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Big Data 20 mar 2015

Los datos de tu coche son más importantes de lo que parece, así será el big data en el automóvil

Nuestro coche registra un montón de datos: velocidad, trayectos, consumo de gasolina. Datos que son útiles para nosotros pero que en un futuro se aplicarán dentro de un ecosistema más grande de big data donde toda esa información se usará de forma eficiente para mejor nuestra seguridad y realizar una conducción más eficiente. Está por llegar pero nosotros os damos las claves principales para que sepáis todo lo veremos en los próximos años.

Vivimos en una sociedad de la comunicación y en un mundo conectado. Esto va más allá de lo que podríamos llamar sociedad de la información, porque ya como ciudadanos y usuarios ya no solo nos limitamos a recibir y consumir información, sino también a generarla, de manera directa, o sin darnos cuenta.

Esto es muy fácil de ver si nos paramos a meditar en la cantidad de gente que tiene un smartphone con conexión a internet esté donde esté, o que tiene perfiles en las redes sociales como Twitter y Facebook, donde se pueden compartir todo tipo de contenidos instantáneamente. Y aunque pueda parecer sorprendente, la comunicación y la conexión también llega a los coches.

El big data en el coche: seguridad en la carretera

El concepto de coche conectado se ha adoptado hace más bien poco tiempo, y podríamos asociarlo, para entenderlo, con el propio smartphone que nos es tan familiar. Estamos hablando de un coche que recibe información, pero que también puede transmitir cierta información.

Sin embargo, mientras que la adopción en el teléfono ha sido muy rápida, en los coches llevará algo más de tiempo, debido a los ritmos propios de renovación del parque automovilístico, que se produce en general más lentamente, pues se tardan varios años, a veces más de diez, en cambiar de coche, y por tanto adquirir uno nuevo que venga ya con los nuevos equipamientos necesarios.

Las nuevas posibilidades que permitirán los coches conectados todavían están siendo investigadas, o bien están siendo puestas a prueba en experiencias experimentales. El fin principal que se persigue es mejorar la circulación y la seguridad. En principio se podría hablar de tres formas de coche conectado.

La primera sería la del coche conectado a internet, sin más. Esto sería lo mismo que un teléfono o un tablet con una conexión móvil a internet. Se pueden realizar búsquedas, leer noticias, enviar mensajes, escuchar música online, etcétera, pero en principio sin ningún otro tipo de utilidad que el exclusivamente privado, del usuario que quiere navegar por internet.

La segunda sería la del coche que se comunica con otros coches. A nivel internacional se conoce como C2C o comunicación Car To Car. Esto no tiene por qué coincidir con el hecho de que el coche nos permita navegar por internet, aunque sí implica que el coche disponga de algún sistema de conexión inalámbrica, ya sea de corto alcance, del tipo Wi-Fi, o ya sea de largo alcance, del tipo 3G, 4G, o similar.

Es importante entender que esta comunicación entre coches no implica la intervención del usuario o conductor: se va a producir de manera automática, en todo momento, siguiendo unas rutinas que están programadas para unos determinados fines, mientras nosotros conducimos como siempre, sin pararnos a pensar en ello.

Por ejemplo gracias a la comunicación coche a coche, cuando un vehículo tiene un accidente envía la notificación a los coches que estén en las proximidades, de modo que al acercarse a la localización del accidente se sabe por adelantado que hay un coche accidentado detenido exactamente en tal lugar.

En ese momento bastaría con mostrar un mensaje al conductor, en la pantalla de la computadora de abordo, por ejemplo, o bien en la pantalla del sistema de navegación GPS conectado, para que reciba la información en el momento oportuno y se evite un susto o un percance. Este es un ejemplo, pero hay muchas más posibilidades.

Mucho trabajo por delante pero con retos muy ambiciosos

La tercera sería la del coche que se comunica con la infraestructura. A nivel internacional se conoce como C2I, o comunicación Car To Infraestructure. De nuevo podría confundirse con el hecho de que el coche tenga una conexión a internet, por ejemplo para realizar búsquedas en Google, pero no es así, son cosas independientes.

