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Innovación 11 mar 2019

Cómo evitar que los cambios tecnológicos aumenten la desigualdad en el empleo

Las innovaciones tecnológicas, la progresiva mecanización y la híper-especialización laboral de los últimos años están provocando una transformación del trabajo, que presenta oportunidades y retos. Con el fin de examinar su posible impacto en el empleo, el Instituto de Empresa y Humanismo de la Universidad de Navarra ha organizado una jornada sobre ‘Transformación del trabajo y desigualdad’, en la cual ha participado María Abascal, directora de Relaciones Institucionales BBVA.

La revolución tecnológica que experimentamos actualmente lleva aparejados cambios sustanciales que afectan directamente al mundo laboral, por lo que algunos de los mayores desafíos de nuestra época se resumen en gestionar correctamente el impacto de la tecnología sobre el trabajo y en evitar que esta transformación aumente la desigualdad económica, como explicó María Abascal.

“El desarrollo tecnológico afecta a todas las industrias, y lo hace con una penetración y una intensidad que está remodelando la economía y la sociedad”, afirmó la directora de Relaciones Institucionales de BBVA.

Asimismo, Abascal señaló tres aspectos que para ella constituyen potentes fuerzas de transformación: en primer lugar, la irrupción de la tecnología, caracterizada por la hiperconectividad, la explotación de los datos, la inteligencia artificial y el desarrollo de nuevas infraestructuras como el ‘blockchain’; en segundo lugar, el nuevo comportamiento del consumidor y, en particular, de los llamados millennials; y, en tercer lugar, la emergencia de nuevos modelos de negocio, como las fintech. Según Abascal, es el efecto combinado de estas tres fuerzas de cambio lo que ha dado lugar a la llamada Cuarta Revolución Industrial.

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María Abascal, directora de Relaciones Institucionales BBVA.

A pesar de estos avances, la transformación tecnológica también conlleva ciertos riesgos que deben gestionarse para evitar incrementos en la desigualdad. En este sentido, la directora de Relaciones Institucionales de BBVA estableció tres ámbitos que son especialmente sensibles a la disparidad de oportunidades:

  1. La desigualdad existente entre los trabajadores que tienen acceso a la tecnología frente a los que no lo tienen. Pues, “aquellos empleados que no puedan demostrar una experiencia efectiva con las nuevas tecnologías tienen más difícil el acceso a determinados puestos de trabajo, acrecentando la polarización del mercado laboral”, indicó.
  2. La desigualdad entre empresas ante la diferente capacidad de unas y otras para enfrentarse a la transformación digital y poder seguir generando empleos. La inversión en  tecnología y formación de los trabajadores supone un mayor reto para las pymes tanto por los mayores costes de financiación como por la incertidumbre que puede existir en un horizonte de largo plazo. Las grandes empresas tienen una responsabilidad de enseñar el camino a las pymes.
  3. Por último la desigualdad entre países, ya que son muchas las empresas que producen sus productos en países emergentes para abaratar sus costes y, probablemente, el auge de la inteligencia artificial lleve a que muchos de estos trabajos sean sustituidos por máquinas y robots, con lo que algunos empleos de países en vías de desarrollo dejarían de existir.

En resumen, nos encontramos en una época disruptiva y de cambio, por lo que es fundamental abordar estos riesgos y adelantarse a los cambios del mercado laboral. “Tanto el sector público como el privado tienen que tomar cartas en el asunto y proponer medidas de inclusión tecnológica a todos los niveles”, aclaró Abascal.

Cómo se ha adaptado BBVA a esta época de cambio y transformación

“En BBVA aspiramos a consolidar nuestro liderazgo en la digitalización de la banca y, desde que iniciamos nuestra transformación, tuvimos claro que la adaptación a la Cuarta Revolución también conlleva un cambio cultural en la  forma de trabajar para poder evolucionar en una estructura más plana y flexible”, dijo Abascal.

Finalmente, respecto al mencionado cambio cultural, la directora de Relaciones Institucionales de BBVA comentó que éste pivota en gran medida en la implementación de la metodología ‘agile’ por la que se crean equipos multidisciplinares y se rompen silos. También explicó el propósito que marca todo el trabajo del banco y que consiste en poner al alcance de todo el mundo las oportunidades de esta nueva era. Con ello se quiere poner al servicio del cliente las nuevas tecnologías para que mejoren su salud financiera y tomen decisiones mejor informadas.

Ricardo Martí-Fluxá, presidente del Instituto de Empresa y Humanismo, inauguró la jornada, que contó con la participación de Juan Francisco Jimeno Serrano y Laura Hospido, asesor y economista respectivamente, de la Dirección General de Economía, Estadística e Investigación del Banco de España.

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