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Emprendimiento 11 jul 2018

Consejos imprescindibles para crear una 'startup'

Existen alrededor de cuatro millones de empresas en México, de las que el 99,8% son pequeñas y medianas empresas (pymes), que suponen en torno al 42% del PIB del país, lo que demuestra su peso en la economía. Sin embargo, sólo una de cada tres supera los 500.000 pesos anuales de facturación en su segundo año de vida, por causas que van desde la falta de financiación, el alto nivel impositivo o las escasas ventas, aunque, sin lugar a dudas, una destaca sobre las demás: mantener una tesorería estable que permita afrontar los pagos e inversiones que hay que acometer.

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Para asegurar una adecuada liquidez es necesario analizar con el mayor realismo posible desde antes incluso de poner en marcha nuestra ‘startup’ los flujos de dinero que esperamos, especialmente durante el primer ejercicio, donde los ingresos serán escasos o, incluso, pueden ser inexistentes. Entre los consejos más útiles para lograrlo, cabe destacar:

  • Establecer objetivos a corto plazo para verificar si se está cumpliendo la estrategia contable que hemos previsto en nuestro plan de negocio.
  • Planificar las entradas y salidas de dinero a través de aplicaciones móviles o, directamente, por medio de una hoja de Excel.
  • Asegurarse con el banco de establecer sistemas de contingencia ante posibles problemas de liquidez, como, por ejemplo, suscribiendo una línea de crédito que sólo utilicemos en el caso de ser estrictamente necesario.
  • Negociar con los proveedores condiciones flexibles en los pagos, de modo que coincidan lo máximo posible con la entrada de ingresos.
  • Acortar los ciclos de facturación y revisar periódicamente los inventarios y otros costes fijos para procurar mejorar positivamente nuestra contabilidad.

Planifica al máximo y revisa siempre el modelo de negocio

Además de tener muy presente desde el inicio la viabilidad financiera de la ‘startup’, es preciso incorporar un análisis pormenorizado de otras áreas muy distintas, como el estudio del mercado y la competencia (‘benchmarking’), Las acciones de publicidad y marketing, el marco regulatorio o las posibles situaciones de contingencia que se puedan llegar a producir. Estos y otros elementos se desarrollan en detalle en el plan de negocio, que no debe ser una herramienta estática, sino que ha de estar en permanente revisión para que nos resulte útil. En este sentido, ten muy presente alguna de estas pautas para que puedas poner en marcha tu proyecto empresarial en las mejores condiciones:

  • Define en qué marcas la diferencia y no tengas miedo a la comparación. Analiza cuál es la ventaja competitiva que aportas en el mercado frente a tus competidores (precio, servicio diferenciado, postventa…) y toma decisiones en virtud de potenciar los principales atributos de tu negocio.
  • Espera lo inesperado y estate preparado para ello. Un cambio en los gustos de los consumidores, el desarrollo de una ley que impacta de lleno al mercado o una huelga en algún sector complementario. Siempre se ha de tener previsto un plan alternativo en el caso de que estalle una crisis.
  • Segmenta adecuadamente el mercado. Delimita con claridad quiénes van a ser tus clientes principales y desarrolla acciones comerciales para captarles. Cuanto más acotes el nicho, más sencillo será implementar campañas de marketing que tengan impacto sobre ellos.
  • Rodéate de los mejores, externaliza lo máximo posible. Resulta clave incorporar a nuestro equipo humano los perfiles necesarios para asegurar la viabilidad del proyecto, en especial durante el primer año. El resto de actividades y servicios subcontrátalos para evitar costes innecesarios.
  • Apuesta por un modelo escalable. Pon en marcha tu ‘startup’ sólo si, tras el análisis llevado a cabo en el plan de negocio, concluyes que tiene un potencial de crecimiento elevado. En contra de lo que pueda parecer, cualquier proyecto, incluyo en sectores tradicionales, puede ser escalable.
  • El poder catalizador de las incubadoras y aceleradoras. A través de ellas, además de asesoramiento y posible acceso a clientes, podrás hacer avanzar más rápidamente tu ‘startup’, por ejemplo, entrando en relación con otras empresas o poniéndote en contacto con potenciales inversores.
  • La financiación externa es un recurso, no una obligación. La principal fuente para financiar tu ‘startup’ ha de ser siempre lo que se ingrese por la relación con los clientes. Cada euro que se solicite a terceros debe analizarse para tener el mayor impacto positivo en la compañía.

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