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Banca responsable 16 mar 2018

Guía para conseguir una salud financiera de hierro

El cuidado de la salud es fundamental. Pero ¿qué ocurre con la salud financiera? ¿Hay alguna rutina para fortalecerla si falla algo?

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Tener una buena salud financiera es vital para llevar una vida tranquila y sin sobresaltos económicos. Si no se quieren sustos, ha llegado el momento de ponerse manos a la obra y comprobar, con los siguientes ejercicios, cómo se podrían mejorar los hábitos personales para conseguir un bolsillo a prueba de imprevistos y emergencias.

1. Presupuesto: la clave para fortalecer

Es el ejercicio básico para todos los que quieran tener una salud financiera envidiable ya que establece si la partida de gastos y la de ingresos está equilibrada. La rutina que conviene poner en práctica para realizar el presupuesto es fácil. Primero se deben incluir los ingresos y después se les van restando los gastos, tanto fijos (hipotecas o alquileres, facturas, colegios…) como periódicos (gastos de agua, luz y gas, seguros…) para terminar con los poco habituales (imprevistos, vacaciones…).

El presupuesto evita que haya despistes con los eventos financieros del mes: pagos importantes, recibos, gastos extra etc.; permite planificarse adecuadamente e ir aumentando, en consecuencia, el “colchón” para las emergencias. Si se practica este hábito periódicamente, la salud financiera mejorará notablemente.

2. Localizar los gastos: el ejercicio de mantenimiento imprescindible

¿Por dónde se va el dinero? No, no se trata de ir buscando monedas debajo del sofá o en el fondo de los bolsillos, se trata de establecer medidas para saber exactamente en qué se gasta lo que se ingresa. Para evitar que el gasto se vaya de las manos, existe un truco infalible. Se trata de la fórmula 50/20/30 : el 50% de los ingresos se destina a gastos básicos, el 20% al ahorro y el 30% a los gastos personales. Una vez establecida la norma, a la hora de ponerla en práctica, si se combina con el presupuesto, se seguirá fortaleciendo el músculo financiero.

3. Deudas: la rutina para adelgazarlas

Esta estrategia puede ayudar a adelgazar las deudas y eliminar la ‘grasa’ del presupuesto. Solo hay que seguir tres pasos:

  • Comprobar las deudas, los gastos que se tengan, con sus correspondientes cantidades monetarias e intereses.
  • Ordenarlas según el tipo de interés de cada una, colocando primero las que suponen un mayor desembolso de dinero.
  • Planificar el ahorro para ir pagando las que conllevan una mayor tasa de interés.

Este último paso se puede enfocar desde la perspectiva contraria. Es decir, ir pagando las deudas más baratas para apartar el dinero ahorrado y poder afrontar las que conllevan un mayor costo. Cada usuario es libre de decidir qué es lo que le parece más viable y eficaz.

4. El colchón: un merecido descanso

Sirve para iniciar nuevos proyectos, afrontar gastos imprevistos, mejorar la formación personal… Tener un buen colchón financiero es la garantía de una mayor tranquilidad y libertad financiera. Para establecer la cantidad adecuada que hay que destinar a este objetivo, es conveniente revisar la situación de cada uno y ver cuánto se puede apartar periódicamente para este fin. Los expertos recomiendan tener, al menos, el suficiente dinero para mantenerse sin ingresos durante seis meses. Calcularlo es sencillo: tan solo hay que consultar la columna de gastos del presupuesto y calcular la cantidad exacta que sería necesaria para vivir cada mes sin ingresos.

Para tener una buena salud financiera, también hay que estar bien informado. En el Centro para la Educación y Capacidades Financieras se encuentra disponible toda la información relevante sobre educación financiera en el mundo.

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