Cerrar panel

Cerrar panel

Cerrar panel

Cerrar panel

Salud Act. 02 nov 2018

David Horna : "El precio de los medicamentos no debería ser elevado"

telemedicina-medicina-salud-digitalizacion-innovacion-avances-bbva

Fue galardonado con el premio MIT Technology Review Innovadores menores de 35 por desarrollar una tecnología para crear medicamentos ‘vivos’ de manera más segura, económica y rápida.

El joven innovador David Horna se encuentra desarrollando una tecnología con la que pretende solucionar los problemas asociados a la producción de células en los laboratorios. Su avance, que ha merecido el premio MIT Technology Review Innovadores menores de 35 de 2012, consiste en un biorreactor de cultivos celulares que permite automatizar los pasos de despegado y lavado de las células, sin necesidad de intervención humana ni de compuestos que aumenten la toxicidad. Esta tecnología logra la generación masiva de células de forma más segura y menos costosa.

¿Cómo ha afectado a tu trayectoria profesional haber sido ganador de este premio?

Pues me afectó para bien, porque cuando nos lo concedieron no teníamos inversores. En ese momento estábamos de negociaciones, y el premio supuso una pequeña marca de seriedad o de buen proyecto. Gracias a él conseguimos unos inversores británicos.

¿Cómo se te ocurrió la idea de desarrollar un biorreactor de cultivos celulares?

Cuando realizaba mi tesis doctoral, estuve en Barcelona trabajando con biomateriales, y después, en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares en Madrid, donde coincidí con gente que se dedicaba a la terapia celular. Yo soy ingeniero y junto a otros dos socios, uno biólogo y otro ingeniero; vimos que había una carencia, que era el cultivo celular automático. Por eso desarrollamos los biorreactores.

Este tipo de cultivo celular consigue automatizar todos los procesos de obtención de células para diferentes mercados, como pueden ser la terapia celular, las pruebas de fármacos o, simplemente, la investigación. Lo hacemos de una forma más económica y segura, porque eliminamos una serie de procesos que abaratan los costes.

¿Ahora mismo te encuentras desarrollando algún proyecto distinto?

No, por el momento seguimos desarrollando el mismo. Hemos conseguido, recientemente, la financiación y, por ahora, no podemos dedicarnos a otra cosa. Además, se trata de un proyecto con mucha perspectiva de futuro y nos estamos dedicando a él por completo.

¿Cómo ve la financiación de proyectos de investigación en España?

Depende. Parece que no hay financiación, pero yo creo que sí puede haberla. Sólo hay que buscarla, y los buenos proyectos al final terminan por conseguir financiación. Lo que ha ocurrido es que hemos pasado de financiar absolutamente todo a financiar sólo lo que realmente merece la pena. Por ello cuesta más trabajo conseguir esta financiación, pero es factible, se puede hacer y, de hecho, conozco muchos proyectos que recientemente han conseguido financiación.

¿Crees que deberían financiarse proyectos que supongan un ahorro a largo plazo?

Se deben financiar proyectos que permitan evolucionar. Todo depende. El tema de abaratar costes, si lo miramos de forma global, en general es importante. En lo que respecta a la terapia celular, si conseguimos que sea más accesible, porque conseguimos abaratar los procesos y logramos que las terapias celulares sean más baratas gracias a estos factores, estamos haciendo un bien social porque conseguimos que más gente se beneficie de ellas.

¿Qué ventajas ofrece un proyecto como el tuyo, en este sentido?

Por un lado, ahorro económico, pero también ahorro en temas de seguridad, porque el proyecto permite cultivar células de una forma mucho más segura y, en el terreno de la investigación, permitiría que se automaticen labores rutinarias como puede ser el cultivo celular. Esto ayuda a que los investigadores se dediquen a investigar en lugar de a cultivar células, lo cual supondría un ahorro de costes. En relación a la competencia de equipos similares a los nuestros, también supone un ahorro de costes porque eliminamos infraestructuras.

¿Cómo ves la situación de la industria farmacéutica en España?

Creo que es uno de los sectores más importantes que tenemos en este país, de hecho, contamos con grandes industrias farmacéuticas y hemos avanzado bastante en nuevas tecnologías y medicamentos, como pueden ser este tipo de terapias celulares. Es un mercado que, en España, está bastante bien posicionado con respecto al mundo.

Recientemente, la farmacéutica de un nuevo fármaco, llamado Kalydeco, ha fijado su precio en unos 213.000 euros, lo que lo convierte en uno de más caros del mundo. ¿En qué situaciones resultan aceptables estos precios tan elevados?

El precio de los medicamentos no debería ser elevado. Pero, también es cierto que las investigaciones que se llevan a cabo para desarrollar ciertos medicamentos, muchas veces, tienen un coste muy alto. El término medio es difícil de establecer. Si un medicamento sirve para curar cierta enfermedad, y los procesos para obtenerlo tienen un precio elevado no es la farmacéutica la que decide si un medicamento es caro o barato, ya que esto depende muchas cosas, especialmente de sus procesos de obtención. Si el principio activo que se utiliza en la obtención es una enzima o una purificación muy elevada, pues poco hay que hacer. Si luego, además, entran en juego los mercados reguladores, y los gobiernos deciden comprar esos medicamentos para usarlos en su propia población no me parece una mala opción. Todo depende de cuál sea el coste de producción de ese fármaco. Otra cosa es que el coste de producción sea muy barato y la farmacéutica decida elevar mucho el precio. Aquí ya entramos en temas de marketing o de política de precios, en los que yo no soy experto.

¿Qué le recomendarías a una persona recién titulada que quiera emprender?

Lo primero que le diría es que empiece a hacer cosas, porque si no empiezas, no puedes hacer nada. Pero también es cierto que primero hay que tener una idea, y que las ideas vienen trabajando. Por tanto, si tiene una idea, le recomendaría que la intente poner en marcha, y también que valide con los clientes. Es decir, que piense quiénes serán los clientes o empresas que comprarán esa tecnología, que hable con ellos, que les cuente la idea y, si tiene buen feedback, que continúe con el proyecto.

Otras historias interesantes