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Energía minieólica: una alternativa para el pequeño consumidor

La energía minieólica despierta interés en el mercado del autoconsumo. Utilizada en muchos casos como complemento de la energía fotovoltaica, es una alternativa limpia con el medioambiente que gana cada vez más peso. Se trata de aprovechar la fuerza del viento para rebajar la factura de la luz, aunque en algunos casos –en lugares alejados de la red eléctrica general– esta solución se convierte en la única viable. Las instalaciones entre 1,5 kW y 3 kW son las más populares.

Los avances tecnológicos y las reducciones de precio en las instalaciones de energías limpias han propiciado que los pequeños consumidores empiecen a conocer y vean con buenos ojos este tipo de fuentes alternativas. La miniéolica (eólica inferior a 100 kW de potencia) se abre paso y gana en cuota.  Hoy es una fuente de energía real para aquellas personas que viven en zonas aisladas, donde la conexión a una red eléctrica convencional no es posible, y para aquellas que viven en zonas de fuertes vientos y quieren rebajar su factura de la luz.

La expansión de esta fuente de energía en el mundo es cada vez mayor. Según los últimos datos registrados por la Asociación Mundial de la Energía Eólica (WWEA según sus siglas en inglés) a finales de 2015 había 990.000 turbinas minieólicas instaladas en el mundo, 45.000 más que en 2014, lo que deja claro que cada vez más personas confían en ella. La potencia adquirida llegó ese año a los 900 MW (megavatios), con China acaparando un 43% de esa capacidad; seguida de Estados Unidos, con un 25%; Reino Unido, con un 15% e Italia con 6%. En España, según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), la potencia de la miniéolica en 2015 fue de 60 MW y se espera que para 2020 llegue a los 300 MW.

Quiero instalar un generador, ¿qué debo saber?

A la hora de instalar una turbina miniéolica hay que conocer muy bien el lugar y conocer los vientos de la zona. Una recomendación es buscar asesoramiento y dirigirse a fuentes oficiales sobre la velocidad y la estimación del viento. Su instalación no es complicada y se rige por la misma regulación de autoconsumo que la solar. Ambas se encuentran conectadas a la red eléctrica. De hecho, la miniéolica es hoy una fuente complementaria de la energía fotovoltaica: ambas combinan muy bien porque se aprovecha las 24 horas del día en todas las estaciones del año y permiten reducir las pérdidas de transporte y distribución puesto que se instalan muy cerca del lugar de consumo.

“Son ideales”, comenta Juan de Dios Bornay, gerente de aerogeneradores Bornay, “para aquellas personas que habitan o trabajan en entornos rurales o industriales aislados o explotaciones agropecuarias. La minieólica también ha sido muy bien acogida en el sector de las telecomunicaciones, donde se apuesta por dar autonomía energética a las antenas con energías limpias y sin cortes de red”.

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Fuente Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDEA, 2011).

Pese a la popularidad que va adquiriendo, es complicado que este tipo de instalaciones de energía se extienda en las grandes ciudades. Los generadores necesitan instalarse a una altura de 8-9 metros en espacios abiertos, sin obstáculos o turbulencias. Además, las turbinas, en algunos casos, pueden causar ruidos y vibraciones molestos.

Hoy en día la inversión inicial en una instalación miniéolica es más elevada que la fotovoltaica. Varía según los kilovatios que se quieran instalar: entre los 6000 euros por 1,5 kW de potencia a los 9000 euros para 5 kW, según señala Bornay.

Es una fuente de energía con una alta inversión que a largo plazo puede amortizarse gracias a la duración de las baterías. Tanto la energía fotovoltaica como la minieólica están asociadas a la producción y almacenamiento de energía, por lo que es necesario adquirir un banco de baterías. “La vida útil de éstas se mide en ciclos de carga y descarga. En el caso de las fotovoltaicas se realiza un ciclo cada día y su duración ronda los 6-8 años. En el caso de tener un aerogenerador, como se está generando energía también por la noche, la vida útil de la batería se va a alargar hasta los 10-12 años.”, apunta Bornay.

¿Qué potencia instalar?

Existen muchos tipos de modelos de turbinas y de diferente potencia. Encontramos modelos con palas verticales u horizontales que van desde los 80 centímetros (1 kW de potencia) a los 4-5 metros (a partir de los 3 kW) y del tamaño de una antena de televisión a una torre de 12 metros. El viento de la zona y la potencia que necesitemos nos determinará qué modelo escoger. “Generalmente los modelos más demandados son los de 1,5 y 3 kW. Con una potencia de 1,5 kW combinado con paneles solares se puede producir la demanda energética de una vivienda habitual de cuatro personas”, detalla Bornay.

En el caso de necesitar más potencia (5 kW), como por ejemplo para un entorno rural-industrial, el espacio determina qué tipo de aerogenerador instalar.  “La ley indica que toda instalación debe separarse del vecino más cercano en una distancia de 1,2 veces su altura. Si la torre del aerogenerador mide 9-10 metros, la distancia es de 14-15 metros. Para instalar este tipo de aerogeneradores necesitamos una parcela de 900-1000 m2”, indica Bornay.

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