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Gastronomía sostenible: Miel natural fruto del amor por las abejas

Para conseguir un bote de miel, una abeja tiene que dar el equivalente a tres vueltas enteras a la órbita de la Tierra. Un largo viaje imaginario no exento de peligros en el mundo real. Este insecto es una de las especies más amenazadas en la actualidad y su pérdida podría traer consecuencias muy graves. Mel Territori nace de esa preocupación e interés por contribuir a su conservación, una propuesta de apicultura trashumante para buscar las mejores condiciones de vida a las abejas en cada momento del año. El resultado: una miel única producto del amor hacia este preciado insecto.

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Una única abeja puede realizar de 10 a 15 viajes al día para recolectar néctar o polen. Con cada uno de esos viajes, en los que puede llegar a posarse en más de 100 flores, realiza uno de los actos más importantes y beneficiosos para las plantas, contribuyendo a la polinización de sus flores y a la conservación de la biodiversidad y sus ecosistemas. Además, su trabajo es fundamental en los cultivos y sin su papel polinizador desaparecería un tercio de la producción dedicada a la alimentación.

“Las abejas son aún más importantes de lo que creemos. Son una sociedad organizada, limpia, trabajadora que además produce cinco productos: miel, polen, cera, própolis y jalea. Ningún otro animal da tantas cosas y de ella dependen tanto las plantas y los árboles que nos dan fruto directamente, como las que servirán para la alimentación animal o para limpiar el aire de dióxido de carbono”, explica Núria Valentí. De sus palabras se desprende un especial cariño por esta especie que ha cambiado su vida para siempre.

“Somos trashumantes porque de esta forma podemos ofrecer siempre flores frescas para producir buena miel”

Ella es ayudante de apicultura de Mel Territori y junto a su marido Noel, apicultor principal, han cambiado el mundo del arte del que procedían para dedicarse a la producción de miel artesanal. Fruto de un trabajo de investigación para la publicación que edita, Art-e-sans, tomó la decisión de fundar esta pequeña empresa. “En nuestras estancias durante los últimos años en Francia, vimos cómo en la región se plantaban autopistas de flores para favorecer la supervivencia de la abeja autóctona salvaje. Aquí nadie hacía nada para la conservación y protección de las abejas”, relata. Muy sensibilizados con el tema, empezaron a contribuir por la causa con un pequeño colmenar. “A Noel, la apicultura le encantó. Tanto, que desde hace tres años dejó todo atrás para dedicarse íntegramente a cuidar de nuestras abejas, protegerlas y buscarles lugares bonitos para vivir”, afirma.

Apicultura trashumante para buscar las mejores condiciones

Un proyecto que les ha llevado a practicar una apicultura dedica a facilitar a las abejas las mejores condiciones de vida y de la forma más natural posible. “Las abejas deben de tener suficiente miel para comer. Hay algunos suplementos para alimentarlas en caso de necesidad, pero nosotros preferimos renunciar a una parte de la producción para que se puedan alimentar de su propia miel”, asegura Núria. Durante el invierno, las abejas están en asentamientos templados donde florece pronto el romero, para trasladar las colmenas al Alt Empordà cuando esas flores se agotan. Es ahí donde se alimentan de brezo, tomillo, flores del campo y hacen mucho polen antes de mover las colmenas a lugares más frescos durante el verano. “Somos trashumantes porque de esta forma podemos ofrecer siempre flores frescas para producir buena miel”, comenta.

Para estos apicultores, la sostenibilidad es el propio proceso: “Solo velamos por la salud de nuestras abejas cambiándolas de lugar si no tienen comida o si viene su gran enemiga, la avispa asiática. La sostenibilidad es poner más abejas en la naturaleza”. El resultado de todo esto son unas cosechas pequeñas y variadas, a medida de su producción, en un ciclo que nunca es el mismo. “Son mieles de paisaje a las cuales no hacemos nada de nada, aparte de decantar de forma natural. No la batimos ni mezclamos. La envasamos tal y como la han producido las abejas”, revela. “La miel es como el vino o el aceite que cada año es irrepetible. Es un producto anual que vale la pena consumirlo fresco, aunque es muy duradero”.

Núria Valentí - Mel Territori

Miel natural ante nuevos retos

A las dificultades que se enfrentan las abejas, Mel Territori ha tenido que sumar un nuevo enemigo con el que no contaban. “La pandemia ha sido fatal. Al anularse todas las ferias y mercados nuestro canal de venta se vio cortado totalmente”, cuenta Núria. El pánico inicial se convirtió en nuevas oportunidades, como la posibilidad de vender sus productos a domicilio. “La gente ha reaccionado con entusiasmo para ayudar a los pequeños productores”, asegura deseosa de que esta tendencia sea una de las lecciones aprendidas de la crisis.

“Recibimos con un entusiasmo enorme el poder participar en el nuevo proyecto de El Celler de Can Roca y BBVA”, afirma. Una de las mieles de Mel Territori ha sido elegida para formar parte de ‘Gastronomía Sostenible’, una iniciativa para apoyar a pequeños productores de toda España. “Estar, ni que sea en un rinconcito de El Celler, lo interpretamos como un regalo, como premio de la vida y un reconocimiento al trabajo hecho con amor, dedicación y todo el esfuerzo que sea necesario”. Los hermanos Roca proponen incluir esta miel en un postre tradicional a base de recuit de queso de cabra e higos en almíbar. En el caso de Núria, además de usarlo como endulzante, suele incorporarla a todo tipo de pasteles caseros. “En casa tenemos diversas preferencias: para el café nos gustan las mieles más amargas, para las infusiones, la de romero o tomillo. También la de flores puede dar mucho juego en maridajes. La miel, como el vino, tiene un abanico amplio de sabores para gozar y además poder diversificar sus propiedades ya que cada miel contiene diversos ingredientes de las diferentes propiedades de las flores y árboles con los que las abejas la han elaborado”, desvela.

Productos de Mel Territori - Mel Territori

Mel Territori es una verdadera historia de amor y respeto a las abejas, pero también es un proyecto de amor y respeto al planeta. “El valor de la miel es incalculable. Debemos tener mucho respeto a sus productores y estar muy agradecidos de su trabajo. Los apicultores que respetamos los ciclos sin explotarlas somos muy necesarios”, explica Núria. “Hay que dejar claro desde el principio que el mérito de la miel es de las abejas. La calidad de esta viene de su bienestar, que es lo que nosotros intentamos”, concluye.

Los productos de Mel Territori se pueden adquirir en ferias y mercados, directamente al consumidor, o por WhatsApp (603 85 33 28) a domicilio en Alt Empordà, Vallès Oriental y Maresme.

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