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Tecnología Act. 08 ago 2017

Conoce tres opciones para ordenar el buzón de tu correo electrónico

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El correo electrónico es un follón. Mailbox, Inky y Alto de AOL aseguran que pueden ordenarlo.

Al igual que muchos, tengo una relación de amor-odio con el correo electrónico. Si estoy esperando un correo importante, me pongo nerviosa cuando oigo que entra algo en mi buzón. Pero la mayor parte del tiempo me veo empantanada por una lista interminable de ofertas diarias, listas de correo a las que no recuerdo haberme apuntado y recordatorios que me he enviado a mí misma. Los correos importantes se pierden o se olvidan demasiado fácilmente. Y el auge del correo electrónico en los teléfonos inteligentes y tabletas ha hecho que esta saturación de correo electrónico sea aún peor.

Y no tiene ninguna pinta de que el correo electrónico vaya a desaparecer. Según la empresa de investigación de mercados de tecnología Radicati Group, el año pasado había más de 2.100 millones de usuarios de correo electrónico, cifra que se prevé aumentará hasta los 2.700 millones para 2016. Además del ingente número de correos, gran parte del problema con ellos es que dependemos de la misma tecnología que se usó para enviar el primer mensaje hace más de 40 años. En los años que han pasado desde entonces, la mayoría de las innovaciones en el campo del correo electrónico han tenido lugar ‘por encima’ de esa tecnología.

Probablemente aún queda mucho para que aparezca algo que sustituya al correo electrónico, pero hay esperanza en mejorar los servicios de los que disponemos ahora mismo. Grandes y pequeñas empresas están trabajando para que el correo electrónico nos dé menos dolores de cabeza. He estado probando tres productos distintos que me parece que merecen la pena. Si estás dispuesto a replantearte tu buzón de entrada, una de estas tres aplicaciones te podría servir:

Mailbox

Mailbox es un servicio solo para móviles que funciona con una cuenta de Gmail ya existente. Superficialmente tiene el mismo aspecto que muchas otras aplicaciones para correo electrónico móvil, pero tiene una ingeniosa función de ‘listados’: cada correo electrónico se considera una acción a ejecutar más que un mensaje que leer. Eso significa que los correos de Mailbox no dejan de estar en negrita automáticamente cuando los lees.

Hay un pequeño punto junto a cada mensaje que desaparece cuando se lee, pero lo que tienes que hacer es dejar una señal de ‘hecho’ cuando hayas terminado realmente con el mensaje, algo que se consigue o bien archivando, o bien borrando el mensaje después de leerlo. También puedes dejarlo en espera para que reaparezca más adelante (o incluso en un momento sorpresa que decide el propio programa).

Lo más chulo de  Mailbox es que depende de gestos de deslizamiento. Para archivar un mensaje lo mueves rápidamente hacia la derecha. Si lo haces lentamente, lo borras. Muévelo lentamente hacia la izquierda para añadirlo a una lista (‘comprar’, ‘leer’, ‘ver’ o haz tu propia lista). O muévelo rápidamente hacia la izquierda para dejarlo en espera.

Cada una de estas acciones retira o archiva el mensaje de tu buzón de entrada, algo que me pareció liberador y escalofriante a la vez. La presentación de Mailbox hace que sea fácil volver a ver los mensajes clasificados. En la parte de arriba de la página principal de la aplicación hay tres pequeños iconos –un diminuto reloj, un buzón y una señal de visto bueno– que puedes tocar para ver todos los mensajes en esas categorías (el reloj señala los mensajes en espera, el símbolo del visto bueno los que has archivado). Un cuadradito con tres rayas en la esquina superior izquierda revela todas tus listas y preferencias.

Si te sientes realmente productivo (o simplemente tienes curiosidad por saber lo que se siente con un buzón de entrada vacío), puedes ir a la parte inferior del buzón y tocar en ‘ayúdame a llegar a cero’, lo que archiva todos tus correos de una vez e implica que tendrás que volver a la sección de archivo para volver a verlos. Me daba un poco de miedo probarlo, pero parecía una buena forma de empezar un nuevo año.

Desgraciadamente, no te puedes descargar Mailbox así como así, puesto que ahora mismo solo está disponible en un formato de prueba privado para el iPhone. Y, aunque se espera que lo lancen este año, ahora mismo solo funciona con cuentas de Gmail. Para ser verdaderamente competitivo, este servicio tendrá que ampliarse.

Alto

Si asocias mentalmente a AOL (siglas en inglés de America On Line, una empresa proveedora de internet) con el correo electrónico, probablemente te acuerdes de tu primer buzón de entrada de hace una década o más, incluida la lentísima conexión telefónica que convertía la tarea de mirar los mensajes en una pesadilla. En la actualidad esta empresa intenta desembarazarse de esa imagen rancia, con una página web gratuita llamada Alto que ayuda a simplificar la organización de tus mensajes.

