Cerrar panel

Cerrar panel

Cerrar panel

Cerrar panel

Educación financiera Act. 05 oct 2021

¿Conviene pedir un préstamo para pagar otro?

guia-reunificacion-deuda-BBVA

Mantener nuestras deudas bajo control es fundamental para tener una buena salud financiera. Sin embargo, cumplir con las obligaciones que adquirimos al solicitar un préstamo puede ser complicado si nuestra situación económica cambia. ¿Cuáles son las opciones que tenemos para hacer frente a un préstamo que no podemos pagar?

La opción más saludable siempre  es revisar minuciosamente los ingresos y los gastos fijos y hacer un presupuesto para saber con qué cantidad contamos para pagar las deudas. A partir de estos datos, podemos disminuir los gastos innecesarios o prescindibles y destinar esa cantidad a devolver los préstamos pendientes.

Para hacerlo, es imprescindible conocer nuestro nivel de endeudamiento, es decir, calcular de cuánto es la deuda o deudas pendientes de cancelar. Esta tarea es ahora casi instantánea gracias a la digitalización de la banca. En el caso de BBVA, la aplicación móvil permite a los clientes consultar de un solo vistazo la deuda que tienen pendiente, así como el esfuerzo económico que les supone devolver estos préstamos y cuál es el límite de deuda que pueden asumir de forma saludable.

Si ajustar el presupuesto no es suficiente, hay diferentes opciones para refinanciar o renegociar nuestras deudas. Todos ellos tienen ventajas e inconvenientes que hay que sopesar detenidamente.

¿Qué opciones nos quedan para hacer frente a un préstamo que no podemos pagar?

  • Reunificar deudas: Consiste en agrupar todos los préstamos e hipotecas que tengamos contraídos en uno solo. Es decir, se reúnen todas las deudas y se negocia con el banco la concesión de un nuevo préstamo con una cuota mensual más baja, a costa de aumentar el plazo de devolución. Recurrir a esta solución supone asumir un aumento en el coste del préstamo, porque acabamos pagando intereses durante más tiempo.
  • Refinanciar la deuda: Permite pagar cuotas más bajas pero, como sucedía en el caso anterior, al alargarse el plazo de devolución, el préstamo se encarece.
  • Pedir otro préstamo en una entidad diferente a la que nos otorgó el primero o alcanzar un acuerdo con el banco para cambiar el préstamo a otra entidad que pueda ofrecer mejores condiciones de algún tipo, como beneficios en la modificación en las condiciones de la operación, en el plazo de amortización, etc. Esta última opción, que se conoce como subrogación, es más frecuente en el caso de las hipotecas.
  • Préstamo entre familiares o amigos: Si se opta por esta alternativa, es conveniente firmar un contrato de préstamo entre particulares, donde queden reflejadas todas las condiciones que van a regirlo, ya que estos préstamos pueden ser a título gratuito o lucrativo (con intereses).  En algunos países, como España, estos préstamos están sujetos al Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, aunque en la actualidad están exentos de tributación.

Otras historias interesantes