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Consumo energético 21 nov 2019

Internet de las cosas y su impacto en la sostenibilidad

La industria y las instituciones miran el internet de las cosas (IoT) como una oportunidad presente y futura que digitalizará muchas operaciones y traerá grandes beneficios. Pero además tiene capacidad para ayudar a combatir el cambio climático y cuidar el medioambiente. Así es como puede impactar el IoT en la sostenibilidad del planeta en ámbitos diversos, como el ahorro de agua y la eficiencia energética.

Es un tema que se comenta en los pasillos de las grandes multinacionales. También en las reuniones que dirigentes mundiales y de empresas tienen sobre el proceso de digitalización. Todos se hacen la misma pregunta: ¿cuál es el papel del internet de las cosas y cómo puede mejorar la industria, las finanzas y atraer beneficios? El uso de sensores y medidores inteligentes ya es una realidad en el sector de los seguros y la banca está explorando las oportunidades y retos que plantea de cara al futuro. Según el informe del Foro Económico Mundial ‘IoT Guidelines For Sustainability’, “El Internet de las cosas es uno de los grandes facilitadores de la transformación digital y se estima que la industria relacionada con el IoT pueda sumar al valor de la economía mundial 14 billones de dólares de aquí a 2030”.

Pero además de ser una herramienta que aumenta los beneficios comerciales es también un facilitador en proyectos sostenibles y medioambientales, así como en la lucha contra el cambio climático. El propio informe del Foro Económico Mundial recoge que los proyectos de IoT pueden ayudar a cumplir la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 que incluye 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) marcados por las Naciones Unidas. Entre estos objetivos encontramos el fin de la pobreza en el mundo, el saneamiento de las aguas, el cambio climático o la renovación y eficiencia de la industria.

El impacto del IoT en el uso del agua

El IoT es un avance tecnológico que permite la conexión de muchas máquinas que recogen datos en tiempo real y dan respuestas a problemáticas concretas. “Abre un mundo de posibilidades y es un elemento muy importante para la sostenibilidad a la hora de ser más eficientes energéticamente y más cuidadosos en el uso del agua”, señala César Guerrero, director del nodo oriente en la institución Centro de Excelencia y Apropiación en Internet de las Cosas (CEA-IOT) en Colombia y responsable de un proyecto de agroriego en el país. “Podemos recoger información, gracias a sensores y a una red de infraestructura de comunicaciones, que será analizada para posteriormente tomar decisiones con estos datos”.

El uso eficiente del agua en el regadío, uno de los 17 ODS, es fundamental, según Guerrero, por dos motivos: la sostenibilidad y la productividad. El 70% del agua que se utiliza en cultivos en todo el mundo es agua dulce, según datos de la UNESCO, y uno de los objetivos es reducir su uso. “Gracias a los sensores de humedad del suelo y a datos medioambientales, como la previsión de lluvias, podemos saber en qué momento y en qué zona regar con la cantidad de agua adecuada”, señala.  También ayudan a solventar la gran preocupación de los agricultores: la productividad. “Actuamos sobre el rendimiento de los cultivos, puesto que el control del riesgo impacta en el uso de productos químicos costosos y ayuda a aumentar la productividad”, puntualiza Guerrero.

Eficiencia energética

Gracias a los sensores, algoritmos y diferentes redes de comunicación, hoy la automatización a la hora crear y distribuir energía se enfoca en una línea mucho más sostenible. Podemos anticipar la demanda eléctrica de una ciudad o una industria con varios meses de antelación, al tiempo que se puede hacer llegar la energía a núcleos más pequeños o aislados de población.

Según señala el informe del Foro Económico Mundial, la llamada energía inteligente, aquella que utiliza redes de información y sensores de IoT para su almacenamiento y distribución, permitirá una mayor eficiencia, provocará una reducción en el precio del kW e incrementará el uso de las energías renovables dentro del mix energético. Todo esto puede llevarnos a que de aquí al año 2030, el ahorro en el consumo energético esté por encima de de 1.300 millones de MWh.

Al mismo tiempo, los grandes centros de población deberán acoger las tecnologías. Edificios e infraestructuras conectadas con IoT, así como la movilidad inteligente y sostenible, son proyectos que pueden reducir el consumo energético, mejorar la calidad del aire y producir un ahorro en las emisiones de CO2.

Las empresas y sus nuevas sedes corporativas también están haciendo su parte. En Ciudad BBVA, el uso de sensores y herramientas basadas en inteligencia artificial que gestionan la energía de la forma más eficaz posible, ha permitido reducir entre un 12% y un 15%  el consumo energético respecto a 2015, con lo que se logra evitar la emisión de 1.430 toneladas de CO2 anuales.

El futuro de un IoT en apoyo a la sostenibilidad

La tecnología IoT, alineada con los ODS, tiene mucho recorrido. En la actualidad, como señala el Foro Económico Mundial, el 75% de los proyectos con IoT son pequeños y medianos y se centran en la industria, la eficiencia energética en las ciudades, las energías limpias, la salud y el consumo responsable.

Para que los proyectos crezcan, apunta Guerrero, es primordial la inversión público-privada que generalizará el uso del IoT y abaratará sus costes y extenderá su uso. “La formación, la sensibilización en la sociedad sobre la importancia de la sostenibilidad y la desmitificación de la tecnología, son esenciales para asentar proyectos de IoT y sostenibilidad a gran escala”, afirma.

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