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Guía de finanzas para no financieros: depósitos bancarios

Los depósitos bancarios son unos productos de ahorro en los que el cliente entrega un dinero a una entidad financiera durante un plazo determinado. Cuando termina dicho plazo, la entidad lo devuelve junto a los intereses correspondientes.

A la hora de contratar un depósito bancario, el cliente puede elegir cuánto dinero va a invertir, aunque hay entidades que fijan una cantidad mínima y máxima. Entre las modalidades de depósitos que puede contratar, estas son algunas de las más comunes. 

1. Depósitos a vista 

También son conocidos como cuentas remuneradas. Estos depósitos son flexibles ya que permiten que el cliente retire parte o todo el dinero antes de tiempo, si así lo necesita, sin esperas y sin tener que hacer frente a ninguna penalización.

2. Depósitos a plazo 

Con este producto, el cliente mantiene una cantidad de dinero en la entidad por un periodo de tiempo determinado. Cuando acaba el plazo, la cantidad se devuelve al usuario junto a los intereses que se han fijado previamente en el contrato del producto. Dichos intereses se pueden recibir mensualmente, trimestralmente, anualmente… o bien, cuando el plazo del depósito haya terminado. Si este está a punto de vencer, se puede  renovar el producto o finalizarlo.

La remuneración puede ser en forma de tasa fija, es decir, que el interés no varía hasta finalizar el plazo del depósito o variable, cuando el tipo de interés resulta de la diferencia entre el tipo de mercado y un diferencial, por ejemplo Euribor +0.50%.

Es importante tener en cuenta dos conceptos:

  • Tipo de Interés Nominal (TIN): es el porcentaje que se aplica a la cantidad depositada teniendo en cuenta el plazo contratado.
  • TAE: expresa el rendimiento efectivo del depósito a partir del tipo de interés nominal, las comisiones y gastos y el plazo. La TAE es el índice de referencia para comparar con otros productos financieros.

¿Cómo se puede calcular lo que el banco da exactamente? Multiplicando el capital invertido por el TIN y por los días que se haya mantenido y dividiendo por 365. Así se obtienen los intereses brutos. Según la normativa fiscal vigente hay que pagar impuestos por los intereses generados, como rendimientos de capital mobiliario.

3. Depósitos regalo 

Se les conoce también como depósitos en especie ya que el cliente recibe regalos que equivalen al dinero generado por el depósito o una combinación de ambas opciones: regalo y pago de intereses. Actualmente es un producto muy escaso en el mercado.

4. Depósitos estructurados 

Son productos más complejos que requieren de ciertos conocimientos financieros ya que están vinculados a la evolución de un activo financiero, como acciones o índice bursátiles. Cuando acaba el plazo se recupera el dinero invertido y la rentabilidad. Al contrario de lo que ocurre con otro tipo de depósitos, su cancelación antes de tiempo puede conllevar el pago de comisiones.

Antes de contratar

Los depósitos son una opción de ahorro que no cuenta con excesivos riesgos ya que las entidades garantizan la devolución de todo el capital entregado. Sin embargo, al haber varios tipos de depósitos con condiciones diferentes, es necesario siempre comparar antes de firmar ningún contrato. Sobre todo, es importante fijarse en los plazos de devolución de intereses, si se puede o no renovar y si existe penalización en caso de querer retirar el dinero antes de tiempo.

Para que el cliente cuente con toda la información que necesita, además de tener una variada gama de depósitos bancarios a plazo fijo, BBVA ofrece herramientas ‘online’ como simuladores y calculadoras que ayudan al usuario a analizar la rentabilidad que tendría su depósito antes incluso de haberlo contratado. De esta forma, los clientes pueden invertir con la tranquilidad de saber de antemano la rentabilidad del producto y lo que obtendrán al finalizar el plazo.

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