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Consumo energético 17 jul 2019

Cómo ahorrar luz: bombillas LED o de 'bajo consumo'

En el año 2014, los japoneses Isamu Akasaki, Hiroshi Amano y Shuji Nakamura recibieron el Premio Nobel de Física por la invención “de los diodos emisores de luz azul que han permitido las fuentes de luz blanca brillante de ahorro energético”. A pesar de este rimbombante enunciado, la Academia sueca estaba definiendo a las bombillas LED, una tecnología que todos podemos tener en nuestras casas y a la que los propios homenajeados definieron entonces como “una nueva luz para iluminar el mundo”.

Las bombillas blancas LED son de larga duración y alta eficiencia energética. Una innovación fundamental si tenemos en cuenta que alrededor de la cuarta parte del consumo mundial de electricidad se utiliza para la iluminación. De hecho, según sus creadores “pueden durar hasta 100.000 horas en comparación con las 1.000 de las bombillas incandescentes y las 10.000 horas de las fluorescentes”. Si a esto sumamos que pueden ser alimentadas por energía solar, nos podemos hacer una idea del ahorro que se puede conseguir a largo plazo. No es asunto baladí, dado que se calcula que la factura eléctrica en España ha crecido un 60 % en la última década.

Por qué comprar bombillas LED

A continuación, resumimos las ventajas que puede aportarnos apostar por las bombillas LED para casa:

  • Su vida útil es significativamente más alta aunque en lugares de calor excesivo puede ser menor.
  • Su encendido es instantáneo.
  • Son menos contaminantes, al no contener nada de mercurio.
  • Diseño: ofrecen formatos más variados, que con las de bajo consumo no se pueden conseguir.

Aparentemente todo parecen ventajas, pero elegir la iluminación LED adecuada no es tan sencillo. El mercado ofrece una amplia variedad de marcas, tipologías y modelos que hay que analizar bien, dado que, con el tiempo, notaremos una gran diferencia en el ahorro. Por ello, conviene tener en cuenta estos aspectos:

  • Consumo y potencia. Por regla general, a menor potencia (medida en vatios) menor consumo, por lo que antes de adquirir una hay que calcular el tamaño de la habitación que pretendemos iluminar y lo que solemos hacer en ella (no es lo mismo leer que ver la televisión, ni utilizarla para trabajar que como lugar de descanso).
  • Duración y funcionamiento. Conviene analizar las veces que necesitaremos esa luz cada día, ya que cada bombilla tiene un ciclo de encendido (número de veces que podemos encender y apagar la bombilla antes de que empiece a fallar) diferente. También es muy importante que sepamos si utilizaremos un regulador, ya que, en ese caso, hay que comprobar si la bombilla es compatible, de acuerdo con las recomendaciones del fabricante.
  • Apariencia. Existe una amplia variedad de luces LED con temperaturas de color diferentes, que ofrecen tonos más fríos o más cálidos,  y que van respectivamente de más a menos económicas. Otro punto relevante en este campo es la reproducción cromática, que representa la fiabilidad de la luz artificial en comparación con la natural. Debe estar indicado en la caja, medido en una escala de 0 a 100, que significa que cuanto más alto sea el número más calidad de luz proporciona la bombilla LED.

Las ventajas de las bombillas de bajo consumo

Las bombillas de bajo consumo (conocidas técnicamente por su denominación en inglés, CFL) son lámparas fluorescentes compactas, cuya principal mejora respecto a la iluminación tradicional reside en que son más eficientes y mucho menos contaminantes (los fluorescentes ‘de toda la vida’ emiten gases de efecto invernadero, principalmente C02, y favorecen el cambio climático).

Además de estos beneficios, tienen otros que conviene tener en cuenta:

  • Duran más que las convencionales y gastan menos luz, lo que favorece el ahorro.
  • En esta línea, promueven también el ahorro energético:  al consumir entre un 50% y un 80% menos que las lámparas de siempre.
  • Son más frías que las clásicas, lo que permite evitar quemaduras y otros accidentes.

Con cuál ahorramos más

A la larga, vamos a ahorrar en nuestra factura de la luz tanto si optamos por bombillas LED como por las de bajo consumo. Sin embargo, por regla general las primeras tienen un precio más elevado, con lo que el primer desembolso a realizar será mayor. A partir de aquí, tenemos que estudiar cada caso en particular. Si vamos a iluminar una habitación que utilizamos con mucha frecuencia (por ejemplo, el salón o la cocina), las LED deberían ser nuestra elección, puesto que consumen en torno a un 80% menos de energía, pero para otras estancias en las que permanecemos menos tiempo (terraza, trastero, baño) quizá resulte más pertinente optar por las de bajo consumo.

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