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Transporte 26 may 2014

El futuro cercano de los coches conectados

El coche conectado es un reto para los fabricantes de automóviles que va mucho más allá de los navegadores integrados, las clavijas para el iPod o la conexión entre nuestro ‘smartphone’ y el sistema multimedia de nuestro vehículo.

Con “coche conectado” nos referimos a aquellos dotados de sistemas de conexión inalámbrica a Internet de tal forma que permitan a conductor y vehículo interactuar con el mundo exterior, proporcionando así funcionalidades como incrementos de la seguridad, suministro de información útil sobre el estado del tráfico y otras utilidades relacionadas con mejorar la experiencia de conducción

La conducción conectada para la próxima década

De hecho, podemos considerar a los coches conectados el siguiente paso en la evolución del “Internet de las cosas” tras la implantación de los dispositivos móviles y la salida al mercado de los primeros electrodomésticos inteligentes. Un informe de la GSMA (asociación que agrupa a los principales fabricantes y operadores de telefonía móvil) afirmaba en un informe publicado recientemente que para el año 2025 la práctica totalidad de los vehículos que se pongan en circulación irán dotados de algún tipo de conectividad. El informe señala que para dentro de cuatro años, en 2018, el 35% de los coches vendidos en todo el mundo incluirán tecnología móvil, el 18% ofrecerá algún tipo de integración con ‘smartphones’ y el 9% estará equipado con tecnología de ‘tethering’.

La idea sería conectar entre sí a los coches para compartir información en tiempo real.”

Otro informe, éste de Telefónica Digital (en colaboración con Machina Research y fabricantes como Nissan, General Motors, BMW o Audi) ofrece datos similares: poniendo el foco en una fecha intermedia, 2022, habla de un 90% de coches puestos a la venta con sistemas de conectividad y añade otros dos datos relevantes. El primero es que habrá 1.800 millones de conexiones M2M (‘Machine to Machine’) dedicadas a la industria automovilística, de las que 1.100 millones corresponderán a dispositivos pos-venta (los 700 millones restantes serán instaladas) directamente por los fabricantes en sus automóviles. El segundo, que los ingresos generados por esta tecnología rondarán los 422.000 millones de dólares frente a los 22.000 millones que generó en 2012.

Pero… ¿y ahora? ¿Cómo de presente están estas tecnologías en las carreteras del planeta? Volviendo a los datos de la GSMA, en la actualidad hay 5,44 millones de vehículos con algún grado de conectividad (casi siete veces menos de los esperados para 2018). Por continentes, la práctica totalidad de los mismos se encuentra en Norteamérica (73% del total), Europa (18%) y Asia (9%). La presencia en el resto de áreas, por contra, es anecdótica.

Proyectos para la conducción conectada en la UE

Como hemos dicho antes, una de las mejoras que puede aportar la conectividad de nuestros vehículos está relacionada con la seguridad, especialmente en el marco de la comunicación en casos de emergencia. En este sentido, la Unión Europea está impulsando el sistema ‘eCall’ con el objetivo de mejorar de un 40% a un 50% el tiempo de respuesta de los servicios médicos en caso de accidente. Para ello, promoverá la instalación de este sistema en todos los coches que se vendan dentro de sus fronteras a partir de 2015.

La Unión Europea se encuentra trabajando a día de hoy en otro proyecto, más ambicioso aún, dirigido a llevar un paso más allá el mismo concepto de “coche conectado”. La idea sería conectar entre sí a los coches para compartir información en tiempo real, permitiendo así en un futuro abordar la cuestión de la conducción autónoma. El proyecto ‘CVIS’ pretende permitir todo esto dando una solución al principal obstáculo: la inexistencia de un protocolo estándar que facilite la comunicación entre coches con diferentes sistemas de conectividad, así como entre éstos y elementos estáticos que puedan localizarse en las vías de transporte.

Pero no hace falta mirar a Bruselas para presenciar iniciativas innovadoras destinadas a aprovechar la interconexión entre coche y entorno para mejorar la conducción. Desde la misma ciudad de Gijón nos llega el ‘LabCityCar‘, un proyecto en fase de pruebas basado en la conexión de un pequeño dispositivo al puerto de diagnóstico (OBDII) de cada coche para extraer información que pasa tanto al servidor ‘online’ del servicio como al ‘smartphone’ del conductor, para ser analizada y almacenada, pudiendo extraer de ahí consejos de conducción (sobre cambios de marchas) o telemetría al más propio estilo Fórmula 1. El objetivo final es que los datos extraídos también sean utilidad para la propia ciudad, que podría usarlos para mejorar el tráfico (ajustando la sincronización de los semáforos, por ejemplo).

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