Según los últimos datos de Inverco, el ahorro neto de las familias cayó un 42% en 2008 respecto a 2007. Las exigencias económicas del año pasado se dejaron sentir, y mucho, en los bolsillos de los españoles. Las elevadas cotas del Euribor primero, el estallido de la crisis después y la congelación del crédito por último hicieron estregados en las cuentas familiares y por fin la gran mayoría se dio cuenta de la necesidad de llevar un control de nuestras finanzas personales.

Existen infinidad de trucos para ahorrar, así como fórmulas para controlas nuestras cuentas y estrategias para sacar el mayor rendimiento de nuestro capital, pero todas ellas tienen algo en común: el presupuesto. Hemos querido acercarnos a esta herramienta de control financiero de la mano de Ángel Hidalgo, director de estudios avanzados de ISEAD.

Según los últimos datos de Inverco, el ahorro neto de las familias cayó un 42% en 2008 respecto a 2007. Las exigencias económicas del año pasado se dejaron sentir, y mucho, en los bolsillos de los españoles. Las elevadas cotas del Euribor primero, el estallido de la crisis después y la congelación del crédito por último hicieron estregados en las cuentas familiares y por fin la gran mayoría se dio cuenta de la necesidad de llevar un control de nuestras finanzas personales.

Existen infinidad de trucos para ahorrar, así como fórmulas para controlas nuestras cuentas y estrategias para sacar el mayor rendimiento de nuestro capital, pero todas ellas tienen algo en común: el presupuesto. Hemos querido acercarnos a esta herramienta de control financiero de la mano de Ángel Hidalgo, director de estudios avanzados de ISEAD.

Quienes lo deseen pueden acceder a los consejos de Ángel Hidalgo a través del siguiente audio o en formato entrevista:

¿Cuál es la importancia de contar con un presupuesto para el manejo de nuestras finanzas?

Contar con un presupuesto es fundamental para poder prever que puede ocurrir, pero claro, un presupuesto para una persona no es lo mismo que para una empresa. No tiene nada que ver porque no tiene que tener ni las mismas características ni profundidad ni nada por el estilo. Lo importante es que la persona sea capaz de prever algo de lo que pueda pasarle en el futuro con sus gastos e ingresos. Cuestiones que suelen indicarse como que un persona no debe endeudarse más allá de su capacidad del 30% de los ingresos, son pequeñas guías que pueden facilitar la elaboración del presupuesto.

No es habitual que la gente tenga un presupuesto. Somos de los últimos en ahorro. El quid de la cuestión está en inculcar a los españoles la importancia del ahorro, que la gente tenga la sensación de que ahorrar es muy importante para prever desastres futuros, como está sucediendo ahora. También el sistema puede facilitar ese incentivo al ahorro o se puede desincentivar, pero es un problema personal de cada ahorrador.

El presupuesto está en la base del ahorro. Sin tener una percepción del futuro y de lo que puede ocurrir es casi imposible ahorrar. Sería la parte contraria de la visión: es decir, vivo al día, no ahorro. Con eso el desastre está casi garantizado.

Existen diferentes tipos de presupuestos en función del detalle con el que se elaboren o las inversiones que se realicen, por ejemplo ¿Cuál sería el más adecuado para una familia?

Para las familias hacer el presupuesto es tan simple como obtener una previsión sobre qué están haciendo, donde trabajan, cuales son sus ingresos y sus gastos futuros. Lo que sí se puede llegar a pensar es en qué me se gastan el dinero. En Inglaterra y Estados Unidos son muy habituales los programas que enseñan a ahorrar y cuando se analiza en detalle donde se gasta uno el dinero surgen las sorpresas. Son esos pequeños gastos los que están permanente frenando la capacidad del pago futuro de las personas.

Hay una escuela de economía llamada Beahavioural Economy que se refiere al comportamiento en general de las personas cuando se acercan al mundo de la economía. Se ha echo estudios curiosos al respecto. Por ejemplo, en la India, personas que reciben de los usureros pequeñas cantidades para comprar e invertir en el mercado, con que sólo fuesen capaces de no tomarse la taza de té del medio día, en un periodo tan corto como cinco días serían capaces de salir del sistema del usurero y establecerse por su cuenta en un sistema de microfinanzas, pero son incapaces. Las personas estamos metidas en una bolsa que nos rodea con todos los demás y nos dejamos llevar. Lo más importante es sentarse y hacer una pequeña lista de en qué nos gastamos el dinero y ver si somos capaces de reinvertir la situación.

