Kai-Fu Lee, fundador del fondo de capital riesgo Sinovation Ventures, es tan popular en China como lo es Elon Musk en Occidente. Con 50 millones de seguidores en la red social Weibo (el Twitter chino), Wired no duda en definirlo como un auténtica estrella de rock de la escena tecnológica china.

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Carlos Torres Vila, CEO de BBVA, y Kai-Fu Lee, fundador de Sinovation Ventures

Lee es el fundador de la firma de capital riesgo Sinovation Ventures con la que BBVA acaba de firmar un acuerdo para invertir 50 millones de dólares en su fondo especializado en inteligencia artificial (IA). Esta inversión significa apostar por una de las visiones que más apasiona a Lee, quien acapara las páginas de la prensa internacional al defender que China va a ser la primera potencia mundial en soluciones y servicios de inteligencia artificial, adelantando a Estados Unidos.

“No estamos en la era del descubrimiento; estamos en la era de la implementación, en la era de los datos, y China tiene un ‘set’ mejor (de datos) y más implementadores o buenos ingenieros en IA que sacan el trabajo adelante, que hacen que los algoritmos funcionen rápido y que conecten con la lógica de negocio”, declara en una entrevista con Wired.

El ingeniero y empresario taiwanés se atreve incluso a premonizar que los coches autónomos llegarán a popularizarse 5 o 10 años antes en China que en Estados Unidos, donde el fenómeno no se extenderá de manera masiva hasta dentro 15 o 20 años, según sus previsiones que recoge Forbes en un artículo donde explica por qué China va a liderar la IA en todo el mundo.

De Apple a Microsoft

Las premoniciones de Kai- Fu Lee reciben gran atención mediática por ser un gran conocedor de la industria tecnológica estadounidense donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional. De hecho, Lee (56) que nació en Taiwán, emigró con sus padres a Estados Unidos cuando era muy joven. Su obsesión por la inteligencia artificial ya se percibía desde la universidad. En 1988 logró el doctorado en la Universidad de Carnegie Mellon desarrollando el que es considerado el primer sistema de reconocimiento del habla independiente, conocido como Sphinx.

El trabajo de Lee no pasó desapercibido para la industria, y Apple le fichó en 1990 para dirigir su laboratorio de investigación. De allí y tras pasar por Silicon Graphics, se incorporó en Microsoft, que le llevó de vuelta a su país natal. Su papel fue fundamental para que se instalara en Pekín el laboratorio de Microsoft Research (ahora, MSR Asia), que sigue siendo considerado uno de los laboratorios de investigación más importantes del mundo.

Google le fichará unos años más tarde, lo cual provoca una serie de demandas por parte de la compañía de Bill Gates, al considerar que la incorporación de Lee podría suponer revelar importantes ventajas competitivas. Cuando se solucionan los litigios, Lee organiza el despliegue Google en China y se convierte en el presidente de la filial asiática del buscador hasta 2009, cuando decide convertirse en un inversor y apostar por el talento y la tecnología chinos desde su propio fondo de capital riesgo.

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Lee cree que ha llegado el momento de que Occidente revise su actitud hacia Asia y se dé cuenta de que ahora es allí donde se empieza a marcar el ritmo de la innovación, y no desde Silicon Valley, como comenta en su entrevista en Wired.

“Creo que desde un punto de vista lógico, ha llegado el momento de copiar a China. Pero desde un punto de vista realista, creo que en primer lugar Occidente tiene que ser consciente de que China está por delante en muchas tecnologías y en muchos modelos de negocio, productos y funcionalidades. Por ejemplo, si comparas WeChat con Facebook Messenger o WhatsApp, si comparas Weibo con Twitter, si comparas Alipay con Apple Pay, China está muchos pasos por delante de EE.UU. […]. Los emprendedores chinos saben todo lo que está pasando en Silicon Valley. Entre la gente de Silicon Valley, pocos saben mucho sobre China; algunos saben un poco sobre China; la mayoría no sabe nada sobre China”, opina.

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