Sé lo que estáis pensando: es imposible que AOL proponga algún avance. Yo también era escéptica, pero gracias a su aspecto limpio y sus ingeniosas características, Alto es impresionante.

El servicio, que funciona con tus cuentas de AOL, Gmail, Yahoo Mail y iCloud, se caracteriza por su uso de ‘montones’ que agrupan automáticamente fotos, adjuntos, mensajes comerciales y mensajes más individuales en grupos individuales a la derecha de tu entrada de mensajes (si quieres, puedes hacer que este tipo de mensajes ni siquiera lleguen a tu buzón Alto, simplemente recibes una pequeña notificación verde de ‘mensaje nuevo’ cuando un mensaje entra en los montones.

Tener un montón para cada miembro de mi familia me facilitó la labor de seguir las conversaciones y me gustó tener todas mis fotos en uno solo de ellos, ya que suelo tener que buscar entre los viejos correos para encontrar las imágenes que busco. Gracias a la pila de fotos, bastaba con un clic para ver cada una en un pequeño recuadro.

Otra característica interesante que descubrí al jugar un poco con los montones es que si colocas el ratón sobre alguno y lo mueves de izquierda a derecha, verás un listado en orden cronológico de lo que hay en el montón.

Alto también tiene una función de búsqueda en tiempo real que recupera automáticamente los mensajes, la información de contacto y los adjuntos mientras tecleas tu pregunta.

Tuve algunos problemas con Alto, principalmente que tardaba unos minutos en hacerme saber que tenía nuevos correos, lo que ralentizó una conversación que estaba teniendo con mi padre. También parecía que le costaba desenterrar mis antiguos mensajes de Gmail. Por otro lado, Alto abre pestañas para los montones que has mirado hace poco, las búsquedas más recientes y los correos electrónicos que estás escribiendo, con lo que mi pantalla a veces parecía un poco abigarrada.

Este servicio está en versión beta privada, pero la empresa ofrece a los lectores de MIT Technology Review acceso al servicio (lo podéis conseguir aquí). Ahora mismo no existe una versión móvil de Alto, pero se está creando.

Inky

Es mi preferido de los tres. Inky es una aplicación gratuita en nube para el escritorio de Mac y PC que ofrece una forma fantástica de gestionar tu correo electrónico mediante una interfaz inteligente y fácil de usar.

Inky incorpora un par de ideas inteligentes, la mejor de las cuales es la posibilidad de clasificar los mensajes de cada día según su relevancia, basándose en tu comportamiento clasificatorio previo. En Inky, la relevancia es el orden por defecto, pero puedes cambiarlo para que te muestre los correos electrónicos por muchos otros indicadores habituales (fecha, hora, asunto, etc.). Una gotita azul que hay junto a cada mensaje indica su importancia, según el algoritmo de aprendizaje automático del software. Cuanto más oscura sea la gota, más le parece a Inky que te importa la conversación.

Cuando empiezas a usar Inky (funciona con todas las cuentas IMAP o POP como Gmail y Yahoo Mail) el programa hace lo que puede por determinar automáticamente lo que te importa más, y puedes hacer clic sobre una gotita azul que hay junto a cada mensaje para que Inky sepa si realmente te parece relevante o no. Yo entrené a Inky un poco –principalmente diciéndole que los mensajes de familiares y algunos amigos eran relevantes- y en general se le daba bastante bien averiguar qué era más importante para mí.

Otra buena idea son las modestamente denominadas ‘vistas inteligentes’, pequeños iconos a la izquierda de la venta de la aplicación que clasifican automáticamente tu correo electrónico en categorías como: personal, paquetes, suscripciones, avisos sociales y recordatorios a uno mismo. Inky filtró correctamente mis correos electrónicos personales en una carpeta, facilitando la labor de estar al día con familiares y amigos.

Otra característica destacable: Inky tiene un botón para darse de baja de una suscripción con un solo clic, un círculo rojo diminuto atravesado por una diagonal que aparece en cualquier correo y que te permite mandar un mensaje para darte de baja de una lista de correo o ir a la página correspondiente para darte de baja en la web. Al mandar las notas automatizadas obtuve un éxito relativo: funcionó con dos suscripciones pero rebotó un tercer intento.

La triste verdad es que es difícil hacer que el correo electrónico sea mejor. Dicho esto, Inky es quien mejor lo hace, combinando unas características innovadoras con un buen diseño. Su principal inconveniente es que ahora mismo solo funciona como aplicación para sobremesa. Y aunque me paso la mayor parte del tiempo comprobando mi correo electrónico desde un portátil a lo largo de la jornada laboral, al igual que muchos otros, cada vez es mayor la frecuencia con que lo compruebo en mi teléfono inteligente. Con suerte, pronto llegará una aplicación de Inky para móvil.

 

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