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Educación financiera 23 jun 2020

Educación financiera para reducir desigualdades por el coronavirus

La reducción de la desigualdad, presente en la agenda marcada por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, es hoy más necesaria que nunca en un momento en el que el coronavirus está visibilizando las brechas sociales existentes en todo el mundo. La Dra. María José Roa, profesora, investigadora, miembro del Comité de Investigación INFE/OCDE y una de las ganadoras de los BBVA EduFin Grants 2019, analiza las causas y consecuencias de estas desigualdades y el papel de la educación financiera para paliarlas en América Latina.

Hay una gran diferencia entre las personas que están viviendo la crisis provocada por el coronavirus con una buena salud financiera y las que ya vivían en situación de vulnerabilidad. Las causas de estas desigualdades, ahora tan patentes, tienen que ver con situaciones que ya se estaban dando en el pasado. “Durante los años previos gran parte de la población no ha tomado o no ha podido tomar, en este caso debido a causas estructurales más profundas del mercado de trabajo y la economía, decisiones financieras para protegerse”.  Entre estas decisiones, según explica Roa, se encuentran: tener un colchón financiero o ahorros para imprevistos, no caer en niveles altos de deuda, llevar una planificación financiera y contar con un seguro médico, entre otras. “Por ello, esta crisis de salud se traduce, al igual que en otros países, en una crisis de las finanzas de los hogares, en especial para los más vulnerables, y por lo tanto de la economía”.

Educación financiera para fortalecer las finanzas

En América Latina la educación financiera es una herramienta esencial para “aprender a desarrollar unas finanzas personales resilientes y saludables”, a prueba de crisis como la que se está viviendo actualmente. Una buena salud financiera se asocia con “la libertad de las personas para tomar decisiones financieras, el poder hacer frente a imprevistos, la capacidad de planificar las finanzas personales, y en última instancia, el tomar decisiones que permitan disfrutar de la vida”.

Sin embargo, promover las capacidades financieras de una forma eficaz no es una tarea fácil. “Gran parte de la población de América Latina se caracteriza por tener bajos o nulos niveles de ahorro y planificación para el retiro, altos niveles de endeudamiento y sobreconsumo, baja adquisición y uso de seguros, y alta participación en el sector financiero informal”, explica Roa. “La falta de educación financiera es una barrera latente detrás de esta situación según muestran distintas encuestas en la región”.

En este contexto, es necesario poner en marcha programas adaptados y segmentados. “Las necesidades, situaciones y contextos de cada grupo de población son distintos. Por lo tanto, los contenidos y objetivos de los programas de educación financiera deben adaptarse a cada uno de ellos”. Para conseguirlo, “debe existir un énfasis en conocer el público objetivo de los programas y sus necesidades”. En los últimos años, se han llevado a cabo distintas iniciativas públicas y privadas en la región para promover la educación financiera, entre las que la investigadora destaca “la introducción de la educación financiera en el currículo escolar y el desarrollo de estrategias nacionales de educación e inclusión financiera”. Además de la educación financiera, Roa sugiere mantener una visión integral en las intervenciones, que considere otras barreras igual de importantes en la región para lograr una mayor inclusión financiera y mejores decisiones; como son la falta de accesibilidad física y económica, la falta de confianza, y ciertos sesgos de comportamiento

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María José Roa analiza las causas y consecuencias de las desigualdades que ha visibilizado la crisis del coronavirus y el papel de la educación financiera para paliarlas en América Latina.

Avances en México

En México se ha dado un paso importante, en este sentido, con la puesta en marcha de la Política Nacional de Inclusión Financiera, en cuya elaboración ha colaborado María José Roa. “Es una estrategia transversal cuyo objetivo último es fortalecer la salud financiera de la población”, explica esta experta. “La inclusión financiera, por tanto, ya no se entiende como un objetivo último, sino como el medio que permite alcanzar mayor salud y/o bienestar financieros”.

La estrategia, “pone especial atención en los grupos de población vulnerable y para ellos se aterrizan medidas y acciones específicas, y lo que es aún más destacable, indicadores y metas para poder monitorear y evaluar la evolución de la inclusión financiera en México”. Roa la define como una “estrategia muy completa”, sobre todo en lo que se refiere al desarrollo de “mecanismos efectivos de protección al consumidor financiero y acceso a información transparente, desarrollo de capacidades financieras y atención a grupos vulnerables, que han resultado ser eficaces para promover la inclusión financiera efectiva y de calidad, y en última instancia comportamientos financieros saludables”.

El rol de los bancos

En el fomento de la inclusión financiera, las entidades bancarias juegan un papel fundamental. “En primer lugar, por desarrollar productos y servicios financieros que atiendan a la población y a los distintos grupos, en especial los más vulnerables”, explica María José Roa. “En segundo lugar porque, siguiendo los códigos de conducta y de operación, recogidos en las regulaciones prudenciales y de protección al consumidor financiero, promueve la confianza en el sector financiero, así como una intermediación financiera eficaz”. Roa pone en valor el trabajo que están haciendo estas entidades para ofrecer soluciones tecnológicas que faciliten la vida de los usuarios, “con el desarrollo de plataformas para promover las capacidades financieras, como son los ‘robo advisors’, el uso de recordatorios y las ‘apps’”.

Es el caso de BBVA que, en estos días de confinamiento, está fomentando el uso de sus canales de banca digital en los países en los que tiene actividad, para que las personas no tengan que moverse de sus casas y puedan acceder, con total seguridad, a un amplio abanico de herramientas que les permitan controlar sus gastos y finanzas personales.  “Dadas las completas características de nuestra aplicación móvil -la de España ha sido reconocida por Forrester como la mejor del mundo en los últimos tres años- seguimos ofreciendo nuestros servicios con normalidad”, ha explicado recientemente la directora de programas de inversión en la comunidad de BBVA, Lidia del Pozo en un seminario web, organizado por UNEP FI.

De esta forma, los clientes podrán operar a distancia y obtener la información que necesitan sobre productos y servicios sin tener que trasladarse a una oficina bancaria y así, preservar su salud y la de los suyos.

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