, los conductores harán mucho más que encontrar una plaza donde dejar el coche. Aquellos que vayan a llegar más tarde al coche de lo que habían pagado, pueden usar la aplicación para añadir tiempo al parquímetro a distancia. Streetline, que proporciona la tecnología para la red de sensores en Los Ángeles, permite a los dueños de parkings usar la aplicación para publicitar descuentos, y los conductores también podrían usar la aplicación para reservar una plaza en un parking. Con el tiempo, los negocios locales podrían acabar por usar la aplicación para anunciar descuentos o pagar el aparcamiento de los clientes, según Zia Yusuf, director general de Streetline.

La red de sensores de San Francisco ha sido desarrollada por Street Smart Technologies. Unos obreros instalan cada sensor, que tiene la forma de un disco de hockey. Taladran un agujero poco profundo en el asfalto y pegan el aparato en su interior para que quede al nivel de la calle. En las zonas donde nieva, este diseño a ras de suelo impedirá que las máquinas quitanieves arrastren los sensores. El aparato incluye un magnetómetro (que detecta la presencia del coche), un procesador, una batería que dura unos cinco años y radios para transmitir datos a un sistema central de gestión vía una red en malla.

Acceder a la información desde un smartphone

A pesar de que a nivel conceptual el sistema es sencillo, desplegarlo ha sido un reto. Las interferencias electromagnéticas de líneas eléctricas soterradas pueden alterar las mediciones del sensor, así que Street Smart ha tenido que instalar sensores extra en algunas plazas para asegurarse de que la lectura es correcta, explica Kirby Andrews, gerente de la compañía. Andrews sostiene que la actividad diaria de la ciudad hará necesario el mantenimiento constante: los obreros pueden asfaltar por encima de los sensores, por ejemplo, o se pueden colocar contenedores en las plazas de aparcamiento. “Pasan cientos de cosas completamente imprevistas”, afirma.

También supone un reto comunicar las nuevas tarifas a los conductores. Aquellos que posean smartphones pueden acceder a la información con la aplicación de SFPark, pero Primus explica que algunos conductores, sobre todo los turistas, quizá nunca se enteren de que existen tarifas distintas. Sin embargo, confía en que aunque un número relativamente pequeño de personas use la aplicación, eso signifique una gran diferencia en cuanto a la disponibilidad de plazas de aparcamiento. “Basta con que unos pocos conductores cambien dónde aparcan para abrir espacios en las zonas más congestionadas”.

Los sistemas son aún demasiado nuevos como para haber producido datos válidos sobre su impacto en la congestión del tráfico. Pero San Francisco está recogiendo esa información y hará públicos los resultados, ya que esto entra dentro de los requisitos para la concesión de su financiación estatal. “La mayor parte de las plazas de aparcamiento en las ciudades están mal gestionadas o ni siquiera están controladas, porque no puedes gestionar lo que no puedes medir”, afirma Donald Shoup, profesor de planificación urbana en la Universidad de California en Los Ángeles cuya investigación demostró hasta qué punto contribuyen a los atascos los conductores que están buscando aparcamiento. “Las redes de sensores, al revelar lo que está sucediendo en las plazas de aparcamiento, cambiarán la forma de funcionar de las ciudades”.

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