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Finanzas personales 12 jul 2019

Métodos de ahorro más sencillos y efectivos

Regalos de boda y cumpleaños, ofertas y promociones en las tiendas, viajes, pequeños caprichos… Ahorrar es en muchas ocasiones una quimera y un auténtico quebradero de cabeza, sobre todo si pretendemos hacernos con un pequeño colchón para gastos imprevistos o de cara a pensar en la jubilación. Sin embargo, uno de los efectos positivos de la globalización es que, gracias a internet, se pueden encontrar diversos métodos de ahorro que han resultado exitosos y que provienen de culturas y países de todo el mundo.

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Aunque algunos de estos métodos de ahorro pueden resultar algo exóticos, todos tienen en común que precisan de la perseverancia para alcanzar su objetivo. Veamos de qué manera:

  • Kakebo. Desde el lejano oriente, este milenario método japonés aconseja ir anotando en un cuaderno todos los gastos que tenemos, desde el pan hasta la visita al dentista. Gracias a ello tomamos conciencia real de todo el dinero que se nos va y entendemos mejor el modo en que distribuimos nuestros ingresos. Además, permite comparar unos meses con otros y establecer pautas de comportamiento que nos ayuden a ser más consecuentes desde el punto de vista financiero.
  • La hucha del cambio. Este método es también muy antiguo y muchos de nuestros abuelos lo ponían en práctica. Consiste en comprar una hucha, la más grande posible, y tener la rutina de ir echando monedas en ella. Por ejemplo, todas las que sean de un mismo valor y que nos vayan dando, o tener un día a la semana en la que deshacernos de toda la calderilla que guardemos en la cartera. Pasado un tiempo prudencial podremos llevarnos una sorpresa agradable.
  • El reto de las 52 semanas. Es algo muy instalado en la cultura anglosajona. Es tan sencillo como ambicioso pero los resultados pueden ser espectaculares, tanto que puede permitirte ahorrar 1.378 euros en un año. ¿Cómo? Muy fácil: el lunes de la semana que comiences, coge un euro y ponlo a buen recaudo; el lunes de la siguiente, 2; y al que venga a continuación, 3, y así sucesivamente. Los últimos meses serán sin duda los más duros, pero el premio final es suculento.

  • El método de los sobres. Consiste en reunir el primer día de cada mes todo el dinero en metálico que hayamos ingresado para irlo depositando en sobres, cada uno con la cantidad correspondiente a cada uno de los gastos que tengamos que abonar: mensualidad del alquiler de la casa, el pago del seguro, la compra de alimentos, etc. Iremos ordenando los sobres en función de la importancia de los gastos, dejando para el final aquellos que sean más superfluos (ocio, moda, caprichos como golosinas o chocolatinas) y que, por lo tanto, podamos eliminar. El objetivo es que logremos ahorrar al menos un 10% de lo que ingresemos cada mes.
  • El preahorro. Aquí tu banco puede jugar un papel fundamental. Dando el aviso de que periódicamente un día al mes retiren una cantidad de tu cuenta corriente para depositarla en otra que no uses habitualmente, lograrás ir armando un colchón casi como si de un plan de pensiones se tratara. Si tienes un perfil menos conservador, puedes plantearte ir metiendo ese dinero en un producto financiero, empezando por ejemplo, si quieres ir sobre seguro, por un depósito.
  • El Método Harv Eker. Este escritor se hizo célebre por ser el autor del best seller ‘Los secretos de la mente millonaria’. Propone un sistema de racionalización del gasto en base a unos porcentajes prefijados de antemano. En realidad se trata de un plan de ahorro que mejorará nuestra salud financiera, obligándonos a adaptar nuestra vida según estos porcentajes, que él ha distribuido del siguiente modo:
    • 55% destinado para los gastos imprescindibles, como la luz o la comida.
    • 10% al ahorro.
    • 10% de formación continua.
    • 10% destinado a las inversiones a largo plazo.
    • 10% para consumo y ocio.
    • 5% para donativos.
  • La teoría del cambio y el efectivo. Comprométete a ahorrar un 10% por cada billete que gastes en tiendas. De este modo, racionalizarás mucho más el dinero que se te va. Para que el efecto sea mucho mayor, no utilices nunca tarjetas de crédito y paga todo en efectivo. Además de saber en todo momento lo que te queda, valorarás más lo que adquieres y evitarás las compras compulsivas.
  • Tu salario es siempre el mismo. Aunque te suban el sueldo, recibas pagas extra o te gratifiquen con un bono a final de año, hazte a la idea de que siempre vas a ingresar la misma cantidad de dinero todos los meses. Todo lo que exceda esa cifra ingrésalo en una cuenta de ahorro y no lo toques salvo que resulte extremadamente necesario.

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