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Cambio climático 14 jul 2016

Energías renovables no convencionales: una luz que brilla fuerte para Chile

Desde un panorama hace pocos años dominado por la generación eléctrica basada en fuentes convencionales de generación, Chile pasó a convertirse en uno de los países donde más se invierte en proyectos de energías renovables no convencionales (ERNC), adquiriendo un particular liderazgo regional en materia de energía solar. Una larga costa, un desierto siempre despejado y regulaciones que incentivan a los operadores son factores que inciden en este boom.

Chile históricamente ha sufrido por la escasez de combustibles fósiles en su geografía, hecho que lo ha convertido en un país dependiente de las importaciones de hidrocarburos, y también –aunque en menor medida– del carbón. Pero la naturaleza sí fue generosa con otros recursos renovables, que tienen el potencial de proveer energías limpias y renovables.

La abundancia de viento y sol, su larguísima línea costera, la actividad volcánica y la materia orgánica, remanente de la actividad forestal y agroindustrial, han convertido a Chile en uno de los países más atractivos para invertir en energías renovables. Como dato, posee 6.440 kilómetros de costa ventosa y cuenta con 137 volcanes que operadores como la italiana Enel SpA y la neozelandesa Mighty River Power Ltd. evalúan por su potencialidad para instalar plantas de energía geotérmica.

La consultora EY recientemente ubicó a Chile en un cuarto lugar a nivel mundial detrás de Estados Unidos, China e India entre los países más atractivos para invertir en energía renovable. De hecho, la política energética de largo plazo comprometida por el Estado chileno (Energía 2050), oficializada a fines del año pasado, compromete que al menos el 60% de la generación eléctrica del país sea producida con energías renovables en 2035, participación que debiese subir hasta un 70% para el año 2050.

Entre éstas, los proyectos de energías renovables no convencionales (ERNC) han alcanzado un alto vuelo, principalmente los eólicos y solares. “Las leyes 20.257 y 20.698 definieron una cuota de participación de las ERNC dentro de los consumos finales de clientes libres y los contratos regulados. Bajo esta consigna, al año 2025 el porcentaje de generación con ERNC deberá ser de a lo menos un 20%”, señala Christian Santana, jede de la División de Energías Renovables del Ministerio de Energía.

Según el funcionario, durante el último año los porcentajes exigidos por la ley (los cuales aumentan año a año) se duplicaron e incluso triplicaron en algunos meses, lo que en conjunto con las centrales declaradas en construcción, hace prever que ese 20% de ERNC estimado para dentro de nueve años probablemente se cumpla mucho antes.

Las estadísticas del Ministerio de Energía indican que hasta mayo pasado los proyectos en construcción ingresados a evaluación de impacto ambiental suman 51, equivalentes a 3.442 MW, lo que llevado a dólares se traduce en US$ 9.400 millones. De este total, un 46% corresponde a proyectos ERNC.

Actualmente ya están operando numerosos proyectos ERNC, la mayoría eólicos (897,24 MW), aunque en el caso de la energía fotovoltaica (solar) si se suman los que están en operación a los conectados y en fase de pruebas, se alcanza un total de 1.217 MW. Asimismo, la cantidad de centrales solares fotovoltaicas que se encuentran en construcción y fases de evaluación ambiental supera a los proyectos de otra naturaleza.

‘Boom’ sustentable

Lo cierto es que las energías renovables viven en Chile un auge de tal magnitud, que no es una exageración calificar el fenómeno como un verdadero boom. Esto transforma al país en líder de la transición energética en América Latina desde un panorama dominado por fuentes energéticas convencionales hacia las ERNC. Hace pocos años la situación era muy diferente: en 2008 las energías renovables no convencionales estaban ausentes en la oferta chilena, mientras que en el último proceso de licitación de 2015, éstas sorprendieron al mercado adjudicándose la gran mayoría de los contratos. Y sin subsidios fiscales.

A mediados de junio la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) afirmó que Chile puede convertirse en una gran plataforma de energía renovable en la región, considerando que el país lidera los aumentos de inversión en la materia. Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva del organismo, ha valorado la determinación del Estado chileno para cambiar la matriz energética mediante la adopción de políticas dirigidas a incentivar la adopción de estas fuentes de producción. Los resultados son visibles.

Quien quiera que viaje en automóvil por la carretera Panamericana camino a La Serena, en el Norte del país, se encontrará con los imponentes “molinos de viento” de la era moderna, en realidad aerogeneradores que forman los parques eólicos que han comenzado a proliferar a lo largo de Chile. Un ejemplo es el proyecto El Arrayán, de 115 megavatios, desarrollado por Pattern Energy Group Lp, y que constituye el mayor parque eólico de América Latina.