En este sentido parece que tu apuesta es por un sistema bastante al detalle…

Hay que hacer un presupuesto relativamente detallado sobre todo en el tema de gastos. A partir de ahí podré decidir si me lo sigo gastando en eso o en otra cosa, pero por lo menos saber en qué me lo estoy gastando. Los pasos:

    1. Cuanto estoy ingresando y mi percepción de si voy a seguir ingresando esa cantidad en el futuro: Estoy trabajando en un sitio que me pueda permitir cierta estabilidad… Con esos ingresos ya podría empezar a ver en qué me gasto el dinero y como me lo gasto, pero primero es conocer los ingresos.
    2. A partir de ahí empezar a hacer un esquema razonable de gastos.
    3. Crear el plan. Hay muchas pequeñas herramientas informáticas que te permiten empezar a hacer el plan y encajar los gastos.

 

Al margen de estas herramientas, ¿qué pequeños trucos pueden utilizarse para ahorrar?

La gente se cansa de ahorrar, no hay disciplina y termina gastándose todo lo que había ahorrado. Hace falta disciplina y no quedarse Les falta no quedarse ‘rematado’ por lo poco que haya podido ahorrar y gastárselo de repente. Hay que tener una previsión, sobre todo sensación de futuro. Hay que crear una bolsa de previsión.

No hay que endeudarse más del 30%, es decir, que lo que está pagando no debe de ser superior al 30% de los ingresos. Con las noticias de los créditos al 2%, 2,5% y 3% esa sensación estaba muy manipulada y si como ha ocurrido durante el año pasado sube al 5 ó 6%, se ha duplicado… Incluso se le está trasladando al señor que toma el préstamo esa responsabilidad de ser capaz de prever ese futuro no ya de sus ingresos, sino ya de cuanto va a ser capaz de pagar en función de esos intereses. El asunto se complica bastante. Por eso también se pone un 30% y no un límite más alto.

Hay diferentes esquemas para organizar el dinero. Una posibilidad que plantean Elizabeth Warren y Amelia Tyagi en el libro All Your Worth: The Ultimate Lifetime Money Plan es dividir los gastos de la siguiente forma: 50% para los gastos fijos, 30% para ahorro y el 20% para ocio. ¿Qué le parece?

Estoy de acuerdo. El ocio y el disfrute forma parte de la vida. A partir de ahí, ese 20% de gasto sí se puede entrar a analizar en qué me lo estoy gastando y eso es lo que cuando el asunto está muy difícil puede permitir traspasar de una partida a otra. En definitiva, ser flexible.

¿Hasta que punto están las herramientas de control financiero al alcance del usuario medio?

La verdad es que herramientas de gestión financiera no están al alcance del usuario medio y por eso lo más sencillo es tener la conciencia de en qué me estoy gastando el dinero más o menos. De forma muy sencilla que uno pueda saber cuantos cafés se toma al día, cuantos paquetes de tabaco… esas pequeñas cosas que parecen ‘bobadas’ al final pueden ser hasta el 20% de los gastos para la economía. Esto no quiere decir que uno se tenga que estar castigando, simplemente hay que ser conscientes.

Esto sería básicamente el poder tomar decisiones informadas…

Esto de las decisiones informadas es interesantes y tiene que ver con la escuela de pensamiento que he mencionado anteriormente. Siempre se ha dicho que los mercados son eficientes, pero desde la escuela del comportamiento dicen que de eso nada. Ni hay información perfecta ni hay un comportamiento razonable. Todos estos postulados se quedan atrás porque la psicología entra en juego dentro de los individuos y de las empresas. Eso que parece razonable de sentarse a pensar en qué gasto el dinero no se hace porque cuando uno está metido en un entorno vital y se deja arrastrar. Si al menos pudiese salir y hacer esto que decimos podría tomar decisiones informadas y ver a donde le conducen sus actitudes.

Nosotros mismos somos nuestro principal enemigo para el control financiero. El entorno nos puede engañar e influir , nos puede poner incentivos para ir por un camino u otro pero al final la decisión depende de nosotros.

En este sentido, el presupuesto quizás debería reflejar la personalidad de cada ahorrador.

El presupuesto se debe adaptar. Si a uno le gustan mucho los viajes puede adaptar en base al esquema antes planteado para subir un poco el gasto. Se pueden variar los porcentajes porque el presupuesto tiene que ser para uno mismo, para lo que le gusta, para lo que quiere.

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