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Accionistas 16 may 2015

Consejos básicos para invertir y operar en Bolsa

¿Quién no ha pensado alguna vez en invertir en Bolsa? La proliferación de noticias bursátiles en los medios de comunicación y la promesa de grandes beneficios sigue atrayendo a muchos pequeños y medianos inversores. No obstante, antes de lanzarse en el mundo de la Bolsa es necesario tener en cuenta una serie de consejos básicos.

Una minoría puede contar con algún tipo de formación financiera, pero la gran mayoría son ‘novatos’ que se adentran por primera vez en el mundo de la gestión activa de su dinero. Por eso, antes de cursar la primera orden de compra conviene tener en cuenta una serie de principios que pueden servir para evitar desagradables experiencias o repetir errores que ya han cometido otros inversores.

1- ¿Cuánto dinero invierto? Sólo el que no necesites

Esta es quizás la regla más importante de todas y es la pregunta que debe hacerse cualquier inversor antes incluso de empezar a informarse sobre la operativa en Bolsa. El mercado no es un mundo de color rosa y es más que posible terminar perdiendo toda la inversión. Hay que ser consciente de esa posibilidad y asumir que puede llegar a pasar, por lo que nunca debemos invertir lo que podamos o vayamos a necesitar en caso de una emergencia.

2- Define tus objetivos

No se puede entrar al mercado ‘a verlas venir’. Debes tener claro qué quieres conseguir más allá de la respuesta obvia: ‘ganar dinero’. Se trata de calcular la rentabilidad que quieres obtener, el plazo en el que la quieres conseguir y el riesgo que estás dispuesto a asumir. Las tres variables deben estar alineadas, porque no se puede esperar un retorno de dos dígitos, por ejemplo del 20%, sin asumir riesgos. Evidentemente, tiene que ser una meta razonable y a poder ser numérica, es decir, un porcentaje del dinero invertido. Los objetivos más difusos como superar al Ibex pueden llevar a confusión, ya que, para empezar, su rentabilidad varía constantemente. Lo importante es olvidarse de la marcha de los mercados y centrarte en rentabilizar el dinero que has puesto en juego.

3- Invierte a largo plazo

El plazo de la inversión irá acorde con tu personalidad, pero debes tener cuenta que para operar a corto plazo son necesarios mayores conocimientos y experiencia que para hacerlo a largo. En este sentido conviene fijarse de retorno a largo plazo que es el que debe contar a la hora de llevar a cabo tus operaciones. Así, debes comprar empresas que se ajusten a ese objetivo. Si por ejemplo has decidido obtener un 10% en dos años, tendrás que buscar títulos que se adapten a esa premisa. Además, operar en el corto aumentará el número de comisiones a las que debes hacer frente y por lo tanto tu beneficio será menor.

4- Aprende a interpretar la información

La información es poder y más en el caso de la Bolsa, donde está en juego el valor concreto de cada empresa. Así, el mercado rebosa de noticias, informes y todo tipo de datos acerca no sólo de las empresas sino también de indicadores macroeconómicos, sentimientos del inversor… Es vital saber interpretar cada una de las estas informaciones y para ello no suele quedar otro remedio más que leer, leer y leer tanto cuentas anuales como bibliografía para aprender a descifrar un balance económico.

5- Compra empresas que conozcas

Debes invertir en empresas, no en valores, y para ello hay que contar con toda la información posible acerca de la compañía. Esto implica tanto conocer las noticias que la rodea y el sector en el que opera como saber interpretar su situación financiera y su negocio, es decir, por qué gana dinero y por qué puede seguir haciéndolo en el futuro. Aquí, evidentemente también deberás tener en cuenta aspectos como la competencia o las perspectivas de todo el sector.

Este conocimiento te permitirá, por ejemplo, comprar acciones buen precio. Es necesario recalcar que el precio debe de ser irrelevante para el inversor. Es decir, no importa que la acción cueste 100 euros o 1 euro, importa la rentabilidad que creemos que va a ofrecer, porque al final el beneficio será el mismo. Generalmente los pequeños inversores suelen pensar que las acciones por encima de los 50 euros tienen menos potencial de crecimiento y más riesgo, porque es necesario que suban más en euros para que el porcentaje sea relevante. Hay que desterrar esas ideas.

Como norma, siempre será más fácil (y generalmente también más seguro) apostar por empresas grandes. En este sentido también puede ser positivo empezar por compañías con una buena política de dividendos, que sería una forma de adelantar parte de la revalorización que nos hemos planteado obtener.

