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La digitalización abre nuevas vías de crecimiento en América Latina

BBVA Open Summit 2018 ha analizado las oportunidades de negocio digital en la región y los nuevos horizontes que abre el mundo ‘fintech’ a millones de clientes en América Latina.

La construcción del sistema financiero en América Latina es relativamente reciente. La bancarización se ha llevado a cabo en los últimos lustros impulsada principalmente por entidades europeas, que vieron en esta región un nueva oportunidad de negocio al encontrarse con un mercado aún por explotar. Sin embargo, una vez asimilado este reto, llegó otro más apremiante: la digitalización, fenómeno que analizaron Hugo Nájera, director general de Desarrollo de Negocios y Banca Digital de BBVA Bancomer; Carlos Orta, socio de Deloitte; y Francisco Solsona, de Google para América Latina. Bajo el título ‘Latam and Opportunities for Growth’, los tres expertos intentaron dibujar los desafíos a los que se enfrentarán las empresas y emprendedores en la región durante los próximos años.

América Latina ha sido el gran ausente en la expansión tecnológica mundial, al encontrarse las empresas con la regulación como uno de los grandes caballos de batalla. Ante esto, Nájera recordó que América Latina es una zona en que cada país tiene una regulación propia, lo que dificulta la interacción entre los diferentes mercados digitales. Para Carlos Orta, la región aún tiene la digitalización como una asignatura pendiente. Pero, las oportunidades que ofrece son muchas: 640 millones de potenciales clientes lo corroboran.

La inclusión de ‘Internet’ en la vida diaria ya alcanza el 58% en América Latina y no para de subir. Esto se traduce en un nuevo ecosistema tecnológico que demanda talento técnico y nuevas soluciones para el cliente. Aunque la primera aproximación a la digitalización, no sólo bancaria, sino también en el mundo de la empresa, se hiciera copiando los modelos estadounidenses o asiáticos, deben adaptarse a las características propias de un mercado como es el latino.

Una de estas particularidades sería el hecho de que la mayoría de la población con acceso a ‘Internet’ se conecta casi exclusivamente a través del móvil. Y esto cambia la forma en que se realizan los negocios y se gestionan las empresas. Orta lo tiene claro: “representa una gran oportunidad para las ‘startups’ y para las empresas digitales de diferentes ámbitos, no sólo para las ‘fintechs’.”

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Hugo Nájera y Carlos Orta durante BBVA Open Summit 2018

¿Cómo capitalizar las oportunidades que ofrece el mercado latinoamericano?

Para Carlos, la respuesta está en el pasado: es necesario aprender de mercados más maduros como el europeo o el de Estados Unidos. En esta línea, la unificación legal es el punto más importante. El mercado local, regulado de forma local y con actores locales, debe quedar atrás. La integración de la región en términos regulatorios y fiscales debe ser un ‘must’, no sólo para tranquilidad del emprendedor y el inversor, sino también para el cliente que accede a sus servicios. Así, Orta consideró que México dio un paso muy importante con la Ley ‘Fintech’, aprobada el pasado marzo, que ha ayudado a las empresas a establecer principios comunes. Pero debe ir a más: América Latina necesita un marco regulatorio común, que permita a las empresas de la región reconocerse unas a otras y operar dentro de unos principios delimitados y claros.

“Sabemos que el futuro no lo podemos construir solos. Necesitamos ayudar a nuestros futuros competidores”

BBVA juega un papel fundamental en impulsar la digitalización. La  futura uniformidad en la legislación digital y en la construcción de un nuevo ecosistema tecnológico no sólo reside en la mano de los reguladores y del estado, las grandes empresas deben ser también protagonistas, argumentaron los expertos. En esta línea, Solsona apunta a la responsabilidad social y a la importancia de la educación financiera. Las grandes empresas deben ayudar a las pymes y a los emprendedores, guiarlos en este nuevo camino que comienzan, enseñarles cómo deben invertir sus recursos. Nájera va un paso más allá: “sabemos que el futuro no lo podemos construir solos. Necesitamos ayudar a nuestros futuros competidores.”

¿Dónde está la clave?

Hugo Nájera y el resto de panelistas presentaron dos puntos a considerar en las oportunidades de crecimiento latinoamericano: por un lado, la inversión en ciberseguridad, y por otro, la educación financiera. En materia de protección digital, uno de los obstáculos a eliminar es el fraude. Se trata de una situación que tiene un impacto negativo en el cliente al generar desconfianza, y que, al mismo tiempo, obliga a las empresas a protegerse. Orta considera que la solución debe residir en el equilibrio y la prevención, y, sobre todo, en la inversión en ciberseguridad. “Tenemos que ir por delante del defraudador”, añadió.

En materia de educación financiera, en América Latina aún queda mucho por hacer. Orta puso un ejemplo muy claro: en febrero de 2018, el gobierno mexicano decidió dar subsidios a siete millones de mujeres a través de tarjetas de débito. Sin embargo, debido a la escasa digitalización del sistema financiero, éstas retiraban el total en efectivo, ya que no podían realizar pagos con tarjeta en las zonas rurales en las que residían. Francisco Solsona recalcó en este punto la necesidad de enseñar a la población a tener confianza en la banca: el efectivo no lo es todo.

Pero no es una tarea exclusivamente gubernamental. De hecho, en el caso mexicano y su Ley ‘Fintech’, han sido las empresas las que han tenido la posibilidad de impulsar esta revolución digital, porque han conseguido moverse dentro de una certeza jurídica y legal, que facilita el trabajo y el desarrollo. Lo que se traduce, en definitiva, en facilidades para el cliente y la consecución de mayores beneficios.

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