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Gastronomía sostenible: Patatas de Prades, un cultivo tradicional con sello de calidad

Con una carne de color blanquecino, de textura consiste y harinosa, un gusto dulce y persistente y un ligero aroma a castañas, la patata de Prades obtuvo en 2001 la Indicación Geográfica Protegida (IGP), que avala su prestigio y reputación. La Cooperativa Agrícola de Prades comercializa y cultiva de forma artesanal estas patatas desde 1944. Una larga trayectoria dedicada a este producto al que rinden su especial tributo una vez al año con la Fiesta de la Patata.

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Las particularidades de las patatas de Prades surgen desde la propia selección de los tubérculos en la siembra. Se trata de patatas de la variedad Kennebec, cultivadas en la cordillera del prelitoral catalán a unos 1.000 metros de altura. Las temperaturas relativamente bajas, la humedad y los suelos silícicos aportan las condiciones ideales para obtener un producto de la más alta calidad.

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“Por la misma idiosincrasia de nuestra patata, para obtener un producto de excelente calidad, la sostenibilidad está presente desde el principio”, explica Carme Mestrich desde la Cooperativa Agrícola de Prades. Un proceso que culmina con la recolección manual, que se produce 15 días después de la muerte natural de la planta, aumenta la resistencia y la capacidad de conservación del producto. Es el inicio de la temporada de recogida, el momento elegido para celebrar la Fiesta de la Patata, a mediados del mes de septiembre. Un evento que reúne en Prades a payeses y agricultores para dar a conocer el orgullo de la comarca de Bajo Campo (Tarragona).

Fiesta de la Patata - Cooperativa Agrícola de Prades

La cooperativa se funda en 1944 para proveer a los socios de todos los materiales, medios de producción, comercialización, bienes y servicios que pudieran necesitar para su actividad agrícola. Tras varios cambios y fusiones en la sociedad, su suma la Agrobotiga como punto de venta, donde el producto estrella son las patatas de Prades. “Los principales productos de la cooperativa son las patatas y las avellanas. Y desde hace unos años colaboramos con la cervecera Damm, con el cultivo del lúpulo”, explica Carme.

 La importancia de cómo cocinar la patata

Denostada en muchas dietas, la patata es fuente de vitamina C, sobre todo cuando se hierve con la piel, y de fibra y minerales como el magnesio o el potasio. Carmen recuerda que es fundamental elegir bien cómo cocinarlas porque “el valor calórico va más determinado con la forma de elaboración que por la misma patata, fritas o acompañando salsas, pueden triplicar su valor, en cambio hervidas, al horno o al vapor solamente aportan 80 Kcal por cada 100 gramos”.

Patatas de la Cooperativa Agraria de Prades - Cooperativa Agraria de Prades

Las patatas de Prades al horno son precisamente protagonistas de la propuesta de Joan Roca para la cesta de septiembre de ‘Gastronomía Sostenible’, un proyecto junto a BBVA para dar visibilidad a pequeños productores y promocionar la cocina saludable. En esta receta, aparecen acompañando a un cochinillo ibérico, aunque Carme recuerda que, con las patatas, “todas las combinaciones son buenas”. Un producto que puede ser la estrella del plato o solo el acompañamiento, pero que no deja indiferente a nadie.

Las patatas de la Cooperativa Agrícola de Prades pueden encontrarse en comercios habituales (Caprabo, Bou Preu), en L’Agrobotiga de Prades. También hacen envíos llamando al teléfono 977 86 81 78.

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