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Educación financiera 13 dic 2016

Cosas que hay que saber antes de abrir la primera cuenta bancaria

En la vida de cualquier joven llega un momento en el que tiene que plantearse dejar de guardar el dinero en casa y abrir una cuenta corriente. Esta decisión constituye el primer paso hacia la independencia financiera, pero también implica la necesidad de tener en cuenta conceptos básicos como las comisiones o los intereses.

El sector financiero ofrece una selección muy amplia de cuentas jóvenes. Entre sus beneficios suelen incluir: ausencia de comisiones, devolución de algunos recibos, regalos, acceso a productos bancarios diseñados para este público…

A este tipo de productos suelen acceder personas de una franja de edad aproximada entre 14 y 30 años. En el caso de los menores de edad, la apertura de la cuenta solo podrá realizarse si se adjunta la autorización expresa de uno de los padres o de un tutor. A partir de los 18 años, la persona puede abrir la cuenta bancaria  de forma autónoma, presentando sus datos personales y la documentación que le solicite el banco.

Sin embargo, antes de dar este paso conviene analizar algunos factores.

Tipos de cuenta

  • Cuenta corriente: servirá para recibir los ingresos habituales (como una nómina), realizar los distintos pagos (el alquiler, las facturas del gas, la luz, el agua, etc.), cargar compras que realicemos con las tarjetas, etc. Así pues, suele ser un tipo de cuenta donde hay cierto movimiento, destinada a administrar los ingresos y los pagos con comodidad.
  • Cuenta de ahorro: está pensada precisamente para ahorrar. Eso significa que el dinero está más quieto y que el capital acumulado nos puede servir para cubrir un imprevisto o llevar a cabo un proyecto importante.

Comisiones

Lo normal es que las cuentas jóvenes no cobren por administración, mantenimiento, transferencias y tarjeta de débito. Sin embargo, hay casos en los que las comisiones son inevitables. Por ejemplo, a la hora de sacar dinero de un cajero automático que no pertenece a la entidad o si se ha dejado un descubierto en la cuenta. En estos casos, hay que saber a cuánto asciende la tasa que cobra cada banco y comparar entre las distintas entidades.

Es posible que la política de comisiones varíe según pasa el tiempo, por lo que hay que leer la letra pequeña y comprobar si, pasados los años, la entidad puede exigir algún requisito (como la domiciliación de una nómina, por ejemplo) para seguir disfrutando de todas las ventajas.

Descuentos

Este tipo de cuentas pueden convertirse en un instrumento de ahorro en sí mismas. Algunas de ellas aplican descuentos en las facturas o devuelven un porcentaje del gasto en móvil, carburante o internet. Otras, en cambio, ofrecen descuentos en actividades de ocio e incluso, permiten el acceso a préstamos en condiciones ventajosas. En todos los casos, conviene no dejarse llevar por el exceso de oferta y ver qué es lo que más le conviene a nuestras finanzas para ahorrar un poco cada mes.

Intereses

Desde el principio, hay que tener claro que el dinero produce intereses mientras se encuentra en el banco lo que constituye un factor determinante a la hora de abrir una cuenta. Antes de firmar por una entidad en concreto, hay que comprobar la tasa de interés que ofrece ya que, aunque la ganancia no sea muy significativa cuando se tiene poco saldo, puede marcar la diferencia si este aumenta.

Seguimiento ‘online’

Los jóvenes viven permanentemente conectados, lo que supone una ventaja a la hora de controlar las finanzas y realizar las operaciones que necesiten. Una vez abierta la cuenta corriente, el seguimiento de gastos, la consulta de extractos digitales, etc., puede hacerse de una forma sencilla e inmediata gracias a la banca ‘online’, lo que facilita enormemente la gestión del dinero con el que se cuenta.

En definitiva, abrir y mantener una cuenta corriente supone un conocimiento muy útil para el futuro, por lo que es importante comenzar cuanto antes y, a ser posible, antes de independizarse. De esta forma, a la hora de empezar a vivir por cuenta propia ya se manejarán correctamente las finanzas y se evitará que se conviertan en una preocupación añadida.

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