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Educación financiera Act. 19 oct 2020

Claves para alinear los intereses de la banca y sus clientes en EE. UU.

Mónica Coca (Colaborador externo)

Los bancos pueden tener un papel decisivo para minimizar la creciente vulnerabilidad financiera de los ciudadanos de Estados Unidos. Ha llegado el momento de que el sector bancario estadounidense tenga una mayor implicación en la mejora de la salud financiera de sus clientes.  Esta es una de las principales conclusiones del estudio “Making Outcomes Matter: An Immodest Proposal for a New Consumer Financial Regulatory Paradigm” de los investigadores Todd H. Baker (Richard Paul Richman Center for Business, Law and Public Policy) y Corey Stone (Financial Health Network).

 

En el periodo previo a la crisis provocada por la COVID-19, los expertos ya informaban de algunas señales de alarma en el informe “U.S. Financial Health Pulse 2019” publicado por Financial Health Network. “El 29% de los estadounidenses son financieramente saludables en 2019, solo un punto más que hace un año”, explicaba este documento que adelantaba las consecuencias de una posible crisis en las economías familiares. “Hay indicios de que muchas personas son más vulnerables de lo que eran hace un año. Esto es motivo de preocupación, ya que crece la especulación de que la expansión económica pueda terminar pronto”.

Las predicciones se han cumplido. En un contexto de creciente vulnerabilidad financiera, ahora agravada por la irrupción de la pandemia global, el estudio de Baker y Stone hace hincapié en el papel decisivo del sector financiero que, hoy más que nunca, debe ofrecer productos y servicios destinados a mejorar la salud financiera de los clientes. Sin embargo, en la práctica esto no siempre es así ya que, según este informe, “cada proveedor optimiza sus relaciones con los consumidores en función de la rentabilidad”. Por ello, en una situación de apuro económico, los clientes bajo presión podrían tomar decisiones financieras rápidas que serían beneficiosas para el proveedor, pero que pueden dar lugar a “resultados insuficientes para todos los consumidores y altos niveles de inseguridad financiera entre las poblaciones más vulnerables”.

Soluciones tecnológicas

A pesar de los esfuerzos que se han hecho en el país a nivel legislativo para proteger a los ciudadanos y sus finanzas, lo cierto es que, según el informe aún hay campo de mejora en la “promoción de los intereses de los consumidores, particularmente en aquellos que son más vulnerables”. La clave de estos resultados insatisfactorios se basa en una carencia de información y datos sobre los resultados del uso de productos.

Afortunadamente, la situación está cambiando gracias a la aparición de las nuevas tecnologías y el ‘big data’ que facilita el análisis del impacto de los servicios financieros en la población. El acceso a nuevas métricas y datos podría permitir, según el estudio, “generar una base empírica para identificar los daños y beneficios relacionados con prácticas particulares o las características de un producto”. De esta forma, sería posible diseñar políticas que permitan una relación de beneficio mutuo entre proveedores de servicios financieros y clientes.

Las innovaciones en el ámbito de los servicios financieros están conduciendo cada vez en mayor medida a soluciones para cuidar la salud financiera de los clientes. Entidades estadounidenses como la Financial Health Network trabajan en establecer sistemas de medición de la salud financiera que determinan si las personas gastan menos de lo que ganan, pagan sus facturas a tiempo, planifican con anticipación los gastos y tienen suficientes ahorros líquidos y a largo plazo, mantienen una carga sostenible de la deuda para el acceso a créditos asequibles y disponen de seguros apropiados.

Junto a esta información que los bancos disponen de sus clientes, en el caso de BBVA, el manejo del ‘big data’ ha permitido crear oportunidades a través de productos y procesos alineados con los intereses de los clientes. Además, la introducción de las nuevas tecnologías ha facilitado la optimización de los servicios, algo que ayuda a las personas a mejorar su salud financiera y a tomar las mejores decisiones.

En el contexto de crisis actual, la entidad ha reforzado la importancia y el valor de los datos para realizar un diagnóstico detallado de la situación y sus consecuencias. Es el caso de BBVA Research que ha analizado en tiempo real el impacto del COVID-19 en el uso de tarjetas o en el consumo en Perú, lo que ha permitido cuantificar el impacto de la crisis y centrar los esfuerzos de acción y prevención. En España, el estudio de la evolución del gasto con tarjeta por parte de BBVA Research ha permitido comprobar la dinámica, en tiempo real, del consumo en el país. Sin duda, estos son dos buenos ejemplos de cómo los datos permiten agilizar las respuestas y generar diagnósticos para planificar las estrategias más adecuadas a favor de las personas.

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