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Tasas de interés 18 may 2015

Los intereses bancarios, clasificación y funcionamiento

El interés bancario es el dinero que se obtiene o se paga por la cesión temporal de un capital. Su clasificación es por interés remuneratorio, o por interés de mora. Y en cuanto a su funcionamiento, es importante mencionar que la cuantía económica del interés, a pagar o cobrar, viene dada por las reglas del mercado, ya que no existe una limitación legal de los mismos.

Salvo los dos siguientes supuestos:

  • Intereses que puedan ser considerados como usurarios, manifiestamente fuera de mercado
  • Intereses por descubiertos en cuenta corriente o cuenta de ahorro

Para todos los demás supuestos que planteemos, el tipo de interés va a venir condicionado por el propio mercado. Por ejemplo, el interés que pagamos a nuestro banco por cualquier operación de préstamo o crédito viene determinado por los tipos de interés de mercado tomados como referencia, por ejemplo el euribor y por las garantías aportadas en nuestro préstamo. Es mucho más barato un préstamo completamente garantizado (hipotecario por ejemplo) que otro que tiene escasas garantías.

Clasificación de los intereses bancarios

Existen dos tipos de intereses que se pueden aplicar. Estos dos tipos son:

  • Interés remuneratorio, que es el interés que retribuye la cesión del capital y el rendimiento que genera una financiación ajena. A efectos prácticos estos intereses son los que pagamos como intereses ordinarios en un préstamo o los intereses que cobramos por un depósito a plazo.
  • Interés de mora, moratorio de demora, que es el interés supone una penalización por incumplimiento.

El interés de demora sólo se aplica cuando el obligado incumple lo que le corresponde, como por ejemplo realizar un pago en la fecha estipulada. Ests interés cumple una función disuasoria, y por tanto su importe suele ser muy elevado, puede ser tres o incluso cuatro veces superior al interés ordinario.

Tal y como podemos apreciar, estos dos tipos de interés son figuras muy distintas, que cumplen funciones diversas y que su parecido viene del hecho de compartir nombre de pila, aunque con distinto apellido, y de calcularse de manera similar, aplicando un porcentaje al capital.

¿Cómo se aplican los distintos intereses?

El interés remuneratorio u ordinario debe pactarse expresamente, ya que de otra forma no se presupone su existencia. Esta aseveración implica que legalmente se presupone que la cesión de capitales es gratuita, salvo que se pacte por escrito algún tipo de interés.

Obviamente, todos los contratos financieros establecen un tipo de interés nominal, que es el que se abona normalmente junto a las amortizaciones del capital, pero en un préstamo entre dos particulares solo podrá reclamarse el interés si se ha pactado así previamente por escrito.

Si pagamos una deuda con interés, el pago debe aplicarse en primer lugar a cubrir los intereses para aplicar el resto a la amortización del capital.

Por el contrario el interés de demora debe abonarse siempre que existe un incumplimiento, ya que así lo establece la Ley. Esta obligación legal solo impondría el pago del interés mínimo correspondiente con el interés legal del dinero. Por ese motivo los contratos financieros establecen tipos mucho más altos en sus cláusulas.

Asiste a los jueces la posibilidad de moderar la aplicación de los intereses de demora siempre que la obligación hubiera sido cumplida de manera irregular o cumplida solo parcialmente, de esa manera ,y en algunos supuestos ,el juez puede reducir el importe de la penalización que suponen los intereses de demora al estimar la voluntad de cumplir del deudor.

Cuántas veces hemos oído la frase: yo no me niego a pagar, bueno pues ya sabemos que nadie valorará de manera positiva esta “voluntad de pago”, lo que si podrá tener un efecto beneficioso es pagar, aunque de forma irregular o incompleta, ya que podrá evitarnos parte de los intereses de demora.

Los intereses ordinarios y los moratorios también tienen plazos de prescripción distintos, siendo mucho más largo el plazo de los segundos:

  • 15 años para los intereses de demora
  • 5 años para los intereses ordinarios

No obstante lo anterior, los tribunales aplican en ocasiones la doctrina de enriquecimiento injusto cuando el acreedor no reclama diligentemente su crédito, y deja pasar un injustificado y excesivo lapso de tiempo. Lógicamente no nos referimos con esto al contumaz deudor que se consigue localizar después de pasar tiempo en paradero desconocido, o aquel contra el que hay que seguir un largo proceso, ya que no se le localizan bienes contra los que dirigir el embargo y posterior apremio.

Para finalizar queremos tratar los intereses de los intereses, esta figura se denomina con el extraño nombre de anatocismo, y en nuestro derecho puede existir porque así lo establezca el contrato, por ejemplo una tarjeta de crédito, o también por imposición legal, los intereses vencidos devengan nuevos intereses una vez se reclaman judicialmente, así lo establece nuestro Código Civil.

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