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Fin de la pobreza 17 oct 2016

En el “cuarto mundo” no se es pobre, se está en pobreza

Nadie es pobre, aunque 836 millones de personas lo sean extremadamente, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y estén enfermos por pobreza, hambrientos por pobreza, desiguales por pobreza, silenciados por pobreza…

Ser pobre no se elige. Podemos escoger su definición; fenómeno sociológico, económico, histórico, antropológico y así hasta gastar las palabras y las fuentes, pero si en algo no hay debate en este tema es en sus efectos. Una de cada tres personas en el mundo no tiene retrete. Suena directo y gráfico. Quien dio el dato fue Naciones Unidas y lo hizo grabando ese mensaje en los rollos de papel higiénico de los baños de la sede de la Asamblea General.

Las Naciones Unidas grabó mensajes en el papel higiénico para intentar concienciar sobre la pobreza

El día escogido para que los mundos allí representados el primero, el segundo y hasta el tercero, recibieran el higiénico mensaje fue el día que se firmaba la nueva Agenda para los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Los ODS, que por muy ambiciosos que les parezcan a unos y utópicos a otros, es la herramienta institucional que hace de brújula para que se cumplan 17 objetivos y 169 metas tan importantes como erradicar la pobreza, empoderar a la mujer, que el trabajo sea digno y así hasta completar una lista de los principales problemas que afectan al mundo. Seguro que si pensamos en uno, está en esa lista.

La Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA) acaba de ser precisamente reconocida por la ONU por su contribución en concreto a esos ODS que nombro, y es que: “La colaboración del sector privado productivo y responsable puede y debe jugar un papel determinante en la lucha por los retos sociales y económicos”. Lo dice el Centro de Estudios de Iberoamérica (CEIB) de la Universidad Juan Carlos I, pero también Naciones Unidas y por supuesto la propia realidad, que ha demostrado que los estados y las ONG no pueden soportar solas el peso de la desigualdad, que hace endémica la pobreza y lo que es más importante: tampoco pueden combatirla.

El Banco Mundial asegura que tres de cada cuatro pobres dejan de serlo gracias a la iniciativa individual al poner, por ejemplo, en marcha un pequeño negocio.

“La inclusión financiera es esencial para disminuir la vulnerabilidad

La Fundación Microfinanzas BBVA creada hace casi diez años, apoya estas iniciativas dando oportunidades de inclusión financiera a emprendedores vulnerables, a personas que ni se plantean que pueden acceder a un crédito por pequeño que sea, ni a un plan de ahorro, ni a un curso de capacitación y mucho menos a un modelo ético basado en las Finanzas Productivas Responsables que es la marca de la FMBBVA:

“Si quieren salir adelante, al carecer de servicios financieros, las personas deben valerse de sus propios recursos o de fuentes informales de financiación o prestamistas. Valoran muy positivamente acceder a créditos formales, ya que mejoran sus condiciones de vida, su futuro y el de sus familias. La inclusión financiera es esencial para disminuir la vulnerabilidad”. Nos lo cuenta Giovanni di Plácido, director de Análisis y Estrategia de la FMBBVA una institución sin ánimo de lucro que atiende a más de 1,8 millones de personas en América Latina a través de un grupo de entidades microfinancieras situadas en esa región, la más desigual del planeta.

Fotografía de Mujer clienta de la Fundación Microfinanzas BBVA

La Fundación Microfinanzas BBVA atiende a más de 1,8 millones de personas en América Latina

El 77% de sus clientes son emprendedores vulnerables (con excedentes per cápita por debajo de 3 veces la línea de la pobreza nacional) y consiguen con su esfuerzo que sus ventas crezcan un promedio del 17% anual y sus activos un 25% (datos a junio de 2016). Tras dos años en la Fundación, el 35% de los clientes abandona la pobreza.

Estas personas demuestran que la metodología de la FMBBVA, las Finanzas Productivas Responsables, es un canal muy eficaz en la lucha contra la pobreza, cuyo día internacional no se lo inventó Naciones Unidas, solo se encargó de recoger el llamamiento de un humilde sacerdote francés Joseph Wresinski, de madre española y padre polaco.

Fotografía de Joseph Wresinski fundador del ATD Cuarto Mundo © ATDCuartoMundo

Joseph Wresinski fundó el "Movimiento Cuarto Mundo" - © ATDCuartoMundo

Alguien que sabía por experiencia propia lo que duele y humilla la miseria, lo que oprime no poder contar las esperanzas ni los sueños, lo que frustra no poder mostrar ni un ápice de dignidad, y todo por el hecho de ser pobre.

Joseph, después de mucho mendigar justicia para los más desfavorecidos, fundó el ‘Movimiento Cuarto Mundo’ para dar una identidad social positiva a las personas en situación de pobreza.

En 1975 en París, en el atrio de los Derechos Humanos y las libertades, ante decenas de miles de personas de todo el mundo, inauguró este día y una placa y lanzó ese llamamiento a la ONU para que el 17 de octubre sirviera al menos para intentar recordar que, como está escrito en esa placa en la plaza del Trocadero de París y reproducido en muchas ciudades del mundo, “…Allí donde hay hombres condenados a vivir en la miseria los derechos humanos son violados. Unirse para hacerlos respetar es un deber sagrado” (Padre Joseph Wresinski).

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