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Emprendimiento 26 sep 2018

'Girls in Tech': los retos de emprender siendo mujer

La asociación ‘Girls in Tech’ anima a las mujeres a entrar en el sector tecnológico y ofrece claves para que sepan moverse por él, ayudadas por el ejemplo de otras emprendedoras.

Solo un 15% de los puestos de trabajo relacionados con la tecnología en España está ocupado por mujeres, cifra que se reduce considerablemente si nos referimos a directivas. Por eso es tan necesaria la labor de asociaciones como ‘Girls in Tech’ (GIT), “una organización internacional sin ánimo de lucro cuya misión es el empoderamiento de las mujeres en el sector STEM para disminuir la brecha digital de género”, como explica Lucía Manzano, ingeniera en informática, codirectora gerente de GIT en España y organizadora de eventos como GIT Together, que reunió en Campus Madrid a tres emprendedoras para que ofrecieran claves para la creación de ‘startups’ tecnológicas.

Así, Paola García, CEO y cofundadora de Chefly, centró su exposición en la importancia de hacer red y comunidad en el emprendimiento. García comenzó explicando los difíciles inicios de esta plataforma de economía colaborativa destinada a que cocineros profesionales preparen platos para sus vecinos, surgida después de que la emprendedora tomara la difícil decisión de dejar su trabajo anterior en Telefónica I+D.

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Paola García, CEO de Chefly, durante su intervención en el evento.

“El primer año, en el que mi socio y yo nos dedicamos a desarrollar la plataforma, fue muy complicado”, contó García: “Hay que tener siempre en cuenta que el 90% de las empresas no sacan nada durante los primeros dos años. Por eso hay que disponer de recursos propios y ahorros, porque además para las mujeres emprendedoras es mucho más difícil obtener financiación externa: solo lo consiguen un 2%”. Ello tiene mucho que ver con los sesgos inconscientes a los que se enfrentan las mujeres en este sector, ilustrados con una significativa anécdota: “Cuando arrancábamos nos encontramos que varias personas pensaron que mi socio era el CTO de Chefly y yo su novia, a la que le había hecho una web para que vendiera tartas”.

Por cosas como esta es por lo que Paola García considera indispensable la existencia de comunidades y redes de mujeres emprendedoras, para que compartan experiencias, soluciones a sus problemas e incluso “una forma diferente de hacer las cosas: tenemos que poner nuestra perspectiva en todo.”

Jackelyn Tanchiva, ilustradora y diseñadora gráfica peruana, relató en este GIT Together —primera de muchas reuniones, según cuenta Manzano— cómo se encuentra en el proceso de crear una marca personal en Rueca, una empresa de ropa artesanal de alpaca y algodón peruano. “Yo partí de la inspiración que supuso para mí mi madre, una mujer muy fuerte”, señaló Tanchiva: “Mi sueño es una empresa de ropa hecha a mano por mujeres andinas, mujeres del Perú profundo, de pueblos pequeñitos, a las que les falta capacitación. Quiero que se conviertan en referentes de su comunidad y reivindicar una identidad”. ¿Y la tecnología, dónde entra en ese sueño? “Es un negocio y debo pisar tierra firme, así que la segmentación es fundamental para saber dónde quiero que lleguen mis prendas a Europa”.

“Solo un 2% de las mujeres emprendedoras consigue financiación externa”

La última emprendedora en intervenir, a través de videoconferencia, fue Marina Serrano, fundadora de GIT Spain y cocreadora de BeByDoing, una plataforma para conectar talento y empresas, precisamente con el vídeo como elemento principal, en forma de videocurrículos, vídeo-ofertas lanzadas por las empresas y vídeoentrevistas. Serrano ofreció un decálogo con consejos para la creación de una ‘startup’ tecnológica, entre los que se encontraban el desarrollo de una idea que conecte con una pasión personal, la elección de cofundadores e inversores ideales o la tolerancia a los errores y la incertidumbre.

Tras las ponencias, en conversación con BBVA, Lucía Manzano abundaba en la misión de GIT: “Debemos motivar a niñas y chicas para que se interesen por el mundo de la ciencia y la tecnología, así como empoderar a las mujeres profesionales del sector tecnológico, para que se sientan más cómodas en sus puestos de trabajo (generalmente masculinizado) y alcancen puestos de mayor responsabilidad”. Para ello, la asociación plantea no solo encuentros como GIT Together, sino también talleres para niñas de tres o cuatro años.

Emprender en entornos rurales

Más allá de las desigualdades globales en el acceso a financiación o educación a las que hacen frente las mujeres a la hora de crear sus propias empresas, el entorno rural puede suponer barreras adicionales. Una de cada tres emprendedoras a las que atiende la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA) en América Latina vive en zonas rurales. De ellas, cuatro de cada cinco son vulnerables y no muchas superan la educación primaria.

“Más allá de servicios financieros, necesitan también formación y redes de apoyo que refuercen la confianza en su capacidad para sacar adelante un negocio”, señaló recientemente Laura Fernández Lord, responsable de Empoderamiento de la Mujer de la FMBBVA en una de sus intervenciones durante la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW62), una cita anual en Naciones Unidas.

BBVA ofrece servicios a más de un millón de mujeres en América Latina a través de la FMBBVA, que trabaja para favorecer el desarrollo económico y social de personas vulnerables apoyando sus actividades productivas, especialmente en entornos rurales. Este es el caso de mujeres como Eladia Polanco, quien gracias a la Fundación consiguió crear un pequeño negocio de venta de ropa y comida en República Dominicana y pudo enviar a sus cinco hijos a estudiar a la universidad.

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