Desde el pasado 1 de agosto, no hay un solo ‘bitcoin’ en los criptomercados. Ese día nació ‘bitcoin cash’, otro miembro del cada vez más nutrido mercado de las monedas virtuales sustentadas en ‘blockchain’. Estas son las cinco claves de la nueva criptomoneda.

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Por qué nace ‘bitcoin cash’

‘Bitcoin cash’ es consecuencia de un largo debate entre los ‘mineros’ y desarrolladores de ‘bitcoin’, es decir, los expertos en ‘blockchain‘, informática y programación que no solo realizan formalmente las operaciones en ‘bitcoin’, sino que además forman una comunidad dinámica y comprometida.

Cuando Satoshi Nakamoto creó en 2009 la moneda alternativa, decidió que el tamaño de los bloques informáticos en los que se realizarían las operaciones sería de un mega, como una forma, se sobreentiende, de garantizar un acceso no exclusivo a los grandes ordenadores y de incentivar el uso de su tecnología. Las operaciones se van almacenando en un bloque, y cuando está completo, los mineros las procesan, obteniendo una retribución en ‘bitcoins’. Pero un bloque de un mega es demasiado pequeño para lo que mueve ‘bitcoin’ ocho años después.

Por eso, en la muy activa y comprometida comunidad de la criptomoneda, muchos defendían la necesidad de aumentar el tamaño de los bloques hasta los dos megabites, ganando así velocidad en las transacciones. Y en medio de ese debate de años, un grupo de mineros se ha adelantado y ha optado por una tercera vía, en la que los bloques pasan de ocupar un mega hasta ocho. De ahí nace ‘bitcoin cash’.

Qué le diferencia del ‘bitcoin’ tradicional

Solo hay una diferencia fundamental: el tamaño de los bloques. Cuánto más grandes sean, más operaciones pueden procesar. Un bloque de ‘bitcoin’ contiene unas 2.500 transacciones; en los primeros bloques de ‘bitcoin cash’ se procesaron alrededor de 7.000 operaciones sin siquiera agotar la capacidad de ocho megas por bloque.

La tecnología es la misma entre las dos monedas, pero no sus entornos. Bitcoin tiene ya a su alrededor toda una infraestructura de casas de cambio, ‘wallets’ electrónicos, mineros… que ‘bitcoin cash’ tiene que construir casi desde cero. Pero es una dificultad relativa: existen más de 1.000 criptomonedas y la segunda más importante por capitalización, Ethereum, sufrió una escisión en 2016 sin mayores consecuencias. Hoy, las dos versiones de Ethereum tienen un valor de mercado conjunto cercano a los 30 millones de dólares.

Cómo está evolucionando ‘bitcoin cash’ en sus primeros días

‘Bitcoin cash’ nació sin un gran apoyo de la comunidad ‘bitcoin’, pero, sin embargo, su valor aumentó espectacularmente en sus dos primeros días cotizando, hasta superar los 700 dólares por moneda. Tras unas semanas de montaña rusa, la cotización parece ir afianzándose en torno a esta cota y tres semanas después de su debut ronda los 670 dólares.

Cómo ha afectado a la valoración del ‘bitcoin’ tradicional

Paradójicamente, a ‘bitcoin’ le ha sentado estupendamente la llegada de un competidor nacido de su propia ‘blockchain’, y su cotización ha subido con fuerza en lo que llevamos del mes de agosto marcando nuevos récord cada día llegando a superar los 4.300 dólares.

Este buen comportamiento de ‘bitcoin’ contrasta con lo sucedido en marzo de este año, cuando su cotización se desplomó un 24% en dos días, coincidiendo con un comunicado conjunto de las principales casas de cambio de ‘bitcoin’ explicando sus planes ante una posible escisión de la moneda.

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¿Podrían producirse nuevas escisiones?

No sólo podrían producirse, sino que de hecho están previstas. El nacimiento de ‘bitcoin cash’ no ha enfriado los ánimos de muchos desarrolladores y mineros que creen que el ‘bitcoin’ original necesita mejoras que no ofrece su escisión, y están dispuestos a llevarlas a cabo con o sin consenso de la red. Planean llevar a cabo sus cambios técnicos en noviembre, y si nada cambia entonces circularían tres monedas nacidas de la ‘bitcoin’ original creada por Nakamoto.

En un mercado tan abierto como el de las criptomonedas, la última palabra la tienen los usuarios —que son los que ordenan las operaciones— y los mineros —que las realizan formalmente—. Y la situación puede resultar muy confusa, pero no es nada nuevo que tecnologías parecidas compitan entre sí para imponerse en un nuevo mercado al alza: salvando las distancias, ya sucedía hace casi cuarenta años con el VHS, el Beta y el Video 2000. Hoy, por cierto, nada de eso existe.

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