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Sostenibilidad 23 jun 2020

¿Por qué las empresas en España deberían inscribir su huella de carbono?

Teresa Andrés Blanco (BBVA Creative)

La inscripción en el registro oficial de la huella de carbono en España, especialmente por parte de las empresas, tiene como objetivo fomentar la sensibilización y la incentivación de la sociedad en la lucha contra el cambio climático con el fin de lograr una economía baja en carbono.

Es en el año 2014 cuando se crea este registro voluntario a través del Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) del Gobierno de España, e incluye una serie de medidas destinadas al cálculo, la reducción y la compensación de la huella mediante proyectos de absorción de dióxido de carbono. Gracias a este registro, la empresa obtiene un sello que acredita su compromiso para reducir las emisiones de CO2 y visibiliza los esfuerzos en la lucha contra el cambio climático.

Antes de conocer qué pasos hay que seguir para la inscripción del registro de la huella de carbono, es importante saber que pueden inscribirse las personas jurídicas o trabajadores autónomos que desarrollen una actividad económica en el territorio nacional y sean generadoras de emisiones de gases de efecto invernadero, así como las personas físicas o jurídicas que, voluntariamente realicen y sean titulares de proyectos de absorción de CO2.

La inscripción se realiza a través de la sede electrónica de la Oficina Española de Cambio Climático e implica la obtención de un sello que acredita que la empresa ha calculado su huella de carbono y, por lo tanto, tomará medidas y se planteará objetivos para reducirla. Dicho cálculo repercutirá en una reducción de costes por parte de la compañía, la confirmación del compromiso con el medioambiente y su posicionamiento como empresa ambientalmente responsable.

Para poder inscribir la huella de carbono ante las autoridades, es necesario realizar el cálculo de las emisiones durante un periodo de doce meses consecutivos. El alcance mínimo necesario debe obtenerse del cálculo correspondiente al nivel 1 y 2, que incluye las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) tanto directas (procedentes de combustibles edificios, fugas de gases de equipos de climatización o refrigeración o el consumo combustibles vehículos) como las indirectas (consumo de electricidad). Las pymes no necesitan una verificación externa de estos datos para poder realizar su inscripción, por lo que pueden entregar sus propios cálculos. No obstante, muchas empresas medianas recurren a empresas especializadas que, conjuntamente con el cálculo de la huella en sí, ofrecen orientación sobre cómo diseñar un plan de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Este plan, además de ser necesario para poder inscribir la huella, es un instrumento útil para que la empresa tenga una estrategia sólida en su contribución a la mitigación del cambio climático.

Por otra parte, cuando se calculen las emisiones de alcance 3 (asociadas a otras emisiones indirectas como los viajes de trabajo de transporte externos, servicios subcontratados como la gestión de residuos, la limpieza  o la seguridad, así como la compra de productos) o cuando la empresa no sea una pyme, sí será necesario una verificación externa. Este servicio no es costoso, y lo prestan las empresas especializadas en asesoría medioambiental.

Y después de tener calculada la huella de carbono ¿cuáles son los siguientes pasos?

Las cifras obtenidas tras el cálculo de las emisiones de gases de efecto invernadero junto al plan de reducción de la huella de carbono, posibilitará el planteamiento de políticas que impliquen una reducción de la misma.

Sin embargo, si la empresa se ha esforzado en reducir sus emisiones y lo demuestra, se reflejará en la obtención del sello oficial del Ministerio, reconocimiento que puede ser relevante en licitaciones de la administración pública. Así, una organización que calcule su huella y disponga de un plan de reducción, pero cuyas acciones todavía no han tenido reflejo en las emisiones, únicamente tendrá activada la parte de Cálculo en el sello. Sin embargo, si la organización presenta una senda con tendencia a la baja de las emisiones, recibirá un sello en el que adicionalmente se active la parte de Reduzco.

BBVA ofrece a las empresa el cálculo de su huella de carbono

BBVA ha incorporado una nueva funcionalidad al agregador financiero One View que permite a las empresas conocer la cantidad de gases de efecto invernadero que emiten a la atmósfera a través de su actividad.

One View calcula las emisiones de forma automática a partir de los movimientos que se producen en las cuentas agregadas de la empresa relacionadas con los recibos de energía, como la  electricidad, el gas o el combustible. A partir de esta información, al multiplicar la estimación de la cantidad de energía en esos pagos por su correspondiente factor de emisión de CO2, se obtiene la huella de carbono de la empresa, es decir, las toneladas de CO2 que lanzan a la atmósfera sus consumos energéticos.

Con este cálculo, la nueva funcionalidad de BBVA muestra el dato equivalente en la cantidad de árboles que serían necesarios plantar para reducir esas emisiones. Con esta información, BBVA ayuda a sus clientes a simplificar el proceso del cálculo de la huella necesario para poder inscribirla en el registro oficial.

Por su parte, BBVA se ha comprometido a ser neutra en emisiones de CO2 en 2020 y asigna desde el 1 de enero un precio interno a sus emisiones, incorporando así este factor en sus procesos de toma de decisiones. Es una medida más en el marco del compromiso de BBVA de alinear su actividad al Acuerdo de París y reducir emisiones tanto directas como indirectas.

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