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Educación financiera Act. 06 feb 2017

Mujeres rurales: cuando el campo no es la solución más evidente

La mejor forma de salir de la pobreza que tienen las mujeres campesinas en América Latina es precisamente invertir su tiempo y esfuerzo en la agricultura y la ganadería. Pero, paradójicamente, son muy pocas las que optan por explotar las posibilidades que el campo les ofrece para intentar mejorar sus vidas.

Con ocasión del Día Internacional de las Mujeres Rurales, que se conmemora cada 15 de octubre, Naciones Unidas recuerda que agricultoras y ganaderas tienen un papel trascendental para erradicar la pobreza en el planeta. Hasta tal punto es así que, según el organismo internacional, el incremento de la participación femenina en la actividad agropecuaria permitiría reducir el hambre, no sólo en la región, sino en todo el mundo.

Sin embargo, hay razones de mucho peso que impulsan a las mujeres a seguir un camino diferente al que propone la ONU. Laura Fernández Lord, responsable de Igualdad de Género y Empoderamiento de la Mujer de la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA), destaca «la dificultad que tienen para ser propietarias de las tierras que trabajan. Una situación en la que influyen el peso del cuidado de los hijos y del hogar, una mayor tasa de desempleo y la informalidad de los trabajos».

Otra de los problemas con que se encuentran estas mujeres es su bajo nivel educativo: el 55% no tiene formación o solo cuenta con educación primaria. Y si hablamos de mayores de 60 años, el porcentaje de mujeres sin estudios sube hasta el 76%.

Ante esta situación, la mayoría de las mujeres se ve obligada a salir adelante optando por trabajos que les permiten conseguir ingresos de forma inmediata, aunque a largo plazo no sea lo mejor ni para sus intereses ni para los del resto del planeta.

Imagen de una mujer campesina, clienta de la Fundación Microfinanzas BBVA

Las mujeres rurales en la Fundación Microfinanzas BBVA

La paradójica situación descrita más arriba se pone en evidencia al analizar los datos de las clientas de la Fundación Microfinanzas BBVA.

El 30% de las mujeres que recibe financiación de la Fundación Microfinanzas trabaja en zonas rurales. Son más de cien mil mujeres que, en su mayoría, prefieren dedicarse al comercio al por menor en lugar de trabajar en actividades agropecuarias: solo el 25% escogen esta opción frente al 46% en el caso de los hombres.

Además, según las cifras que maneja la fundación -que opera en varios países de América Latina- el comercio es una forma rápida de generar ingresos en el campo: las ventas de los pequeños negocios de las emprendedoras rurales de la FMBBVA crecen un 26% frente al 22% de las clientas urbanas y los excedentes un 21%, mientras que en las ciudades se quedan en un 17%.

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