Parque eólico el Arrayán

Parque eólico el Arrayán.

Y si de sol se trata, a fines de 2015 la estadounidense First Solar completó la construcción de la planta Luz del Norte, que con capacidad de 141 MW, requirió una inversión de aproximadamente US$ 370 millones.

Bachelet en la Planta Luz del Norte, de la empresa First Solar

La presidenta Bachelet asistió a la ceremonia de inauguración del primer panel fotovoltaico de la Planta Luz del Norte, de la empresa First Solar.

Otro ejemplo es la empresa española Acciona, que comenzó la construcción de la planta fotovoltaica de 247 MW de capacidad El Romero Solar, en el desierto de Atacama (III Región), con una inversión aproximada de US$ 343 millones, una de las mayores de su tipo en el mundo. En este caso, el proyecto recibió una parte del financiamiento de BBVA, que desempeña una activo rol en el sector energético.

El Romero Solar
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El Romero Solar

Gracias a todo este impulso, Chile ha pasado a ser uno de los diez países en los cuales más se invierte en este ámbito, con cerca de US$ 2.200 millones destinados a energía solar, como acredita el documento Tendencias Globales en la Inversión en Energías Renovables, preparado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), Bloomberg New Energy Finance y la Escuela de Frankfurt.

Otro informe anual que considera 55 países, Climascopio, elaborado por el Departamento para el Desarrollo Internacional del Reino Unido, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, y en el que también participa Bloomberg New Energy Finance, igualmente afirmó que Chile “es el líder en América Latina en instalaciones solares”.

“Los generadores compiten para suministrar electricidad durante un bloque horario determinado”, dice el reporte, y añade que también se promueven las energías limpias con la exención total del pago de impuestos de transmisión para proyectos renovables de hasta 9 MW y la exención parcial para aquellos entre 9 MW y 20 MW.

Vuelco en la matriz

En julio se efectuará una nueva licitación, a la que se presentaron decenas de proyectos que además de una evaluación ambiental deben pasar por un análisis de viabilidad financiera emitido por clasificadoras de riesgo. ICR es una de ellas y de acuerdo a Fernando Villa, analista de la firma, “afortunadamente, cerca de un 18% de la energía a subastar corresponde a bloques horarios en los cuales las ERNC son competitivas, por lo cual existe un espacio importante para su desarrollo”.

Villa sostiene que Chile es hoy una economía atractiva para ERNC, porque cumple con los requisitos climáticos, especialmente en la disponibilidad de radiación solar, y en términos regulatorios se ha fomentado el ingreso de esta alternativa. “Esto se ha visto reflejado en la cantidad de nuevos actores que han postulado a las licitaciones de suministro a regulados. En el largo plazo debería haber una buena presencia de ERNC, pero conviviendo con las otras tecnologías”.

Las perspectivas son excelentes y tal como avanza la tendencia, la matriz energética chilena sufrirá un vuelco en las próximas décadas. Christian Santana puntualiza que Chile se posiciona por sobre los promedios mundiales en cuanto a participación estimada de energía renovable en la producción de electricidad (incluyendo todo tipo de fuentes, incluyendo la hidráulica), con un 41% en 2015 frente al 23,7% global. “El porcentaje se irá incrementando gradualmente hasta alcanzar los objetivos de la Política Energética de 60% y 70%, para los años 2035 y 2050 respectivamente”, añade.

Desafíos

No obstante, aún existen retos por superar. Entre ellos destaca el desarrollo de una infraestructura que permita aprovechar el enorme potencial de las energías renovables. En dicho campo bancos como BBVA han tenido una activa participación financiando proyectos asociados a la construcción de nuevas líneas de transmisión que permitirán transportar la energía generada por las plantas solares y eólicas al Sistema Interconectado Central (SIC), y de esa forma hasta la capital, Santiago.

Dos de los proyectos que han recibido financiamiento de BBVA son el segundo circuito de la línea Ancoa-Alto Jahuel y el primer circuito entre las subestaciones Charrúa y Ancoa, ambas con Elecnor. Asimismo, en febrero se cerró el financiamiento para una gran línea troncal desarrollada por la firma Interchile, del Grupo ISA, que significará una inversión de US$ 1.200 millones, iniciativa clave para poder conectar la demanda de electricidad con la oferta proveniente de las plantas de ERNC.

Más allá de la actual coyuntura, donde la industria minera redujo su demanda de energía  producto de la caída en su actividad, lo que está experimentando Chile es un enorme vuelco en su matriz hacia las ERNC.

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