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Educación financiera 16 oct 2018

Educación financiera para afrontar el cambio climático y los retos tecnológicos

William D. Nordhaus, premio Fronteras del Conocimiento de BBVA y Paul M. Romer han sido galardonados con el Premio Nobel de Economía 2018 por sus estudios sobre cómo el cambio climático y las innovaciones tecnológicas afectan a la economía. Sus hallazgos refuerzan que la educación financiera es vital para superar los desafíos que plantea un mundo en constante movimiento.

Paul Romer ha demostrado con sus investigaciones que las innovaciones tecnológicas son un motor de crecimiento de la economía y que el conocimiento basado en ideas resulta más sostenible a largo plazo y más rentable. Por su parte, William Nordhaus, ha creado modelos económicos que tienen en cuenta los efectos del cambio climático y cómo la macroeconomía puede paliarlos con una serie de medidas.

Pagar por contaminar

El cambio climático y la innovación tecnológica no atañen solo a las grandes empresas, cada persona puede aportar su granito de arena. El propio Nordhaus explicaba, tras ser galardonado con el Premio BBVA Fronteras del Conocimiento, que: “la receta fundamental para paliar el cambio climático es que los gobiernos, las empresas y los hogares paguen un precio alto por sus emisiones de carbono”. Una medida que, aunque no sea popular, “es la más eficaz”. Para llevarla a cabo es necesario que haya un cambio de mentalidad colectiva a favor de la lucha contra el cambio climático, también desde el punto de vista financiero: “No es algo que vaya a dañar nuestra economía, sino a ayudarla”. Sin embargo, Nordhaus reconoce que la receta que plantea es conflictiva: “Este es uno de los procesos políticos más complejos que afrontamos porque nos obliga a imponer costes ahora para proteger el futuro lejano, y eso es muy difícil”. La forma de garantizar que estas medidas sean eficaces pasa por fomentar la formación y capacidades financieras. De esta forma, las personas tendrán la información necesaria para tomar decisiones en todos los aspectos de su vida relacionados con el dinero, incluida la inversión responsable y sostenible.

Combinar educación e información

En el Edufin Summit 2018, la cumbre global de la educación financiera organizada por el Centro para la Educación y Capacidades Financieras de BBVA, se abordó el papel de la tecnología y el cambio climático en la economía. “La tecnología empodera a las personas y democratiza el progreso y el bienestar. Está en nuestras manos aprovecharlo”, aseguró Antoni Ballabriga, director global de Negocio Responsable de BBVA, durante este foro en el que también tuvo presente a los retos medioambientales: “En París, anunciaremos nuevos principios que van a comprometer a la banca mundial a la lucha contra el cambio climático”.

Pero ¿qué ocurre con los ciudadanos de a pie? ¿Pueden contribuir a ese crecimiento responsable? Dar una respuesta positiva solo es posible si se mejora la educación financiera. “Es la combinación de educación e información de alta calidad la que permite a los consumidores e inversores tomar las decisiones correctas para un desarrollo sostenible”, explicó Olivier Guersent, director general de servicios financieros de la Comisión Europea, en el Edufin Summit 2018. El camino, en ese sentido, no es fácil. Así lo dijo José Manuel González-Paramo, consejero ejecutivo responsable de economía, regulación y relaciones institucionales de BBVA, en ese mismo foro: “La educación financiera es un reto global”.

Un cambio de mentalidad

En este mismo foro, Wim Mijs, Director de la Federación Bancaria Europea, destacó que: “La educación financiera contribuye a entender mejor las necesidades para combatir el cambio climático”. Mijs también quiso resaltar en su intervención que: “la tecnología no nos puede solucionar nuestros problemas, hay que cambiar la mente. Aquí la educación juega un rol fundamental”. En esta línea, los expertos coinciden en que hay una correlación entre la educación de una sociedad y su conciencia ambiental y se requiere la construcción de redes globales de colaboración que integren actores tanto públicos como privados.

Sin embargo, conseguir una mayor concienciación social es todo un desafío, pero se están dando pasos de gigante en el mundo de las finanzas. “La inversión sostenible ha pasado de una idea de inversión de nicho a atraer capital suficiente para comenzar a tener un impacto en los desafíos globales a una escala significativa”, afirma Morgan Stanley en su informe “Sustainable Signals: Asset Owners Embrace Sustainability”. Esta encuesta realizada a 118 entidades y particulares de todo el mundo ha revelado que “el 84% de los propietarios de activos entrevistados están al menos “considerando activamente” la integración de los criterios de ESG (ambiental, social y de gobierno, en sus siglas en inglés) en su proceso de inversión y casi la mitad ya los están integrando en sus decisiones”. Sin embargo, tal como reconocen los participantes en este estudio, hacen falta medios para avanzar en este campo: “mejores herramientas, información y educación sobre inversiones sostenibles”.

El cambio climático es una realidad que afecta a toda la población en todos los aspectos de su vida. El histórico informe Stern de 2006 ya avisaba de que no tomar medidas para paliar los efectos del calentamiento expondría al planeta a una recesión que podría alcanzar al 20% del PIB global. Cada persona tiene en sus manos evitarlo, ¿cómo? Con gestos diarios de ahorro para reducir la huella de carbono, informándose para tomar las mejores decisiones financieras y utilizar la tecnología a su alcance para llevarlas a cabo correctamente y, en estos días en los que están en plena actualidad informativa, escuchando las soluciones que los dos nuevos Premios Nobel de Economía 2018 están aportando para mejorar el mundo.

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