Cerrar panel

Cerrar panel

Cerrar panel

Cerrar panel

Del 'gig work' al prosumidor: el vocabulario del trabajo en la era de los datos

En los últimos años, han aparecido numerosos términos para hacer referencia a las nuevas realidades surgidas gracias a los avances tecnológicos. Estos neologismos, no siempre utilizados correctamente, también inundan el lenguaje del mundo laboral.

La revolución digital ha sido también la revolución de la Lengua. Decenas de palabras que no existían hace tan solo una década hoy forman parte del vocabulario diario de millones de ciudadanos. Desde Fundéu BBVA advierten que la rapidez de los desarrollos tecnológicos en los últimos años ha dado poco margen de reacción a nuestro idioma para acuñar los nuevos términos necesarios, teniendo como consecuencia la proliferación de extranjerismos, es decir, préstamos de otras lenguas.

Esta circunstancia se da de forma especialmente pronunciada en el ámbito del trabajo, que también ha cambiado a un ritmo acelerado en los últimos tiempos. Nuevas modalidades de trabajo y formas de consumo han generado nuevas necesidades en la educación y han provocado grandes cambios en la gestión de recursos humanos.

Esta transformación de fondo se traduce, cómo no, también en la forma, y en una proliferación de nuevas palabras que no siempre tienen una interpretación sencilla. Analizamos algunos de estos términos de la mano de los autores de ‘El trabajo en la era de los datos’, último libro de la colección de OpenMind, que aborda los efectos de la revolución digital en el empleo.

Activos intangibles

En las empresas, los activos intangibles son los activos no materiales que sin embargo “contribuyen notablemente al crecimiento de la productividad laboral, tanto de forma directa, aumentando el capital por trabajador, como indirecta, transformando las prácticas productivas”, en palabras de la autora Mary O’Mahony. Algunos ejemplos de estos activos intangibles son  las patentes, las marcas, el ‘software’, los algoritmos o los dominios de internet.

“El ‘software’ y las bases de datos de gran tamaño figuran como activos intangibles en las cuentas nacionales desde mediados de la década de 1990, mientras que la I+D se añadió en época reciente”, añade O’Mahony. Los activos intangibles están transformando el empleo, complementando algunos trabajos humanos y siendo capaces de sustituir otros.

Análisis de recursos humanos (‘people analytics’)

Más conocido por el término en inglés, ‘people analytics’, es el uso del ‘big data’ como apoyo para la toma de decisiones en el ámbito de los recursos humanos, desde la contratación de candidatos a la selección de futuros líderes.

“La IA es actualmente el ámbito más novedoso y prometedor para la gestión de los entornos laborales y de los trabajadores”, afirma la investigadora Phoebe V. Moore en su artículo acerca de la inteligencia laboral en el entorno laboral,  aunque también advierte de los posibles peligros de esta tecnología. “Si en los procesos de toma de decisiones basadas en algoritmos del análisis de recursos humanos y de la gestión del rendimiento no intervienen los humanos ni se tienen en cuenta los aspectos éticos, estas herramientas pueden exponer a los trabajadores a una serie de riesgos estructurales, físicos y psicosociales y provocarles estrés.

‘Chatbot’

Se trata de una herramienta de IA que es capaz de resolver un elevado porcentaje de consultas básicas propias de los servicios de atención al cliente. De esta forma, las personas que trabajan en este tipo de servicios telefónicos pueden dedicarse a dar respuesta a preguntas más complejas.

“Los chatbots trabajan en colaboración con las personas no solo físicamente; también se implementan en el soporte de los sistemas para atender consultas telefónicas de los clientes”, añade Phoebe V. Moore.

Microtrabajo (‘gig work’)

Más conocido por su nombre en inglés, ‘gig work’ o ‘gig economy’, que por el término en español, microtrabajo. Es una modalidad de empleo que funciona a través de aplicaciones online (‘apps’) que proporcionan distintas compañías. El trabajo puede realizarse ‘online’ u ‘offline’, es decir, el encargo puede obtenerse en internet pero se entrega fuera de la red, como es el caso de compañías como Uber o Deliveroo.

En los microtrabajos se usan algoritmos para poner en contacto a clientes y trabajadores”, explica Phoebe V. Moore. “La digitalización del trabajo no estandarizado, tanto la de los trabajos ‘gig’ que se realizan ‘online’ desde casa como la de los servicios de taxi y de reparto que se desempeñan ‘offline’, es un método de gestión del entorno laboral basado en la cuantificación detallada de tareas y en el que solo se remunera el tiempo de contacto explícito.”

Polarización laboral

La polarización laboral consiste en el aumento de los empleos de salarios bajos y altos en detrimento de los empleos de salario medio. El profesor Michael J. Böhm advierte que esta situación agrava la desigualdad salarial y tiene efectos adversos para los trabajadores menos cualificados.

Prosumidor 

Es un acrónimo formado por la fusión de las palabras productor y consumidor. Según la definición de Fundéu BBVA, “se emplea para referirse a la persona que, por tener un conocimiento de nivel especializado, es tanto usuario de un bien o servicio, por ejemplo noticias, como productor o fabricante del mismo, gracias a mecanismos como internet, que rompen la nítida distinción tradicional entre consumidor y productor.”

“Los prosumidores, y en particular el subtipo de consumidores-trabajadores, están ganando importancia por varios motivos, entre los que se incluye su impacto en los empleados remunerados”, analiza el profesor George Ritzer en su artículo.

Resiliencia formativa

Se trata de la capacidad para adaptarse con facilidad, y repetidamente, a las nuevas necesidades de conocimiento de la era digital. La economía digital tiene como consecuencia que los trabajadores tendrán que aprender y desaprender constantemente, y en palabras de la doctora Nancy W. Gleason en su artículo sobre la educación para la futura economía digital, los sistemas educativos deben preparar a los estudiantes para “aceptar que los conocimientos anteriores se tornen irrelevantes bajo nuevas circunstancias”.

‘Soft skills’

El término hace referencia a las competencias sociales que solo se adquieren en la vida diaria y que permiten a las personas integrarse con éxito en los ambientes laborales. En castellano, Fundéu BBVA recomienda la utilización de “habilidades emocionales o habilidades interpersonales” mejor que la traducción directa de “habilidades blandas”.

En ‘El trabajo en la era de los datos’, Alison Maitland afirma que “en una encuesta de LinkedIn de 2019 dirigida a profesionales de recursos humanos, más del 90% declaró que, a la hora de contratar, las ‘soft skills’ o habilidades blandas eran tanto o más importantes que las de tipo técnico o profesional.”

Otras historias interesantes