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Bolsa de valores Act. 03 nov 2016

Información asimétrica: el mercado de los limones

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Los mercados con información asimétrica son mercados en los que una de las partes tiene más información que la otra. Normalmente en estos mercados los agentes que suelen tener mayor información son los vendedores (ya que conocen mejor aquello que venden que los que lo compran).

Cuando una de las dos partes tiene más información que la otra, nos encontramos ante una situación en la que se rompe el equilibrio del mercado y la parte con más información se encuentra en una situación privilegiada, esto impide al comprador tomar la mejor decisión, ya que se encuentra en una situación de incertidumbre.

Los mercados con información asimétrica han sido objeto de estudios por muchos economistas y ha dado lugar a muchas investigaciones. Pero lo que nos interesa es su implicación en las finanzas, especialmente en el resultado que pueden tener en nuestra cuenta corriente.

Información asimétrica en la inversión

En el ámbito de la inversión, la información asimétrica es algo a lo que nos enfrentamos a la hora de invertir en una empresa u otra. Si atendemos a las declaraciones de los responsables de la empresa, deberíamos de invertir en la misma. En la práctica eso no tiene porqué ser cierto. Los responsables pueden hablar de una solvencia como una roca unos días antes de que la empresa quiebre.

Para evitar estas situaciones las empresas cotizadas en bolsa están muy controladas por el organismo regulador correspondiente (en el caso de España la CNMV), pero en la práctica el sistema no es perfecto. No es que estemos diciendo a los lectores que eviten invertir, pero simplemente comentar que este es uno de los riesgos que existen.

Información asimétrica en el consumo

El segundo efecto de los mercados asimétricos está en el consumo, algo que influye en nuestras finanzas personales. Una buena compra nos puede ahorrar dinero y una mala hacernos perderlo, y según la información que tengamos a la hora de hacer la compra podremos evitar malas compras y hacerlas buenas dentro de lo posible.

Un ejemplo de lo que los economistas han llamado “el mercado de los limones” son los coches usados. El valor de un coche usado depende especialmente del estado del mismo. Cuanto mejor esté el motor, más dinero estaremos dispuestos a pagar por el mismo. En cambio si está malas condiciones puede que debido a las reparaciones que conlleve en el futuro no lo queramos ni regalado.

Pongamos un ejemplo, supongamos que un mercado de coches de segunda mano hay dos tipos de coches, en buen estado y en mal estado. Por un coche en mal estado estamos dispuestos a pagar 3.000 euros, ya que tendremos que gastar mucho en repararlo, mientras que por un coche bien cuidado pagaríamos 7.000 euros ya que nos dará muchos kilómetros de buen servicio. Los vendedores estarían contentos con estos precios, ya que reciben lo que vale el vehículo.

Nosotros no conocemos el estado del vehículo, pero si que en el mercado hay tantos coches buenos como coches malos (limones), Tenemos tantas probabilidades de obtener un coche bueno como de uno malo. En ese caso estaremos dispuestos a pagar (7.000+3.000)/2=5.000 euros, el precio medio de los coches en el mercado.

Como consecuencia los vendedores de coches malos obtienen más de lo que esperarían y los dueños de los coches en buenas condiciones no los venden ya que reciben menos de lo que sus coches valen. Por tanto los vendedores de malos coches expulsan a los buenos y nos quedamos sin coches de buena calidad de segunda mano (sólo hay limones).

Es cierto que hay modos de reducir la brecha de información en el mercado, por ejemplo los vendedores de coches intentan ofrecer garantías a sus clientes o las empresas contratan a auditores prestigiosos para que verifiquen el estado patrimonial de la empresa para los inversores, pero el sistema no es siempre perfecto.

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