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Metodología 'scrum': ¿Qué es un 'sprint'?

El núcleo central de la metodología de trabajo ‘scrum’ es el ‘sprint’. Se trata de un miniproyecto de no más de un mes (ciclos de ejecución muy cortos -entre una y cuatro semanas), cuyo objetivo es conseguir un incremento de valor en el producto que estamos construyendo. Todo ‘sprint’ cuenta con una definición y una planificación que ayudará a lograr las metas marcadas.

‘Scrum’, que se emplea cada vez con más frecuencia para desarrollar productos y servicios digitales, es un marco de trabajo donde los miembros de un equipo multidisciplinar colaboran en la construcción de un producto de manera que sea valioso desde sus primeras versiones. Es la forma en que se desarrollan, por ejemplo, las aplicaciones móviles como BBVA Valora, que van ampliando sus funcionalidades en entregas sucesivas.

Para lograr esta entrega de valor tan rápida y continua, los equipos ‘scrum’ trabajan en ciclos de ejecución muy cortos -entre una y cuatro semanas- que se denominan ‘sprints’ y tienen un objetivo muy claro.

El primer paso para alcanzar este objetivo -o hito del proyecto- es la reunión de planificación, una sesión en la que debe participar todo el equipo ‘scrum’ y que supone el pistoletazo de salida del ‘sprint’. Esta reunión se divide en dos partes que tratan de dar respuesta a dos preguntas fundamentales: ¿Qué se va a entregar? y ¿cómo se va a realizar el trabajo?

Para resolver estas cuestiones, los distintos miembros del equipo asumen unas responsabilidades definidas por la metodología ‘scrum’ en función del rol que desempeña cada uno de ellos:

-‘Scrum Master’: Se centra en cómo va a trabajar el equipo multifuncional. Es el responsable de conseguir que se sigan los valores y las prácticas de ‘scrum’. Ayuda a los miembros del equipo para que trabajen de forma autónoma y autoorganizada. Se ocupa también de eliminar problemas y obstáculos que puedan poner en riesgo el objetivo del ‘sprint’.

-‘Product owner’ (o propietario del producto): Su mirada está siempre puesta en el cliente, y en lo que el equipo va a desarrollar. Es responsable de que el producto vaya incrementando su valor con cada ‘sprint’. Además, es la persona encargada de marcar el objetivo de manera clara y acordada con el resto del equipo.

-Equipo de desarrollo: Es el grupo de profesionales que hace el trabajo necesario para poder entregar el incremento de valor en el producto. Se autoorganizan para realizar el trabajo y han de estar disponibles a tiempo completo en el proyecto.

Durante el ‘sprint’

Cuando el ‘sprint’ ha comenzado, cada uno de los miembros del equipo ejerce su rol, asegurándose de que se cumplan siempre las siguientes condiciones:

  1. No se realizan cambios que pongan en peligro el objetivo.
  2. Los estándares de calidad no disminuyen.
  3. El ‘Product owner’ y el equipo de desarrollo trabajan conjuntamente ajustando el detalle de las funcionalidades planificadas para el ‘sprint’.
  4. Además de construir el producto, todo equipo trabaja conjuntamente en la redefinición del proyecto. El ‘Product owner’ y los miembros del equipo aclaran y negocian entre ellos a medida que se aprende más.

Es importante enfatizar que la duración máxima recomendada de un ‘sprint’ es de un mes,  puesto que, a medida que pasa el tiempo es más probable que cambie la definición de lo que se está construyendo o que aumentar la complejidad del producto y, en consecuencia, se incrementa también el  riesgo de que no entreguemos lo que el cliente espera.

Revisión del ‘sprint’

Al final de cada ‘sprint’ se lleva a cabo una labor de inspección y revisión del trabajo realizado, en la que el ‘Product owner’ (o incluso el propio cliente) da ‘feedback’ al equipo. En esta sesión, el propietario del producto decide si se acepta o no como válida la funcionalidad o entregable desarrollado. La reunión debe cumplir una serie de condiciones:

  1. Los asistentes son el equipo ‘scrum’ y otros interesados que puedan resultar clave.
  2. Se identifica lo que se ha hecho y lo que no respecto a lo inicialmente acordado.
  3. Se detectan los problemas y se analiza cómo se resolvieron.
  4. Todo el equipo debe colaborar a la hora de decidir qué hacer a continuación.

Todas las metodologías ágiles buscan mejorar de manera continua la forma en la que el equipo se relaciona durante el proceso de desarrollo. En ‘scrum‘ existe otra sesión específicamente definida para lograrlo: la retrospectiva. Se trata de una oportunidad para que el equipo comparta sus impresiones y recomendaciones sobre la forma en la que han trabajado durante el ‘sprint’ que acaba de finalizar, con el objetivo de identificar las lecciones aprendidas.

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