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Asuntos sociales 09 may 2017

Mocoa, una ciudad que se levanta poco a poco de entre las ruinas

Con la entrega de miles de morrales con útiles escolares a los niños de la ciudad y a punto de que retorne la normalidad académica, Mocoa se levanta poco a poco a un mes de la fatídica noche. Optimismo y mucha energía se vive en esta ciudad a la que BBVA acompaña en su proceso.

El Primero de Mayo en Mocoa no hubo marchas sindicales, ni de estudiantes, ni de reivindicaciones sociales como en el resto de las capitales del país y en muchas del mundo. El Primero de Mayo, los habitantes de Mocoa marcharon por la vida. Y lo hicieron de noche, tras asistir a una multitudinaria misa campal ofrecida en el Parque Santander, frente a la Catedral Primada de la ciudad. Y marcharon con velas y cirios encendidos como el mejor homenaje a los más de 340 muertos que de manera oficial se han dado a conocer. Como un homenaje a los aún desaparecidos y a los que nadie sabe si murieron, si se fueron a otra parte o si se los llevó la avalancha que, el 1 de abril, un mes exacto antes, cambió la vida de la capital del Putumayo. Pero sobre todo, esas luces estaban alumbrando el camino que esta ciudad comienza a recorrer.

Imagen de Habitante de Mocoa en la caminata del primero de mayo

Habitante de Mocoa en la caminata del primero de mayo

Luz de esperanza

Y llevaron esas luces de velas y cirios a San Miguel, uno de los sectores más afectados en esa fatídica noche y en donde nadie sabe todavía cuántas personas podían haber vivido allí, en esas casas coloridas, acogedoras y de las que hoy nada queda, así como en La Independencia, El Progreso o en Altos del Bosque, entre otros barrios de la ciudad que prácticamente desaparecieron.

Como dice el padre Claros, párroco de la iglesia de la Inmaculada Concepción a la que pertenecía la feligresía de ese sector y de la mayoría de los barrios afectados: “En esta parte, al lado de la quebrada La Taruca, estaban los barrios San Miguel, Jordancito, Altos del Bosque, San Fernando, lo mismo que los barrios El Progreso y La Independencia, la mayoría de esos barrios desaparecieron y en algunos casos en los que quedaron las casas, estas serán demolidas y todo apunta a que tendremos ahí un gran parque natural”, dijo el sacerdote.

Y es que en Mocoa, luego de que la avalancha del amanecer del 1 de abril pasado, producida por tres ríos: La Taruca, Sangoyaco y Mulato que enfurecidos, desbordados y cargados de piedras, lodo y palos destruyeron gran parte de la ciudad, hoy lo que se respira es optimismo y esperanza.

Nuevos trabajos

Como los muertos no pueden contar sus historias, se escuchan las de los sobrevivientes, que cada día se levantan, unos con el afán de seguir buscando entre los escombros algún indicio de sus cosas, de su ropa o de lo que fue su casa; otros, con la esperanza de hallar los restos de algún familiar, pariente o amigo. O como Gilberto, que desde la noche que perdió la casa que tenía a orillas del río Sangoyaco, se ha dedicado a un oficio muy común en estos días en Mocoa: chatarrero.

Desde temprano salen a las zonas por donde pasó la avalancha a buscar alambre, pedazos de aluminio, hierro y todo tipo de materiales que puedan servir. “Con esto me rebusco algo, yo quedé sin nada, con mi mujer y un niño pequeño estamos en un albergue del gobierno y pese a que tenemos ayudas yo quiero volver a recuperar mi vida”, dice Gilberto, mientras desenrolla un pedazo de alambre cubierto de barro que saca poco a poco por entre dos grandes piedras, de las cientos de miles que traía el río y que acabaron con este sector.

Como Gilberto, muchos de los habitantes que lo perdieron todo se han dedicado, no solo a la búsqueda de chatarra, sino también a buscar trabajo como plomeros, carpinteros, ayudantes de construcción y muchos otros oficios que han ido surgiendo en este proceso de reconstrucción de Mocoa, que se ve firme y con buen ritmo.

Gran parte de este optimismo que se vive en la capital del Putumayo se origina en el compromiso de los colombianos con esta ciudad, pues fueron millonarias las ayudas en recursos económicos y en aportes logísticos y de provisiones. Hay que destacar los aportes del sector privado, entre ellos, los de BBVA. Desde el primer momento en que se supo de la tragedia, la gerente de su oficina en Mocoa, Neil Santana, se puso al frente de la tarea de canalizar ayudas para sus clientes y algunos funcionarios que se vieron afectados. Lo mismo en la Dirección General, en Bogotá, donde se activaron los mecanismos para hacer aportes y se ejecutaron las acciones que permitían al banco servir de apoyo en la tragedia por la que pasaba la ciudad como exoneraciones de pagos por retiros, en primas de seguros, en apertura de líneas de crédito y en aportes de dinero para la reconstrucción de la ciudad, a las que se sumaron las ayudas a sus funcionarios con los dineros que fueron recolectados por sus compañeros en todo el país.

Fotografía de Entrega de kits escolares en Mocoa con el presidente de BBVA Colombia, La primera dama, la ministra de educación y el rector del colegio

Entrega oficial de los 4.000 kits escolares que donó BBVA Colombia en cabeza del country manager de BBVA Colombia, Óscar Cabrera, la primera dama, María Clemencia Rodríguez de Santos, el rector del colegio Pío XII y la ministra de Educación, Yaneth Giha.

Educación primero

Por eso la visita del country manager de BBVA Colombia, Óscar Cabrera, fue tan significativa. Por un lado, llegó a entregar 4.000 morrales que tenían como destinatarios a las niñas y los niños de la ciudad que perdieron todos sus útiles escolares y que aunque habían regresado a clases, no estaban tranquilos pues no tenían en qué trabajar. Y por el otro lado, a ratificar con su presencia el apoyo a la ciudad en los momentos por lo que atraviesa.

“Pongan mucha atención a sus maestros y padres de familia y espero que puedan sacar provecho de estos materiales que estamos entregando hoy”, dijo el alto directivo en el colegio Fray Plácido, en donde estudiaban niños que todavía están desaparecidos y cuya planta física está en riesgo, ya que por uno de sus costados pasa uno de los ríos por donde bajó la avalancha.

La Primera Dama de la Nación, Clemencia Rodríguez de Santos, quien ha estado al frente de gran parte de este proceso, acompañó junto con la ministra de Educación Nacional, Janeth Giha, al CEO de BBVA Colombia en estas entregas y destacaron los aportes de la entidad financiera. “Muchas gracias. Con sus aportes todos los niños de Mocoa podrán recibir un morral y volver de nuevo a clases. Sabemos de su compromiso con el país y con la educación de niños de Mocoa”, dijo Rodríguez durante uno de los actos de entrega llevado a cabo en el colegio Pío XII de la ciudad, de donde algunos niños fueron posteriormente a la oficina de BBVA Colombia a dar la gracias de manera espontánea.

BBVA con Mocoa

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