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Ahorro Act. 06 mar 2017

Me voy a vivir a Alemania, ¿es preciso cambiar de banco?

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No, no lo es en absoluto. Desde la entrada en vigor de la SEPA o zona única de pagos en euros a primeros de 2014, un español no precisa cambiar de banco para recibir en otro país la misma calidad de servicios que recibe en España.  De hecho, la SEPA garantiza que todos los pagos que se realicen entre países de la zona euro se habrán equiparado en términos de sencillez, seguridad y eficacia, tanto si son nacionales como transfronterizos, porque todos disponen ya de un único conjunto de estándares y normas.

El Banco de España define la SEPA como la iniciativa que permite que particulares, empresas y otros agentes económicos realicen sus pagos en euros, tanto nacionales como internacionales, en las mismas condiciones básicas y con los mismos derechos y obligaciones, con independencia del lugar en que se encuentren. La zona SEPA está integrada por los 27 países miembros de la Unión Europea, así como por Islandia, Liechtenstein, Mónaco, Noruega y Suiza. Un total de 32 países europeos.

En el caso concreto de un español que se vaya a otro país de la zona SEPA, la principal ventaja es que no necesita cambiar de banco para realizar todas sus operaciones en euros. No se trata sólo de la tarjeta bancaria, sino de la posibilidad de domiciliar recibos de empresas que dan servicios en Alemania, por ejemplo, en una cuenta bancaria española. Así, el turista finlandés que viene a España durante el verano puede abonar sus recibos de comunidad, agua o luz en la misma cuenta del banco finlandés en la que efectúa esos mismos recibos de su casa en Helsinki. Y el español que se va una temporada a Alemania no precisa de abrirse una cuenta en Dusseldorf para poder domiciliar los recibos del alquiler del piso en el que va a residir los próximos meses. Puede utilizar la misma cuenta que utilizaba en su casa española.

Piense en un estudiante Erasmus que va a Alemania unos meses y que puede recibir una transferencia de su familia en el mismo banco con el que trabajaba en España (comisiones más bajas) y, al mismo tiempo, domiciliar en esa cuenta española los recibos que genere en el otro país como si se generasen en España. Antes, ese estudiante debía abrirse una cuenta bancaria nada más llegar al otro país, facilitar la numeración a su familia y esperar varios días a recibirla. Y su familia debía pagar por esa transferencia el coste de una transferencia internacional.

Otros beneficios que aporta la SEPA son quizás menos perceptibles, como la mayor competencia entre entidades financieras europeas, la mayor protección para los usuarios de servicios de pago, el potencial desarrollo de innovaciones en los instrumentos de pago (pago por móvil, etc.) que servirán de plataforma de despegue de otros servicios de valor añadido, como la facturación electrónica o los pagos por Internet o teléfono móvil.

En el caso de empresas con actividad transfronteriza, el principal cambio, a mejor, de la normativa europea es la desaparición de barreras para la ejecución de pagos internacionales, además de la bajada en las comisiones que se venían cobrando para estos servicios. La SEPA es una evolución lógica de la unión monetaria europea que se inició en 2002 con los euros y un gran ejemplo de cómo el sector financiero es un sector puntero en la globalización de servicios, algo de lo que podemos beneficiarnos todos los ciudadanos de Europa.

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