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Asuntos sociales 10 may 2017

La lucha de Mandela por la libertad en Sudáfrica

De la mano de su esposa Winnie, Nelson Mandela abandonó la prisión Víctor Verster para ser un hombre libre por primera vez en 27 años. A la salida, un cordón policial retenía a la multitud que esperaba emocionada al líder sudafricano y que no dejaba avanzar al coche que llevó a Mandela ante otros cientos de miles de seguidores que abarrotaron la plaza del Ayuntamiento de Ciudad del Cabo, el día de su liberación.

Era el principio del fin de una segregación racial que se extendió 300 años y que acabó de forma definitiva un día como hoy de 1994, cuando Nelson Mandela tomó posesión de la presidencia de Sudáfrica, solo cuatro años después de abandonar la prisión.

Unas elecciones democráticas, y sin discriminación racial, dieron la victoria al Partido Congreso Nacional Africano (ANC) y Mandela pasó a la historia como el primer presidente negro del país, después de tres décadas en la cárcel por su lucha contra el apartheid. Convertido en leyenda política durante sus años entre rejas, Mandela lideró la transición del país, defendiendo un proceso hacia la democracia en el que trabajó para que fuera “rápido y sin interrupciones”.

Madiba, nombre con el que se conoce al líder político en Sudáfrica, creía en “la unidad de las personas” y en “la reconciliación nacional” pero, por encima de todo, rechazaba el rencor. Ese que debía sentir por aquellos que lo apresaron mientras su mujer, que se convirtió en un símbolo de la resistencia, sacaba adelante a las dos hijas del matrimonio, que ya habían formado sus propias familias para el día en que Mandela abandonó la cárcel.

El líder africano Nelson Mandela - South Africa- The Good News

El líder africano comenzó su carrera política en Johannesburgo, la ciudad que le dio la oportunidad de formarse como abogado y de unirse al partido ANC. Hasta allí llegó desde Umtata, localidad al este del país donde nació en 1918. Mucho antes de iniciar su cruzada contra el apartheid se dedicó al boxeo.

La participación de Mandela en el ANC le llevó a ser acusado de traición en 1956, sin embargo, lo peor llegó en el año 64, cuando fue sentenciado a cadena perpetua en un segundo juicio, donde pronunció uno de sus discursos más recordados.

“He luchado contra la dominación blanca y contra la dominación negra. He albergado el ideal de una sociedad libre y democrática en la que todas las personas convivan en armonía e igualdad de oportunidades”

Mientras pasaba largos años privado de libertad, su popularidad crecía en el resto del mundo y su rostro se convirtió en un símbolo visible contra la segregación racial. Tanto es así que, una vez liberado, ganó el Premio Nobel de la paz en 1993, junto a Frederick Klerk, el presidente que lo precedió al frente del país y con el que negoció la derogación definitiva del apartheid.

Mandela fue un líder que se acercó al enemigo para acabar con la prohibición de la mezcla de razas, luchando sin descanso contra la discriminación y a favor de la libertad a la que llevó a su país. El legado inmortal de Madiba será siempre un símbolo de paz, no solo en África, sino alrededor de todo mundo.

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