Como en el caso del Car To Car el vehículo tiene que disponer de algún sistema de conexión inalámbrica, en principio de largo alcance. Y también como en aquel, la comunicación entre el coche y la infraestructura se realiza de manera automática, en todo momento y sin la intervención del conductor.

Gracias a este sistema de comunicación entre el coche y la infraestructura, el vehículo recibe en tiempo real la información de que a partir de tal punto kilométrico hay un atasco de tráfico, o que está lloviendo más adelante, o que hay obras… o cualquier otra información que pueda mejorar la seguridad.

Además el coche no estaría solo recibiendo lo que la infraestructura le envía, pues la comunicación es bidireccional, y también le envía información a ella. Si el centro de control de tráfico todavía no tenía constancia de un atasco de tráfico, el que varios coches envíen datos de que se ralentiza la velocidad de paso por tal zona, o que incluso se producen paradas intermitentes, le sirve para conocer más rápido que se está produciendo un atasco.

Los datos que se suelen enviar en principio intentan no comprometer la privacidad del conductor, y la intención es garantizar que esta se protege, y que los datos se manejan de manera anónima y solo con fines estadísticos o computacionales. Todavía se está trabajando en las futuras leyes que regulen claramente estos conceptos, pero parece bastante claro el objetivo.

El tipo de datos que el coche envía a la infraestructura son fundamentalmente la velocidad y la posición, pero también un mensaje específico de incidencia (por ejemplo, accidente, avería, etc). Para poder enviar estos datos se necesita que el coche cuente con un módulo GPS y con un módulo de conexión inalámbrica, por ejemplo una tarjeta sim de una conexión móvil de datos.

Simplemente con la velocidad, por ejemplo, se puede saber si hay una retención de tráfico porque los coches están circulando a una velocidad inferior a la normal en esa vía.

La posición es importante para saber dónde está ese vehículo en ese momento, y qué cosas le pueden afectar. Por ejemplo, en la comunicación entre coches, con la información de la posición, al acercarnos a un cruce sin visibilidad podemos recibir un mensaje de precaución en la computadora de abordo, de que se aproxima otro vehículo por la calle perpendicular a la nuestra por la derecha.

Manejar todos estos datos es en el fondo bastante complejo. Pensemos en el caso de que todos los automóviles que circulan por las calles y por las carreteras dispusieran de sistemas de comunicación de los vehículos con la infraestructura.

Se necesita un gran centro de computación que reciba y procese todos esos datos cada instante. Estamos hablando de millones de datos al final. En ese gran computador se pueden utilizar para múltiples fines. De hecho ya hay algún caso experimental, por ejemplo para el control del tráfico.

Como cada vehículo de manera independiente nos indica dónde está, hacia dónde va y a qué velocidad va, podemos superponer esa información en tiempo real sobre un mapa de la ciudad, y ver rápidamente en qué calles hay más vehículos, en qué calles se circula más despacio, en qué calles se circula más rápido, etcétera.

Además no solo se procesan los datos que envían los vehículos, sino que también se casan con los de bancos de datos, con los datos de partida de la infraestructura, como que la carretera tiene una velocidad de 120 km/h, y a partir de tal punto de 80 km/h, con el número de carriles, con la fecha, con las horas, con el histórico, y se puede prever qué va a suceder por ejemplo si está a punto de comenzar un atasco de tráfico, e incluso si hay una probabilidad muy alta de que se produzca un accidente.

Supongamos que el centro de control ve que están llegando cada vez más vehículos por una determinada carretera. Pues bien, se puede anticipar a que se produzca el atasco de tráfico enviando mensajes directamente a los coches para que tomen otra carretera alternativa, y así repartir el tráfico de manera optimizada entre varias carreteras. De la misma manera se pueden utilizar los semáforos para regular los flujos de coches o los paneles de información variable de las carreteras.

El concepto que engloba al manejo y procesamiento de grandes cantidades de datos, para aprovecharlo para determinados fines, es lo que suele denominar big data.

Que los coches estén conectados y se comuniquen unos con otros, y con la infraestructura, es una de las líneas de trabajo y desarrollo en las que diferentes fabricantes de automóviles, universidades y administraciones están trabajando, de cara a implementarlo como algo estándar en los coches de un futuro no muy lejano, como hemos explicado, para hacer más eficiente y segura la circulación.

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