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Asuntos sociales 08 mar 2017

La situación de la mujer latinoamericana: un reto prioritario

Setenta años no han sido suficientes para alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres, a pesar de estar reconocida como un derecho universal desde 1948. Ellas representan el 50% de la fuerza laboral global pero sólo aportan el 37% del PIB mundial. Según el World Economic Forum, si no se actúa pronto, pasarán 170 años hasta que pueda cerrarse la brecha de género en la participación laboral.

Por primera vez, existe un amplio consenso internacional sobre la urgencia de avanzar hacia la igualdad de género: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible recoge en su Objetivo número 5 el empoderamiento de las mujeres y niñas. El carácter universal de los ODS es un llamamiento a todos los países (también a los desarrollados) y cuenta con todos los actores, incluyendo al sector privado. La Fundación Microfinanzas BBVA, comprometida con la Agenda de Naciones Unidas, es miembro del Grupo Asesor Privado del Fondo ODS y cuenta con el estatus consultivo del ECOSOC.

Esta institución sin ánimo de lucro, creada en 2007 por el Grupo BBVA en el marco de su RSC, atiende a más de un millón de mujeres vulnerables en América Latina (el 60% de su cartera total) para que salgan adelante con sus negocios.

Fotografía de Clienta de Banco Adopem de la FMBBVA

La Fundación Microfinanzas BBVA atiende a más de un millón de mujeres en América Latina

América Latina, la región con mayor emprendimiento femenino del mundo

Según la CEPAL, en América Latina, la tasa de participación laboral de las mujeres ronda el 50%, frente al casi 80% en el caso de los hombres. La mitad no tiene ingresos propios o percibe menos del salario mínimo; en los hombres, tres de cada diez.

El emprendimiento es en muchos casos la manera de sortear la falta de oportunidades laborales ya que, demasiadas veces, su única opción es el empleo informal (en América Latina, según ONU Mujeres, éste representa el 60% del empleo de las mujeres). Por eso, la región cuenta con el mayor porcentaje de emprendimiento femenino del mundo. Y, aunque no existe una brecha de género muy pronunciada ‒por cada diez hombres emprendedores hay ocho emprendedoras‒, ellas son las que montan un negocio por necesidad, no por oportunidad.

“Decidí emprender y ser independiente porque cuando mi hijo era pequeño, quería estar más tiempo con él y con mi familia

Es el caso de Bienvenida, Faustina, Viviana o Carmen. Todas, emprendedoras de la Fundación Microfinanzas BBVA. Todas tuvieron que montar un negocio para poder cuidar de sus hijos y darles la oportunidad de tener un futuro mejor. “Decidí emprender y ser independiente porque cuando mi hijo era pequeño, quería estar más tiempo con él y con mi familia”, afirma Carmen, emprendedora de Fondo Esperanza, la entidad de la FMBBVA en Chile.

Según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), las mujeres son un motor de desarrollo económico: ellas invierten en sus comunidades, educan a sus hijos y con los beneficios que reciben ayudan a otras personas. Curiosamente, según el departamento de Medición de Impacto de la FMBBVA, aunque invierten un 50% menos de capital en sus negocios, obtienen un 20% más de beneficios que los hombres. De hecho, siete de cada diez clientes que superan la pobreza son mujeres.

En palabras de Laura Fernández Lord, responsable de Empoderamiento de la Mujer de la FMBBVA, las mujeres actúan “como verdaderas catalizadoras del desarrollo económico y social de un país, porque invierten en el capital humano de las generaciones futuras”.

“Las mujeres invierten en el capital humano de las generaciones futuras

Bienvenida es una emprendedora de República Dominicana que abrió una tienda para poder compaginar el negocio con el cuidado de su hijo y cuando éste empezó el colegio, ella decidió ir a la universidad para ser profesora. “Si no soñamos y no nos proponemos metas, no alcanzamos nada”, asegura. Ante la falta de una escuela para los chicos de su comunidad, acudió al Banco Adopem para abrir un colegio. Bienvenida empezó con doce estudiantes y hoy, cuenta con más de 800 alumnos. “Hay que soñar, hay que trabajar y hay que luchar para conseguir nuestros objetivos”, afirma orgullosa.

Como ella, más de un millón de mujeres vulnerables de la FMBBVA buscan abrirse camino en un entorno que no se lo pone nada fácil. Según el GEM, como emprendedoras tienen que hacer frente a más obstáculos que los hombres. Además de las responsabilidades domésticas, tienen menos niveles de educación, falta de capital y activos, un estatus social más bajo y una falta de confianza impuesta por la sociedad.

Fotografía de una emprendedora de la FMBBVA
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América Latina concentra el mayor número de emprendedoras de entre 45 y 64 años, según el GEM

Proporción de emprendedoras mayores de 60 años y edad legal de jubilación

Emprender, como alternativa a la jubilación

En América Latina, la discriminación negativa en la edad de jubilación fomenta el emprendimiento de mujeres de más de 60 años por la falta de ahorro. Ellas cuentan con menos años de cotización y ésta es en base a una renta inferior (la renta media de las clientas de la FMBBVA es un 25% inferior a la de los hombres). No es de extrañar que la región concentre el mayor número de emprendedoras de entre 45 y 64 años, según el GEM.

“Empoderar a la mujer significa darle poder y control sobre su propia vida

“Empoderar a la mujer significa darle poder y control sobre su propia vida”, afirma Laura Fernández Lord quien participará la semana que viene en la 61ª edición de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer que se celebra en la sede de Naciones Unidas bajo el título Empoderamiento económico de la mujer en el cambiante mundo del trabajo.

El 11% de las mujeres a las que atiende la Fundación Microfinanzas BBVA tiene más de 60 años. Se trata de un colectivo con un gran impacto en su comunidad ya que el 78% tiene personas dependientes en el hogar y de ellas, casi la mitad es responsable única. Según Naciones Unidas, en el mundo hay 901 millones de personas con 60 años o más (12% de la población global). Se estima que llegue a las 2.100 millones de personas en 2050, un aumento que debería acompañarse de iniciativas para que la edad no sea una desventaja a la hora de pedir un crédito, y que en regiones como América Latina las mujeres mayores también puedan pensar en su jubilación sin verse obligadas a emprender.

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