6- Diversifica tu inversión

Imbuirse en exceso de un sector puede llevarte a querer invertir en exceso dentro del mismo. Una de las primeras premisas que debes tener clara es la necesidad de diversificar tu cartera para minimizar los riesgos que asumes. Es relativamente fácil que un sector o empresa sufra caídas, pero no que lo hagan tres o cuatro distintos al mismo tiempo. Sin embargo, hay que diversificar en la medida de nuestras posibilidades. El blog Toros, Osos y Borricos lo explica a la perfección: “Si puedes conocer bien 10 empresas, compra 10 empresas Ni 9 ni 11. Si puedes conocer 20, compra 20. Si puedes conocer 5, compra 5. Normalmente, si puedes conocer 20 terminarás con una cartera formada por las 8 o 5 mejores oportunidades de inversión”.

7- Desconfía de las oportunidades únicas

En Bolsa no existe la gallina de los huevos de oro. No hay inversión que asegure una rentabilidad espectacular sin tener que correr ningún tipo de riesgo. Por eso ante propuestas sobre grandes ganancias por encima del mercado lo primero que hay que hacer es actuar con cautela, no creerse nada de lo que nos han contado e informarse. De la misma forma, si en tu análisis de una empresa sólo ves fortalezas, duda de tu conclusión. Este tipo de compañías sólo existen en los cuentos. Tampoco hay una fórmula mágica para determinar si un valor subirá o dejará de hacerlo. El PER, la rentabilidad por dividendo, otros parámetros del análisis fundamental o los diferentes sistemas de análisis técnico son indicadores sobre la acción, no un oráculo que nos dice sin margen de error cuándo comprar o vender o el futuro del título.

8- Nadie sabe nada, sigue tu propia estrategia

Esta es una de las máximas de la operativa en Bolsa. Gracias a Internet existen multitud de foros, páginas web especializadas y blogs donde se comparte información sobre valores, posibles ‘pelotazos’ y se dan diferentes tipos de consejos. A estos hay que añadir los medios de comunicación tradicionales y los diferentes analistas financieros. La cantidad de recomendaciones y consejos que encontrarás es infinita y por eso debes tener en cuenta que siempre se trata de opiniones, más o menos interesadas, más o menos fundamentadas, pero opiniones. A fin de cuentas, los expertos llegan a una serie de conclusiones a través de un análisis, fundamental o técnico, poco importa, que no tiene por qué ser mejor que el que tú mismo hagas. Es decir, si tu análisis te indica que compres no dejes de hacerlo por la opinión de un determinado experto. Esto no quiere decir que hay que hacer oídos sordos constantemente, sino que como ninguno de los analistas posee una bola de cristal, se limitan a expresar su opinión, que evidentemente puede estar equivocada.

9- Sigue la tendencia, pero no a la masa

Llegado el momento de entrar efectivamente en el mercado y comenzar a operar, conviene invertir a favor de tendencia. Los precios de las acciones se mueven siempre en tendencias, algunas fáciles y otras más difíciles de identificar, que pueden durar años y que es recomendable seguir. En este punto conviene ser paciente antes de aventurarse a identificar un cambio de tendencia. Por otra parte, esto no significa que haya que seguir a rajatabla las indicaciones del mercado en general, ya que también es necesario tener un espíritu suficientemente crítico e independiente para no dejarse llevar por momentos de pánico o euforia. Además, si consigues mantenerte a salvo del llamado sentimiento de mercado será más fácil identificar oportunidades de inversión precisamente por un exceso o defecto de sentimiento.

10 – Deja correr las ganancias y acorta tus pérdidas

Es una de las grandes premisas para cualquier inversor. Los inversores somos más propensos a vender cuando ganamos un 10% que a hacerlo cuando perdemos. Es decir, nos cuesta asumir las pérdidas y tendemos a esperar hasta que la minusvalía ya es demasiado grande. En este sentido hay que ser consecuente con el objetivo fijado, especialmente en lo que respecta al plazo y actuar en consecuencia. De todas formas, lo primero que debes aprender como inversor es a poner freno a tus pérdidas, es decir, establecer un denominado ‘stop loss‘ o nivel de pérdidas que estas dispuesto a asumir y a partir del cual venderás automáticamente las acciones.

Seguir estas reglas no es siempre tan fácil como parece, porque para empezar requieren una buena dosis de paciencia, una de las características que todo inversor debe tener. En cualquier caso, si todavía no ves claro invertir bajo tus propios criterios siempre puedes dejar tu dinero en manos de brókeres profesionales o ‘foguearte’ en juegos de bolsa donde la inversión no es real, claro que tampoco lo serán las ganancias que obtengas.

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