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Ciberseguridad 06 sep 2021

Cómo protegerse en redes sociales de ciberdelincuentes u otras amenazas

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Tanto si se usan para estar en contacto con viejas amistades, como si sirven para compartir texto, imágenes o vídeos, las redes sociales son una forma de relacionarse con los demás. A diario se reciben muchas notificaciones: puede ser un aviso de oferta de trabajo en LinkedIn, una recomendación de Twitter, un “me gusta” en Instagram, o un mensaje de WhatsApp. Pero también puede ser una solicitud de amistad de alguien desconocido, y ¿qué hacer en ese caso?

Este es, precisamente, uno de los riesgos que pueden surgir cuando se socializa por medio de las redes ‘online’: entablar relación con quien no se debe o con quien no se haría en el mundo físico. Todo un reto porque averiguar quién está detrás de cada perfil no siempre es fácil y descubrir sus verdaderas intenciones resulta, a veces, algo complicado. ¿Y si quisieran dirigir un ataque para robar datos personales e intentar cometer un fraude? ¿O acceder a la lista de contactos para expandir su ataque?

Millones de personas con intereses legítimos usan cada día las redes sociales, pero entre ellas también se esconden miles de perfiles falsos que tienen, sin embargo, una apariencia mucho más real de lo que cabría pensar. En ocasiones estos perfiles tratan de embaucar haciéndose pasar por otros usuarios cuando son, en realidad, programas informáticos, tipo bot, diseñados para amplificar un determinado mensaje, a menudo ‘fake news’.

Dar información a pocas personas

Además de los perfiles falsos de difusión de mensajes, existen personas malintencionadas, ciberdelincuentes que también forman parte de las redes sociales, y que las usan como herramienta para acceder a información personal o sensible. Detectarlos no es sencillo, y lo más aconsejable es no dar información personal a usuarios fuera del círculo más íntimo, es decir, confiar estos datos solo a aquellas personas con las que también existe una relación fuera de este ámbito digital. Con esta pequeña precaución se pueden evitar muchos de los riesgos derivados de un mal uso de las redes.

Mirar antes por la mirilla

Nadie dejaría abierta la puerta de la casa para que pudiese entrar cualquiera, husmear en su vida, entre sus pertenencias, y llevarse lo que le apetezca. Pues con las redes sociales ocurre algo similar: es necesario privatizar los perfiles para ver quién llama al timbre y decidir si se le abre porque es un conocido, o bien se le restringe el acceso a la vida ‘online’ del usuario.

En las opciones de privacidad de los perfiles, se puede decidir con quién se comparte la información, controlar quién puede comentar las publicaciones e incluso se pueden ocultar comentarios de otros usuarios que podrían no resultar agradables. En Facebook existen opciones de privacidad y seguridad, al igual que en Instagram, TikTok y WhatsApp, y también en las otras redes sociales.

Contar hasta 10

Una vez que se publica información en internet, o se sube una imagen a cualquier red social, se pierde el control sobre ese contenido. El usuario que recibe o lee esa información puede difundirla de manera intencionada o no, o incluso se la pueden robar si su cuenta o su dispositivo sufre algún ataque. Y el peligro no es solo la difusión de la imagen subida, sino que podría ser viralizada una versión modificada o alterada de esa imagen.

Debemos ser especialmente cautos con la información y las imágenes de los menores, y así evitar el ‘sharenting’.

Por eso se debe ser cuidadoso, filtrar la información que se va a compartir y pensarlo dos veces antes de publicarla; ante la duda, hay que contar hasta 10. Y esto sin perder de vista que la información que se publica hoy podría comprometer a la persona en un futuro, por ejemplo, a la hora de buscar un empleo, o cuando haya pasado el tiempo y esos contenidos los vea cualquier persona que busque información acerca del usuario en internet. Los años pasan, pero las publicaciones permanecen.

 Usar las herramientas de seguridad

Todas las redes sociales permiten verificar la actividad de inicio de sesión para saber desde qué dispositivos se ha tenido acceso a la cuenta y desde dónde, y así el usuario se asegura de que solo él maneja su vida digital. También, es posible comprobar qué cuentas de correo usa la red social para ponerse en contacto o incluso qué emails ha enviado realmente la aplicación. De esta manera, se puede evitar abrir correos electrónicos que traten de suplantar a los originales, y caer en intentos de ‘phishing’.

Es muy recomendable también activar en todas las redes la autenticación en dos pasos. Así, cada vez que se inicie sesión en un dispositivo desconocido, se solicitará un código adicional para poder acceder al perfil.

Tener en cuenta los detalles

En la mayoría de las redes sociales están disponibles además otras acciones que aumentan nuestra protección como por ejemplo: elegir quién puede mencionar a esa cuenta en los contenidos que haga -y a quiénes, en definitiva, se les va a mostrar el encabezado del perfil-; crear una lista de amigos para estrechar el círculo de publicaciones, o borrar a cualquier contacto que nos pueda resultar sospechoso.

Otra opción muy aconsejable para proteger la privacidad en las redes sociales es desactivar el estado de actividad para evitar que se conozca la última hora de conexión.

Es evidente que este tipo de redes han cambiado nuestra forma de socializar y, por lo tanto, relacionarnos con seguridad en este nuevo medio será clave para evitar ser víctimas de ataques que puedan atentar contra nuestra privacidad.

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